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Corea del Norte entrena a niños para denunciar la fe cristiana dentro de sus propias familias

Corea del Norte entrena a niños para denunciar la fe cristiana dentro de sus propias familias

En Corea del Norte, la persecución contra los cristianos ha alcanzado uno de sus niveles más alarmantes: ya no se limita a los adultos, sino que comienza desde la infancia. A través del sistema educativo y del control familiar, el régimen utiliza a niños y niñas como herramientas de vigilancia, entrenándolos para detectar y denunciar cualquier señal de fe en Jesucristo, incluso dentro de sus propias casas.

La escuela como instrumento de adoctrinamiento ideológico

Desde el jardín de infancia, los estudiantes son sometidos a un adoctrinamiento intensivo que promueve la veneración absoluta de la familia Kim y presenta al cristianismo como una traición directa al Estado. La enseñanza es clara: la lealtad al régimen está por encima de los vínculos familiares y de cualquier creencia religiosa.

En escuelas, hogares y lugares de trabajo, los ciudadanos están obligados a exhibir retratos de Kim Il-sung y Kim Jong-il, ante los cuales incluso los niños deben inclinarse como señal de devoción pública.

El cristianismo, visto como una amenaza para el régimen

Todd Nettleton, portavoz de la organización The Voice of the Martyrs (VOM), explicó que el gobierno norcoreano considera al cristianismo una amenaza existencial.
“El gobierno de Corea del Norte deja bien claro que el cristianismo representa una amenaza directa para ellos. Por eso vemos una persecución tan intensa contra nuestros hermanos y hermanas cristianos”, afirmó.

Cuestionar esta idolatría estatal es considerado un delito grave. Cuando una persona es descubierta con una Biblia, no solo ella es enviada a campos de trabajo forzado, sino que su familia también suele ser castigada, en un intento deliberado de erradicar la fe desde la raíz.

Niños enseñados a orar al dictador

Nettleton relató que el adoctrinamiento alcanza incluso los momentos más cotidianos.
“Desde pequeños, los niños aprenden a tratar a los líderes como seres casi divinos. Al sentarse a comer, se les enseña a decir: ‘Gracias, padre Kim Il-sung, por nuestra comida’”, explicó, evidenciando cómo las oraciones son dirigidas al dictador y no a Dios.

Padres cristianos bajo vigilancia constante

En este contexto, los padres cristianos deben ser extremadamente cautelosos al hablar de Jesús con sus hijos. En las escuelas, los docentes interrogan a los niños con preguntas como:
“¿Tus padres miran al cielo y hablan con alguien?” o
“¿Tienen un libro especial que esconden y a veces leen?”, en referencia directa a la Biblia.

El Evangelio sigue avanzando en medio de la persecución

A pesar del control extremo, el Evangelio continúa abriéndose camino en Corea del Norte. Según VOM, se utilizan transmisiones de radio, globos con material cristiano lanzados desde el exterior y el trabajo con norcoreanos que se encuentran en China, Rusia o Corea del Sur.

La misión Voz de los Mártires Corea también capacita a desertores para compartir el mensaje de Jesús con sus familiares y contactos dentro del país, a través de llamadas telefónicas y otros medios de comunicación. Aunque el aislamiento es severo, algunos cristianos logran mantener estos vínculos como puentes de esperanza.

Un llamado a la oración por la Iglesia perseguida

“Hay esfuerzos muy concertados para llevar el Evangelio a los norcoreanos”, resume Todd Nettleton. Sin embargo, reconoce que mientras el régimen de la familia Kim permanezca en el poder, la persecución seguirá siendo extrema.

Por eso, hace un llamado a la Iglesia mundial a orar para que Dios sostenga a su pueblo en Corea del Norte, les dé creatividad para compartir su fe y fortaleza para perseverar, aun cuando muchos de ellos solo conozcan a uno o dos creyentes en toda su vida.

Dios en medio de las llamas: un testimonio desde Chubut

Dios en medio de las llamas: un testimonio desde Chubut

La provincia de Chubut atraviesa una de las tragedias ambientales más graves de los últimos años, a causa de los incendios forestales que avanzan sobre la región andina, dejando miles de hectáreas arrasadas, viviendas destruidas y comunidades enteras en estado de alerta. 

En medio de este escenario devastador, un testimonio de fe se volvió viral y llevó esperanza a miles de personas: el de Diego Hernández, un vecino de El Hoyo, cuya casa quedó intacta luego de que orara pidiendo la protección de Dios. Diego nos contó en exclusiva cómo vivió el hecho. Además, hablamos con el pastor Omar Carter, quien se encuentra asistiendo con su congregación en zonas impactadas en la tragedia. 

