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Enseñar inglés como forma de compartir de Dios

Realmente creí que volvería a Brasil después de mi EDE allá en el 2018. Había puesto todos los huevos en la misma canasta, pero cuando no conseguí la visa para volver a Brasil me acordé de lo que había pensado seis meses antes, “aprender a enseñar inglés” … No sabía de los planes que Dios ya había pensado antes de no poder volver a Brasil.

Antes de la entrevista de la visa, era nada más que una memoria distante o un plan B… pero siempre consideré el aprendizaje de un idioma como la llave de la relación y la amistad.

Amamos vivir en una ciudad multiétnica, con un corazón por la comunidad musulmana, romaní, latinoamericana, refugiados de países en el Oriente Medio… hemos visto que Dios tenía planes más grandes para completar el curso de inglés “CELTA” en la primera parte de 2019. Dos meses después de terminar el curso, decidimos invitar a los vecinos a nuestra casa para aprender inglés.

Imprimimos folletos para distribuir en la mezquita, las tiendas, así como redes sociales. Un día salimos a la calle al lado de la comunidad; conocimos a una mujer que tenía mucho interés y entusiasmo, ¡después conocimos a su hija en la parada de autobús en el camino! Fue el inicio de algo que sería marcado por familia, comunidad y amistad.

En nuestra primera reunión, personas de Colombia, Ecuador, Portugal y España vinieron a la clase. Con el paso de las semanas unas mujeres con sus bebés y un hombre de Sudán comenzaron a venir, una mujer de China y una familia de Yemen. Nos reunimos en el comedor y el salón para hacer una sesión de enseñanza práctica de inglés.

Las personas tenían sed para aprender inglés, querían charlar y pasar tiempo. Usando la metodología del curso hicimos clases de gramática con contexto relevante, creamos clases sobre la vida cotidiana, como ir al médico o simplemente enseñamos el alfabeto para aquellos que estaban limitados a pocas palabras.

Después de la clase todos nos reunimos en el salón, eran tiempos marcados por la informalidad de tomar té, café y torta. Conocernos al escuchar historias, reírnos juntos, aprendiendo sobre culturas que nunca habíamos conocido y simplemente jugando o coloreando, leyendo libros infantiles con imágenes cuando las palabras no bastaban. Las historias variaban desde huir del país de origen por el peligro a emigrar con la familia por oportunidades de trabajo. Salimos juntos para aprender sobre la historia local como el antiguo molino de viento o hacer las compras y aprender a hablar con el vendedor del supermercado.

Una comunidad se iba formando donde la amistad y las relaciones permitían el compartir de testimonios y la oportunidad de orar por los demás.

A través de todo esto vimos que Dios estaba trabajando en las amistades y fortaleciendo relaciones. Comenzamos a visitar a las personas y conocer al resto de su familia. Las amistades con las mujeres musulmanas especialmente han crecido y continúan así, donde seguimos compartiendo sobre Dios en la vida cotidiana y viendo a las familias crecer.

Ni siquiera el comienzo de la cuarentena implicó el fin de nuestras reuniones… vimos que Dios tenía planes más allá todavía de nuestra comunidad local, por lo menos durante ese tiempo de distanciamiento social. Abrimos las puertas a personas en el extranjero y conocimos a personas de Argentina, Marruecos, Brasil, Bolivia, Vietnam y Hungría, quienes estaban tanto en Nottingham como Portugal y Brasil, una mezcla de misioneros de JuCUM que tenían llamados a países que hablaban en inglés y personas de nuestra comunidad de diferentes fondos religiosos y culturales.

La visión de comunidad, familia y amistad continuó dejando un espacio para que cada uno pueda expresar quién es, conocernos entre nosotros, divertirnos y aprender inglés en el proceso.

Con el paso de las estaciones pudimos narrar la historia de Jesús en la época de Pascua. Cada uno tuvo la oportunidad de compartir sobre ese tiempo si creía en Jesús como Señor o no. Al pasar la cuarentena notamos que los que antes eran bebés, ya tenían casi dos años y se la pasaban corriendo de un lado a otro.  Tuvimos una fiesta donde trajeron comida y bebida de sus países y disfrutamos de una tarde comiendo, jugando, bailando y riéndonos juntos.

Durante nuestro tiempo de oración sobre la próxima época, el nombre Josías se me vino a la mente. Él fue un rey que restauró el templo de Dios y estableció reformas de alabanza al señor en Jerusalén. Ese recuerdo nos fomentó a pensar en el propósito de este grupo de estar centrados en Jesús. Un grupo donde personas de cualquier nación, etnia, cultura o idioma pueden venir, ser bienvenidos, acogidos y amados. 

abi-brown

Abi Brown, 27 años. Nacida en Inglaterra.
Misionera en YWAM Forge y Jericho Road Project.
Trabaja en el ministerio de inglés como segundo idioma, y con mujeres que han sido afectadas por la industria sexual.

JUCUMhttp://jucumitu.com.ar
Juventud Con Una Misión es una comunidad misionera de cristianos provenientes de diferentes trasfondos, culturas y tradiciones cristianas, dedicados a servir a Jesús alrededor del mundo. Servimos principalmente de tres maneras: a través del entrenamiento, la proclamación del Evangelio y al preocuparnos por aquellos en necesidad. Actualmente trabajamos en más de 1,200 lugares en alrededor de 180 países.

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