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Gente rota y el arte de liderarlas

“EL MUNDO ENTERO ES HOY UNA GRAN CUEVA DE ADULAM”

La filosofía de vida del arte “kintsugi” se ha puesto de moda en todo tipo de discursos motivacionales: un jarrón con cicatrices revestidas de oro que transmite todavía más belleza y valor que en su estado original. Replica bastante bien la imperfecta imagen humana en un mundo lleno de caos. Pero, ¿Se ve esto nuestras vidas? A lo largo de la trayectoria de Jesús en la tierra, podemos leer en las Escrituras cómo en su discipulado se cruzó con todo tipo de gente. Cada una con orígenes, historias y temperamentos diferentes. Pero había algo que las unía: todas ellas eran personas rotas. 

“Un líder solo atraerá a aquellas personas que se parecen a él o a ella” 

John Maxwell en “Las 21 Leyes Irrefutables del Liderazgo”

Marvin Paredes utiliza la noción de “arbustos posmodernos” para referirse a aquellas barreras y mecanismos de defensa que en estos tiempos utilizamos para ocultar nuestras grietas. La Humanidad se esconde de Dios, avergonzada de su propia condición. Ante la falta de cobertura espiritual y una genuina comprensión de la Gracia Divina, nos sentimos desnudos y nos aterroriza la honesta exposición. Lejos de una lectura contemplativa, el pastor juvenil Marvin Paredes nos trasmite la importancia de asumir la tarea de liderar a todas aquellas personas rotas que el Señor ponga en nuestro camino.

Dios ya sabe lo que hemos hecho bien o mal; Él lo sabe todo. Pero nos formula esta pregunta, «¿Dónde estás?», para darnos la oportunidad de decirle «Aquí estoy».

Siendo francamente honestos, la tarea de arreglar un jarrón resulta mucho más sencillo que el ejercicio del liderazgo ministerial. Sobre todo, porque los líderes también son gente que ha estado rota y aun así Dios les ha delegado tal responsabilidad. En base a su experiencia personal, el autor asegura que muchas veces el cristianismo genuino asoma a través de nuestras vulnerabilidades que nos acercan hacia aquellos que buscan de nosotros consejo y dirección. Ser humildes y honestos con nuestro pasado ayudará a que las heridas de otros sanen. El liderazgo no puede ejercerse arriba de un pedestal. Jesús lo sabía, y fue un rabino discriminado por todos los demás que no supieron humillarse como Él lo hizo.

“¿Cuántas veces solo vemos a la gente de manera superficial?” se pregunta el autor. Y no tarda demasiado en darnos una incómoda respuesta: son muchas las ocasiones en que nuestro enfoque termina alejado de los corazones y concentrado en planes, metas y objetivos futuros sin detenernos ni interesarnos verdaderamente en quienes están a nuestro alrededor. Jesús fue capaz de ver corazones solitarios en medio de la multitud. Los líderes de este mundo pueden no interesarse en sus seguidores, pero un liderazgo cristocéntrico en medio del camino para ayudar a quien no puede seguir, ya acompaña en los procesos. 

Marvin Paredes propone un modelo a partir del acróstico R.O.T.A: Restaurar, Orientar, Transformar y Acompañar. Cada vez menos personas aspiran a este tipo de liderazgo. Sin embargo, la salvación y el amor que hemos recibido de ninguna manera pueden ser limitados a nuestra propia vida. El verdadero liderazgo se expresa a través de la réplica. Y hemos de alcanzar el mundo de un corazón a la vez. Así como a Dios no le alcanzó hablar a través de las cortinas, es nuestra tarea rasgar el velo que impide a los demás presentarse enteramente ante el Trono de la Gracia Divina.

Gente rota y el arte de liderarlas es una obra que abarca aspectos de psicología organizacional desde una cosmovisión de liderazgo al estilo de Jesús. 

Ruth Di Naso
Tengo 20 años, soy estudiante de Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires. Soy una amante de la música y las letras. Actualmente servidora en el equipo de alabanza juvenil TRECE30.

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