El video, que rápidamente comenzó a circular en redes sociales, muestra a Diego levantando sus manos y clamando para que el fuego no avanzara sobre su propiedad. Lo que ocurrió después sorprendió incluso a los brigadistas: las llamas rodearon el terreno, pero no ingresaron, como si un vallado invisible hubiera sido trazado alrededor del lugar.

El impacto de un acto de fe que dio la vuelta al mundo

Lejos de buscar protagonismo, Diego explica que el video fue algo íntimo, casi personal. Sin embargo, el alcance que tuvo superó cualquier expectativa.

“Ha sido impactante lo que ha generado ese video en la gente. Mensajes de todo el mundo, personas que volvieron a creer, gente internada en hospitales con cáncer que me escribía diciendo que el video les llenó de fe, personas que volvieron a orar”, relató.

Según cuenta, la repercusión también tuvo un fuerte impacto espiritual: “Gente que me decía que estaba tibia en la fe y que al ver el video se reactivó. Yo siempre digo lo mismo: lo único que hice fue levantar mis manos y tener fe. Después Dios hizo el resto. El mérito es de Él”.

Diego incluso relacionó lo vivido con pasajes bíblicos que hablan de la intervención divina en medio del peligro: “Un pastor amigo me dijo que fue como esos actos de fe que se nombran en la Biblia, cuando se habla de apagar fuegos impetuosos. Creo que Dios algo va a hacer con todo esto, y eso es lo principal”.

El fuego que no se detuvo… pero sí respetó un límite

La historia fue recogida también por el medio LT3, que tituló el hecho como “Milagro en la Patagonia”. Allí, Diego explicó que su oración fue concreta y específica.

“No tenía los recursos para defender el complejo, estaban abocados a otro sector, a la casa de mis padres. Yo le pedí a Dios que lo cuide y que haga un vallado alrededor. Y así fue”, contó.

El detalle impresiona: “El último poste quemado estaba a 40 centímetros de una de las cabañas. A los costados tengo una media sombra verde, se quemó el pasto de abajo, pero la media sombra no se quemó”.

Una tragedia que duele más allá del milagro

Aunque agradecido por lo ocurrido en su propiedad, Diego no minimiza la magnitud de la catástrofe. Por el contrario, se muestra profundamente conmovido por lo que está viviendo la región.

“Es devastador. Uno vive acá de toda la vida, conoce estos bosques. Verlos así duele, porque no se recuperan como estaban. Van a pasar 20 o 30 años para volver a ver algo parecido”, explicó.

Además del daño ambiental, la tragedia dejó viviendas y complejos turísticos destruidos, afectando directamente a familias que lo perdieron todo y a la economía local, fuertemente ligada al turismo.

Solidaridad en acción y una Iglesia movilizada

Frente a esta realidad, comenzaron a surgir iniciativas solidarias. Diego contó que se está articulando una colecta solidaria junto a organizaciones y clubes deportivos para asistir a las familias afectadas, gestionar donaciones y acercar recursos básicos a la zona.

En paralelo, la Iglesia tuvo un rol clave. El pastor Omar Carter, de la iglesia El Faro de Epuyén, describió la situación como “una catástrofe tremenda” y explicó que los incendios rodearon prácticamente toda la localidad.

“Los bosques están devastados, hay viviendas quemadas y un impacto enorme en la naturaleza, en la economía y en la población”, señaló.

Según Carter, la Iglesia se transformó en un centro de abastecimiento: provisión de agua, alimentos, viandas, carga de celulares y asistencia a brigadistas y vecinos evacuados. “Las familias cristianas se organizaron para ayudar desde sus casas, preparando comida y asistiendo a quienes arriesgan su vida combatiendo el fuego”, destacó.

Orar, ayudar y prepararse para lo que viene

El pastor también hizo un llamado a la oración consciente y específica: por los brigadistas, los bomberos, las autoridades, las familias afectadas y la salud emocional de toda la comunidad.

“Esto desgasta, abruma y cansa emocionalmente. Hay que orar para que haya paz, sabiduría y organización”, afirmó, remarcando la necesidad de prepararse como sociedad ante una problemática que, según advierte, irá en aumento.

Esperanza en medio de las cenizas

Mientras el fuego continúa siendo combatido y la Patagonia intenta dimensionar el daño sufrido, el testimonio de Diego Hernández se convirtió en una señal de esperanza. No niega la tragedia ni el dolor, pero recuerda que, incluso en medio de las llamas, la fe sigue siendo un refugio.

En una tierra marcada por el humo y la pérdida, su historia vuelve a poner en el centro una verdad que atraviesa la fe cristiana: aun en los momentos más oscuros, Dios sigue estando presente.

