mail

Suscribite a nuestro boletín

La experiencia de ser árbitra en AFA

Yenni Guadalupe Ortiz es la misionera cristiana que cuenta cómo logró trabajar en primera división y mostrar a Cristo en cada partido de fútbol.

La profesional este año debutó en las canchas como jueza, en Buenos Aires, también está casada con un colega con quien comparte la pasión por la pelota y su fe en Jesús. Yenni detalla que desde chica está involucrada en el deporte, y aunque nunca pensó estar donde hoy está, afirma que Dios la guió a este lugar.

La Corriente: ¿Cómo fueron tus comienzos en el deporte como réferi? ¿Cómo Dios te mostró esta pasión?

Yenni Ortíz: Todo empezó cuando me inscribí en la Asociación Argentina de Árbitros, allí comencé a cursar, y entonces no tenía mucha idea, pero cuando empecé con la teoría y luego rápidamente con las prácticas, que son como asistente en diferentes partidos, me di cuenta de que ésta es mi profesión. Yo creo que hay un propósito para cada persona, y Dios me mostró que el arbitraje es mi pasión, realmente siento que fue Él, no me hubiese imaginado jamás en mi vida llegar a ser árbitro de fútbol.

Sé que estoy donde tengo que estar, porque así Dios lo quiso, la decisión final fue cuando sentí una respuesta en mi corazón de que éste era el camino y realmente sentí paz y una guía del Espíritu Santo al tomar esta decisión.

LC: En la actualidad sos árbitra en la AFA. ¿Imaginabas esta oportunidad? ¿Qué representaciones importantes dentro de tu carrera hay? ¿Cómo viste la mano de Dios en esos momentos?

Y.O: Todos los partidos en mi carrera representan un antes y un después, no tengo uno en especial. Creo que cada lugar donde tengo que estar es una oportunidad, cada partido es una oportunidad, todos son importantes y sirvieron para que hoy llegue a la AFA.

Obvio que al momento de entrar eran partidos amateurs e importantes, pero de a poco Dios me acompaña en el crecimiento y hoy en día estoy como asistente en primera división femenino. Todo es una oportunidad para mostrar la excelencia de Cristo y que Dios se manifieste.

LC: ¿Qué pudiste ver de Dios en esta profesión que muchas veces está más relacionada con un trabajo para hombres?

Y.O: La verdad es que lo puedo ver en todo a Dios. Él me enseñó muchísimo, es quien me da sabiduría en un lugar donde a veces el entorno es muy hostil. Todos sabemos que el fútbol al comienzo era un deporte solamente de hombres, pero hoy, gracias a Dios, está cambiando esta situación.

Veo su mano protegiéndome, ayudándome, dándome carácter, fuerza, convicción y valentía para entrar a cualquier lugar. Vi y veo su mano y su amor poniéndome en lugares que son difíciles, creo que la paz de Dios está acompañándome ya que algunas veces en estos lugares hay mucha carencia de paz.

LC: En relación a esto que contás, de ser una mujer en una actividad donde predominan los hombres, ¿tuviste alguna situación que te impidiera comenzar a trabajar o arbitrar algún partido?

Y.O: Una situación que tuve hace mucho fue fuera de AFA, me habían contratado de una liga para dirigir un partido masculino. Al llegar a la cancha, el dueño del torneo había reclamado y pidió que me saquen del partido o que me manden como asistente, porque decía que las mujeres causan problemas al entrar a la cancha. Antes de salir a la cancha me avisaron eso, y tuve que cambiar mi posición de ser de árbitro principal a ser asistente.

El dueño del torneo no permitía que las mujeres dirigieran, fue muy penoso y lamentable porque ninguno de mis compañeros quería dirigir ese partido, uno no tenía experiencia y el otro estaba lesionado. Pero más allá de que le había explicado, prefirió que cualquiera de los dos dirigiera, por el hecho del género. Prefería un hombre sin experiencia y que no podía correr antes que una mujer con todas las condiciones. Pero, bueno, fue una situación que ayudó a construir mi carácter.

LC: En cuanto a tu vida personal ¿cuándo y cómo conociste de Jesús?

YO­: Conocí a Jesús a los 14 años en El Dorado, Misiones, de donde soy, allí hacía atletismo en una pista municipal y en uno de esos entrenamientos una chica que entrenaba en el mismo lugar me invitó a una reunión en su casa, era una célula de la iglesia, y la verdad es que fue un antes y un después para mi vida y para toda mi familia, porque ese día conocí al Señor, acepté a Jesús como mi Salvador de todo corazón y luego fui portadora del mensaje en toda mi familia.

Éramos una familia católica, muy alejada de lo que es una relación personal con Dios, teníamos una vida muy distante de Dios. Y el Señor fue fiel, estoy muy agradecida por ese momento porque por medio de una chica que tenía mi edad yo puede conocer a Jesús. Y entiendo lo importante de lo que es predicar el Evangelio en todas partes y épocas.

LC: Un dato que comentaste fue que tu esposo también es réferi ¿cómo se conocieron? ¿Cómo es compartir la profesión y la relación con Cristo?

Y.o: Con mi marido nos conocimos hace ocho años atrás, en otro ambiente, no en el área del arbitraje, yo era atleta y él también, era corredor de 800 m. Hoy, al pasar los años, gracias a Dios ambos somos árbitros de AFA y compartimos esta profesión que nos apasiona, y sobre todo compartimos a Cristo.

Para mí es un honor y un privilegio poder compartir esta profesión con mi marido. Podemos crecer, podemos avanzar juntos, aprender uno del otro y recibir consejos. Obvio que interactuamos mucho después de cada jornada, y en casa se mira mucho fútbol.

TRATAMOS DE CRECER EN LA FE Y QUE NUESTRA MIRADA NUNCA SE DESENFOQUE DE LO MÁS IMPORTANTE QUE ES CRISTO

LC: ¿Pudiste compartirle de Dios a algún compañero? Y ¿Qué te mostró Dios a través de tu profesión?

Y.O: Aceptar la paternidad de Dios y la identidad de hija cambia tu vida, transforma tus pensamientos y modifica tu manera de hablar. Por consecuencia, tu trato con los demás también es diferente. A partir de ese cambio no podemos callar lo que hemos visto y oído.

Gracias a Dios hoy sigo creciendo día a día en esta profesión, sigo aprendiendo mucho, adquiriendo experiencias nuevas partido a partido, y muy confiada, muy tranquila sabiendo quién guía mis pasos. Gracias a Dios estoy donde estoy. Así que en sus manos dejo mis pasos.

Lucía García
Lic. Comunicadora Social y Periodista (UNLaM). Redactora y Prensa. Locución y producción de Vibra Podcast. Comunicación empresarial.

Otras

CRISTIANAS