Antoine Semenyo, figura de la Premier League, se bautiza y celebra su nueva vida en Cristo

Antoine Semenyo, figura de la Premier League, se bautiza y celebra su nueva vida en Cristo

El nuevo futbolista del Manchester City, Antoine Semenyo, dio un paso público de fe al ser bautizado en la playa de Bournemouth, en el sur de Inglaterra, luego de entregar su vida a Jesucristo. El acto, guiado por su pastor, simbolizó el inicio de una nueva vida en Cristo y se convirtió en un testimonio de fe cristiana dentro del fútbol profesional.

El bautismo cristiano de Antoine Semenyo: un testimonio público de fe

Semenyo compartió el momento en su cuenta oficial de Instagram durante la víspera de Año Nuevo, junto a imágenes y videos que resumieron su 2025, entre ellos el registro de su bautismo cristiano en el mar. En su mensaje, el delantero expresó su gratitud a Dios por Su fidelidad:

“No sé por dónde empezar […] el amor fue infinito. Estas fotos ni siquiera cuentan toda la historia, pero agradezco a Dios por su protección, por sus bendiciones y por todo lo que Él hace en mi vida. 2026, ¡vamos con todo!”, escribió.

Reacciones en redes sociales tras el bautismo del jugador del Manchester City

La publicación generó una fuerte repercusión en redes sociales, donde comunidades y perfiles cristianos celebraron la decisión del futbolista de la Premier League. “Es hermoso ver a Antoine Semenyo obedecer el mandamiento y seguir el ejemplo de Jesús al ser bautizado”, comentó una cuenta, mientras otra citó Lucas 15:7, destacando el gozo en el cielo por cada persona que se arrepiente.

Una oración antes del partido: la fe de Semenyo en la Premier League

La fe cristiana del delantero también se manifestó públicamente dentro del campo de juego. El sábado 3, antes del encuentro entre Bournemouth y Arsenal por la Premier League inglesa, Antoine Semenyo recibió una oración de su pastor en la línea de banda. La escena fue captada por aficionados y se viralizó rápidamente, despertando mensajes de apoyo y bendición.

El bautismo en la playa como símbolo de una fe vivida sin vergüenza

El bautismo de Antoine Semenyo en la playa de Bournemouth se transformó en una imagen poderosa de testimonio cristiano, especialmente en un contexto marcado por la alta competencia, la fama y la exposición mediática. Ver a un futbolista de élite reconocer públicamente a Dios y obedecer Su Palabra anima a otros creyentes a vivir su fe con convicción.

El verdadero éxito según la fe cristiana

La historia de Semenyo recuerda que el verdadero éxito no se mide únicamente en goles, contratos millonarios o traspasos récord, sino en caminar con Dios, honrarlo en cada etapa de la vida y reconocer que todo talento y oportunidad provienen de Él.

La Iglesia, un Cuerpo que crece y respira en Cristo

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Juan Carlos Ortiz

Dios nos ha dado el inmenso regalo de vivir en comunidad como iglesia, y esta no es simplemente una reunión de personas ni una organización; somos un cuerpo vivo, un organismo que respira y crece en Cristo.

La imagen del Cuerpo de Cristo es quizás la metáfora más profunda en las Escrituras para describir la naturaleza de nuestra relación con Él y entre nosotros. No se trata de ser una multitud que llena un edificio, sino de estar conectados íntimamente como lo están las partes de un cuerpo.

“La iglesia no es un edificio, no es una organización; la iglesia es un cuerpo,” digo esto con plena convicción. Cada uno de nosotros tiene un lugar y una función única dentro de este cuerpo, y todos somos indispensables. La función de uno no es menos importante que la del otro, pues en el diseño de Dios, cada parte tiene un propósito especial que contribuye al bienestar de todo el cuerpo.

Esta idea de ser un solo cuerpo nos impulsa a algo mayor que simplemente reunirnos en un mismo lugar o compartir creencias similares. Nos llama a vivir una unidad genuina, que no se limita a una armonía superficial sino que nos convierte en una familia profunda y verdadera. “Cuando un miembro sufre, todo el cuerpo lo siente. Eso es lo que significa ser el cuerpo de Cristo,” y esto va mucho más allá de las palabras. Es un llamado a experimentar juntos las alegrías y las penas, el crecimiento y la corrección.

Algo que he notado con el paso de los años es que tendemos a confundir la cercanía física o la uniformidad de pensamiento con la verdadera unidad. “A veces confundimos estar juntos con estar unidos,” y esto es un peligro constante. La verdadera unidad en el cuerpo de Cristo no significa que todos pensemos igual o que siempre estemos de acuerdo en todo. Al contrario, la unidad real abraza la diversidad de dones, talentos y perspectivas, y permite que cada parte cumpla su función en amor. No buscamos ganar discusiones ni imponer nuestra opinión; en cambio, buscamos cómo servir al otro con un corazón humilde.

“Dios nos ha dado dones, talentos, capacidades, pero no para que nos destaquemos individualmente,” y en este recordatorio encontramos el propósito fundamental de esos dones. Cada talento y habilidad que poseemos no es un adorno personal; es una herramienta para edificar al cuerpo, para ser de bendición a los demás. Dios ha diseñado cada miembro para aportar algo único, como los órganos de un cuerpo que, al trabajar en armonía, le dan vida al todo.

La unidad, sin embargo, requiere un ingrediente esencial sin el cual todo lo demás se desvanece: el amor. “Sin amor, todo se derrumba,” porque es el amor el que permite que cada don sea utilizado en beneficio de los demás y no para nuestra vanagloria. Es el amor el que da vida a las relaciones y sustenta el cuerpo. Este amor no es una emoción pasajera; es el mismo amor que Cristo nos mostró, un amor que da todo y busca el bienestar de los demás. Nuestra meta como cuerpo de Cristo es reflejar este amor en todo lo que hacemos. Este amor se traduce en paciencia cuando hay fallas, en comprensión cuando hay diferencias y en cuidado cuando alguien se siente débil o cansado.

“Dios nos ha llamado a ser uno,” una declaración que nos desafía a ir más allá de nuestros intereses personales y abrazar una visión común. Solo cuando comprendemos esta unidad como el cuerpo de Cristo y dejamos de lado el egoísmo, podemos cumplir con el propósito de Dios para nosotros. Él nos ha diseñado para reflejar Su gloria en la tierra, para ser Su iglesia en acción, y esto solo es posible cuando cada uno de nosotros se ve como parte de un cuerpo más grande que nosotros mismos. Esta es nuestra identidad y nuestro llamado.

Como iglesia somos llamados a una misión que solo se puede cumplir en unidad. Dios nos ha equipado, nos ha llamado y nos ha amado profundamente para que reflejemos Su carácter en el mundo. Somos el cuerpo de Cristo, y es en esa identidad, en esa verdad, donde encontramos el sentido y el propósito de nuestra vida en comunidad. Porque al final del día, la iglesia es el reflejo de Cristo en la tierra, y cuando vivimos en unidad y amor, Su luz brilla a través de nosotros, impactando y transformando el mundo.

Este escrito está basado en el mensaje que el recordado Juan Carlos Ortiz dejó hace unos años registrado en el canal CGN Latino:

Inquebrantable: la historia real de un corazón que eligió perdonar

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Película inquebrantable

La vida de Louis Zamperini, llevada al cine por Angelina Jolie, refleja una poderosa transformación que solo puede explicarse desde la fe.

Una historia de supervivencia

La película Inquebrantable (Unbroken, 2014), dirigida por Angelina Jolie y basada en el libro de Laura Hillenbrand, narra la impactante historia de Louis Zamperini, un atleta olímpico y exsoldado estadounidense que sobrevivió a condiciones extremas durante la Segunda Guerra Mundial.

Más allá del drama de guerra y supervivencia, su testimonio representa un poderoso mensaje de fe, perdón y redención que conecta directamente con el corazón del Evangelio.

Louis Zamperini fue corredor olímpico en Berlín 1936 y, años más tarde, se enlistó en la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Durante una misión en el Pacífico, su avión se estrelló y, junto a dos compañeros, sobrevivió 47 días a la deriva en una balsa en medio del océano.

Luego fue capturado por el ejército japonés y enviado a campos de prisioneros, donde fue brutalmente golpeado y humillado, especialmente por un oficial conocido como “The Bird”.

La película retrata con intensidad el sufrimiento físico y emocional que Zamperini experimentó, y cómo resistió a pesar de todo. La dirección de Jolie pone el foco en su fortaleza interior, mientras que la fotografía de Roger Deakins aporta una belleza visual que contrasta con la crudeza del relato.

La fe detrás del testimonio

Aunque el film no se detiene en su dimensión espiritual, la vida de Louis Zamperini dio un giro radical tras su liberación. Años después de la guerra, afectado por traumas, pesadillas y una profunda amargura, asistió a una campaña evangelística del predicador Billy Graham.

Allí entregó su vida a Cristo, experimentó una conversión genuina y fue completamente transformado por el poder del perdón.

Zamperini cumplió la promesa que le había hecho a Dios mientras estaba en la balsa: dedicar su vida a Él si sobrevivía. No solo dejó atrás el alcoholismo y el odio, sino que viajó hasta Japón para perdonar personalmente a sus antiguos captores.

Su testimonio se convirtió en inspiración para miles de personas en todo el mundo.

Un legado que trasciende

Inquebrantable es una producción técnicamente destacada, con una banda sonora compuesta por Alexandre Desplat que acompaña de forma sobria y emotiva cada etapa del relato.

Sin embargo, lo que más resuena al final de la película es el mensaje de esperanza que sobrevive a la oscuridad.

La historia de Zamperini muestra que el perdón no es una debilidad, sino una fortaleza que proviene de Dios. Su vida es una prueba viviente de que ningún sufrimiento es tan grande como para impedir que el amor de Cristo transforme un corazón roto.

Una película para ver con ojos de fe

Aunque su contenido cristiano no es el eje central del guion, Inquebrantable permite descubrir, entre líneas, el poder del Evangelio operando en la vida de un hombre común.

La secuela Unbroken: Path to Redemption (2018) explora con mayor profundidad su encuentro con Cristo y cómo fue restaurado por completo.

Recomendada para quienes buscan películas basadas en hechos reales, con valores, profundidad emocional y un testimonio cristiano auténtico, Inquebrantable es una obra que conmueve y desafía. Porque cuando todo parece perdido, Dios sigue escribiendo historias de redención.

Edificando desde la gracia, el nuevo libro de Gustavo Lara

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Gustavo Lara

Todo creyente que forme parte de una comunidad cristiana por una cantidad considerable de tiempo ha escuchado —y progresivamente incorporado en su léxico eclesiástico— la palabra “edificar”.

Pero ¿de dónde habremos sacado la idea? Puede que no lo sepamos con exactitud, pero sin dudas es el apóstol Pablo quien más veces utilizó este término para dirigirse a las iglesias. Es por eso que no hará falta tener conocimientos de arquitectura para leer este libro. Gustavo Lara, pastor, autor y conferencista, nos ofrece una revelación profunda, conmovedora y confrontativa acerca de lo que nunca podremos tener suficiente conocimiento: la gracia creativa de Dios.

“Las edificaciones en la historia del pueblo de Israel —el arca de Noé, el tabernáculo en el desierto, el templo de Salomón, entre otras— no fueron fines en sí mismas, sino tipos, sombras y figuras que señalaban hacia la realidad mayor de su deseo eterno: Jesucristo y la iglesia.”

Gustavo Lara

Antes de comenzar el recorrido, el autor insiste en dejar en claro una verdad fundamental: la gracia es más que solo un concepto bíblico. Se trata de una fuerza viva, presente no solo en el día que fuimos salvos, sino perdurable en todos los siguientes. Una revelación personal que nos santifica y una misión en conjunto que nos une. Desde el inicio y hasta el final, la gracia nos transforma, nos sostiene y nos guía. Es el punto de partida y es la meta. El motor y el descanso.

“En tiempos donde el esfuerzo humano parece ser el estándar del éxito, necesitamos volver a recordar que la verdadera fuerza para construir lo eterno proviene de Cristo en nosotros.”

Gustavo Lara

Edificar —según la perspectiva divina— tiene implicancias mucho más profundas que lo meramente visible. Se trata de un acto divino y trascendente que, la mayoría de las veces, comienza de manera imperceptible a los sentidos. Por ende, el tiempo de espera no está sujeto a recursos ni esfuerzo. A diferencia de los proyectos cuyo único fin son los resultados terrenales, edificar desde la gracia puede tornarse un camino más largo de lo esperado. Sin embargo, el autor nos invita a no desesperarnos y a descansar en la verdad absoluta de que “todo lo que se construye sobre Cristo como fundamento no solo da fruto, sino que lo hace en abundancia”.

“A lo largo de la historia, Dios ha llamado a hombres y a mujeres a colaborar en esta causa eterna. Sus vidas y sus esfuerzos han sido parte del proceso, pero la esencia de la edificación nunca ha dependido de la fuerza humana, sino de la gracia de Dios a lograr en ellos.”

Gustavo Lara

“Edificando desde la gracia” es una obra que nos regresa a las verdades fundamentales del Evangelio, con una sencillez profunda que no cae en la redundancia. Somos llamados a colaborar en la causa eterna de Dios, quien produce el querer y el hacer en nosotros. Será la suficiencia de su gracia la que nos transforme en obreros aptos y capacitados para ser dirigidos bajo su ritmo sobrenatural, siendo partícipes de una edificación mayor a nuestra propia vida y peregrinaje por esta tierra: la preciosa y santa Iglesia de Cristo. Las bodas del Cordero.

Título: Edificando desde la gracia, el nuevo libro de Gustavo Lara

Autor: Gustavo Lara
Año: 2025
Páginas: 263

Autor: Gustavo Lara
Año: 2025
Páginas: 263

El mito de los superhéroes y la realidad de la Gracia

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Lucas Leys Sobre Phillip Yancey

Por Lucas Leys

Uno de mis autores favoritos y alguien con quien pude viajar, conversar y aprender, acaba de confesar una infidelidad de ocho años.

La noticia me duele, preocupa y ocupa. No solo porque sus libros me ayudaron a formarme y porque tuve una relación cercana con él (siempre me sorprendía cuán rápido y con cuidado me respondía los emails), sino porque nos recuerda que el pecado no es un concepto abstracto; es sucumbir a un engaño que deja escombros reales en personas reales y exactamente lo opuesto al amor (Santiago 1:14-15).

Mi corazón está herido y no hay frases hechas de consuelo, aunque sí hay una reflexión que hacer.

Lucas Leys

¿Por qué nos sorprende tanto?

La sorpresa es la prueba de que seguimos sin entender la antropología bíblica. Seguimos construyendo pedestales, buscando héroes y siendo ingenuos.

Decimos que creemos en la fragilidad humana, pero en la práctica pensamos que nuestros líderes cristianos están hechos de un material distinto, olvidando que, a nivel de naturaleza humana, no hay jerarquías (Romanos 3:23).

Todos estamos a la misma distancia de un error fatal si descuidamos el corazón (Jeremías 17:9), pero no solo eso: si descuidamos dar cuentas, protegernos y tomar medidas de prevención, porque nadie se levanta un día y dice: “hoy voy a hacer un desastre con mi vida” (1 Corintios 10:12).

Si nuestra teología nos deja “en shock” ante el fracaso ajeno, quizá es porque confiamos más en la fuerza humana que en la necesidad de la Gracia y en la responsabilidad de no sentirnos fuertes para no caer (1 Corintios 10:12).

La Gracia no ignora el desastre ni excusa el dolor. Se presenta ahí mismo, sobre las ruinas, para recordarnos que nadie —absolutamente nadie— está fuera de su alcance, pero como dice Pablo a los romanos, no debemos abusar de ella (Romanos 6:1-2), en el sentido de que no debemos considerarla atenuante de nuestra fragilidad.

La gracia es lo que debe suceder después, pero en el antes debe haber conciencia, alerta y medidas preventivas, para que la fragilidad no haga alarde de su vulnerabilidad y el dolor no se desparrame.

Pastores y líderes cristianos: cuidémonos unos a otros. Rindamos cuentas (Proverbios 27:17). Dejemos de dar a entender a los indoctos que tenemos el teléfono rojo de Dios. Dejemos de evaluar el éxito igual que el mundo. No tengamos más alto concepto de nosotros mismos que el que debemos tener (Romanos 12:3) y no dejemos de congregarnos en el concepto que en verdad eso significa (Hebreos 10:25), a pesar de que tengamos un púlpito o plataforma accesible.

Alisson Becker habla de su fe cristiana y de cómo Dios lo sostuvo en su momento más difícil

Alisson Becker habla de su fe cristiana y de cómo Dios lo sostuvo en su momento más difícil

La fe que durante años fue silenciosa en la vida de Alisson Becker, arquero del Liverpool y la selección de Brasil, hoy se expresa como una confianza pública, madura y profundamente cristiana en Jesucristo. Forjada lejos de los reflectores, su relación con Dios se fortaleció tanto en los triunfos deportivos como en las pérdidas más dolorosas fuera de la cancha.

En un testimonio compartido con The Players’ Tribune, Alisson relató cómo su fe dejó de ser una tradición heredada para convertirse en el eje central de su historia personal. Aunque creció en un hogar cristiano, durante mucho tiempo vivió una espiritualidad superficial.
“Cuando yo era joven, éramos cristianos ‘de casa’… yo creía en Dios, pero creía en un Dios distante”, recordó al hablar de su infancia.

Un encuentro personal con un Dios cercano

Con el paso del tiempo, las experiencias de la vida —“tanto las alegrías como los dolores”— transformaron su manera de entender la fe cristiana.
“A medida que fui creciendo… percibí que Dios está más cerca de lo que puedes imaginar”, explicó, describiendo un proceso espiritual que no ocurrió de manera repentina, sino en medio del camino, las decisiones y las pruebas.

Para Alisson Becker, la fe en Jesús no se reduce a palabras bonitas ni a una emoción pasajera.
“La fe no es algo que pueda verse, ni siquiera expresarse en palabras… es una fuerza mucho más poderosa que un simple sentimiento o un eslogan. Es la confianza plena en el Hijo de Dios, Jesucristo”, afirmó.

Creer cuando la vida duele

El arquero del Liverpool subrayó que creer no es simplemente decir “yo tengo fe”, sino aprender a apoyarse completamente en Cristo, especialmente cuando la vida se quiebra. En su testimonio, dejó claro que la fe no lo aparta del sufrimiento, pero sí le da un lugar firme donde sostenerse cuando todo parece derrumbarse.

Uno de esos momentos límite fue la muerte repentina de su padre, ocurrida durante la temporada 2020–2021.
“Mi madre me llamó y dijo que había ocurrido un accidente y que mi padre se había ahogado en el lago cerca de casa. Todo lo que recuerdo es sentirme completamente perdido”, relató.

Alisson recordó a su padre como un hombre fuerte, también arquero, que marcó profundamente su vida y su carrera. En medio del duelo, el apoyo de sus compañeros de equipo se convirtió en una manifestación concreta del cuidado de Dios:
“Podía sentir el amor de mis compañeros, que me ayudaron a superar el momento más difícil de mi vida”.

Esperanza después del dolor

Tres meses después de aquella tragedia, nació su hijo Rafael, y con él llegó un nuevo tiempo de esperanza.
“Para mí y mi esposa fue como si la esperanza renaciera… una luz brilló nuevamente en nuestras vidas”, compartió. El nombre del niño no fue casual: proviene del hebreo y significa ‘Dios curó’.

Hoy, en la intimidad de su hogar, Alisson encuentra en lo cotidiano señales de la presencia de Dios.
“El sonido de niños riendo. Eso, para mí, es el eco de Dios”, expresó. Con la mirada puesta en la eternidad, añadió:
“Espero reencontrar a mi padre un día. Espero verlo a la orilla de la eternidad”.

Una fe que va más allá del fútbol

La historia de Alisson Becker revela que la fe cristiana no es un lema para una camiseta, sino una entrega diaria del corazón. En medio del éxito deportivo, la pérdida y la restauración, el arquero brasileño resume su convicción con claridad:
la verdadera fe es confiar plenamente en el Hijo de Dios, quien sostiene en el dolor, sana las heridas y da esperanza más allá de esta vida.

El día que liberaron milagrosamente a Corrie ten Boom de un campo de concentración

El día que liberaron milagrosamente a Corrie ten Boom del campo de concentración en Alemania

En diciembre de 1944, pocas semanas antes del final de la Segunda Guerra Mundial, Corrie ten Boom salió con vida del campo de concentración de Ravensbrück, en Alemania. Su liberación se produjo por un error administrativo en las listas de prisioneras, un hecho que ella misma describió como un milagro de Dios. Días después, todas las mujeres de su misma franja etaria fueron enviadas a la muerte.

Corrie no salió del campo como una vencedora humana, sino como una sobreviviente profundamente quebrada, marcada por el dolor, la pérdida y el horror. Pero también salió con una convicción clara: su vida había sido preservada con un propósito eterno.

Corrie ten Boom y su familia

Una fe forjada en la oscuridad

Ravensbrück fue el último y más cruel de los lugares donde Corrie estuvo detenida. Allí había llegado junto a su hermana Betsie el 8 de septiembre de 1944, tras meses de prisión y aislamiento. En el campo soportaron hambre extrema, enfermedades, trabajos forzados, golpes y humillaciones constantes.

A pesar de todo, las hermanas lograron esconder una pequeña Biblia, que se convirtió en el centro de reuniones clandestinas donde mujeres de distintas nacionalidades encontraban consuelo en la Palabra de Dios. Corrie recordaría más tarde que, cuanto más profunda era la oscuridad del campo, más brillante se volvía la verdad del Evangelio.

El 16 de diciembre de 1944, Betsie murió como consecuencia de las condiciones inhumanas del campo. Sus últimas palabras fueron una declaración que marcaría la vida de Corrie para siempre:
“No hay pozo tan profundo que el amor de Dios no sea aún más profundo.”

Una liberación inesperada

Pocos días después de la muerte de su hermana, Corrie escuchó su nombre en una lista de prisioneras que serían liberadas. No hubo explicación. No hubo juicio. Solo una orden. Había sido incluida por error.

Débil, enferma y casi sin fuerzas, Corrie abandonó Ravensbrück sin saber que su liberación había ocurrido apenas una semana antes de que las mujeres de su grupo fueran ejecutadas. Para ella, no hubo dudas: Dios había intervenido.

Regresó a los Países Bajos y pasó el último invierno de la guerra recuperándose físicamente, pero espiritualmente ya había comprendido que su historia no terminaba allí.

Escondite en la casa de los ten Boom

El encuentro que puso a prueba su fe

Años más tarde, durante una conferencia en Alemania, Corrie vivió la prueba más profunda de su mensaje cristiano. Al finalizar la reunión, un hombre se acercó para saludarla. Ella lo reconoció de inmediato.

Había sido uno de los guardias de Ravensbrück. El mismo que había participado en los abusos y humillaciones, el mismo que había forzado a ella y a Betsie a desnudarse frente a otros prisioneros. Ahora estaba allí, sonriente, diciendo que se había convertido a Cristo y pidiéndole perdón.

Corrie contó que, en ese instante, su corazón se llenó de ira y vacío. Sabía que debía perdonar, pero no podía hacerlo con sus propias fuerzas. Entonces, en silencio, oró:
“Jesús, yo no puedo perdonarlo. Dame Tu perdón.”

Al extender su mano, algo ocurrió. Corrie describió que un amor sobrenatural recorrió su cuerpo y comprendió una verdad que marcaría su ministerio:
la sanidad del mundo no descansa en nuestra capacidad de perdonar, sino en el perdón de Dios obrando en nosotros.

Campo de Concentración donde Corrie y Betsie estuvieron

Una vida liberada para liberar a otros

Desde ese momento, Corrie ten Boom dedicó su vida a predicar el Evangelio del perdón, la gracia y la reconciliación. Viajó por más de 60 países, escribió libros y se convirtió en una voz profética que recordó al mundo que el amor de Cristo es más fuerte que el odio más cruel.

Su liberación del campo no fue solo el final de una pesadilla, sino el inicio de una misión. Una misión que sigue resonando hoy: amar cuando no hay razones humanas para hacerlo y creer que Dios puede traer vida incluso desde los lugares más oscuros de la historia.

“Necesito a Cristo cada día”: Bear Grylls revela cómo su fe en Jesús transformó su vida

“Necesito a Cristo cada día”: Bear Grylls revela cómo su fe en Jesús transformó su vida

El reconocido aventurero británico revela cómo su relación con Jesús ha sido su mayor fuente de fortaleza, esperanza y transformación personal.

Bear Grylls, estrella de televisión, escritor y aventurero, ha compartido en múltiples ocasiones cómo su fe cristiana le ha dado propósito y fuerza a lo largo de su vida. En una reciente columna publicada en el New York Times, Grylls, de 50 años, abrió su corazón para contar cómo Jesucristo transformó su vida desde su adolescencia y lo sigue acompañando en cada desafío.

Un encuentro con Jesús que lo cambió todo

Grylls relató que su camino de fe comenzó cuando era adolescente, al escuchar a un vicario decir: “Jesucristo vino a acabar con la religión y a traer vida”. Esa frase fue reveladora para él, que siempre había visto la religión como algo ligado a la guerra y la división, pero que al leer sobre Jesús descubrió todo lo contrario: paz, bondad, libertad y amor genuino.

“Leí sobre este Jesús y aprendí que quienquiera que conociera —rico, pobre, enfermo, sano, predicador o prostituta, líder poderoso o simple pescador— nadie parecía marcharse sin cambiar”, escribió.

Desde entonces, Bear Grylls ha experimentado una transformación espiritual profunda, que describe como un cambio verdadero “de adentro hacia afuera”.

La fe cristiana en la vida diaria

Para Grylls, la fe en Jesús no es solo un acto religioso, sino una experiencia real y vivencial. “Es como un helado o nadar: hay que probarla para sentirla”, comparó. Aunque admite que en el pasado intentó vivir sin su fe, descubrió que eso lo dejaba vacío.

“He intentado ser fuerte solo en mí mismo. Pero he descubierto que mi corazón está inquieto hasta que le abro la puerta a Cristo de nuevo. Realmente necesito su ayuda, su paz interior y esa tranquila seguridad.”

Bear Grylls anima a otros a buscar a Dios

En su reflexión para el New York Times, el aventurero motivó a sus lectores a dar un paso de fe en Jesús:

“Sean valientes. Doblen la rodilla, cierren los ojos y pidan ayuda. Es algo hermoso, humilde y poderoso. No tenemos nada que perder y mucho que ganar”.

Un testimonio cristiano que inspira al mundo

La vida de Bear Grylls no solo ha impactado a través de la pantalla, sino también desde su testimonio como cristiano. En 2019 lanzó Soul Fuel, un devocional cristiano de 365 días, en el que comparte cómo su relación con Dios lo fortaleció en medio de sus expediciones más extremas.

“Cristo ha sido luz en un camino oscuro y fortaleza para un cuerpo débil. Para mí, no es cosa de domingo. Realmente lo necesito todos los días. Así es como enfrento la vida”, afirmó en una entrevista con The Christian Post.

Además, en 2023, Grylls acompañó al actor Russell Brand durante su bautismo en el río Támesis, un gesto que refleja su deseo de ver a más personas encontrarse con el amor de Dios.

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