En una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos, 250 reclusos participaron de un culto cristiano marcado por la adoración, la presencia de Dios y la transformación espiritual de quienes se encuentran privados de libertad. El encuentro fue compartido por el ministerio God Behind Bars, una organización dedicada a llevar el Evangelio a las cárceles.
Durante el servicio, un grupo de presidiarios dirigió la alabanza “Way Maker”, de Darlene Zschech y William McDowell, generando un clima de profunda adoración cristiana dentro del penal. El momento fue registrado en video y difundido en redes sociales, donde generó miles de reacciones.
Reclusos fueron tocados por el Espíritu Santo dentro de la prisión
En las imágenes publicadas por God Behind Bars, se observa cómo numerosos internos fueron conmovidos por el Espíritu Santo. Algunos aparecen con lágrimas en sus rostros, otros con las manos levantadas, rindiendo su vida a Cristo aun tras las rejas.
El ministerio informó: «La mayoría de estos hombres se entregaron a Jesús en prisión y cambiaron completamente sus vidas. Algunos incluso escribieron a sus víctimas y familias pidiendo perdón». El testimonio evidencia procesos reales de arrepentimiento, reconciliación y restauración espiritual, incluso con quienes fueron directamente afectados por sus crímenes.
Desde la organización expresaron: “Aún puedes encontrar libertad y propósito en Jesús. El Dios de los milagros, las promesas y la luz en la oscuridad. Así es Él”. El mensaje subraya que la verdadera libertad en Cristo no depende de las circunstancias externas.
Reacciones que reflejan una experiencia espiritual genuina
Los comentarios en la publicación reflejaron el impacto del momento vivido dentro de la cárcel. Un usuario resumió la experiencia diciendo: “Sin mujeres, sin alcohol, sin presión, sin posesiones materiales, sin drogas, sin confusión, sin orgullo, sin influencias, ¡solo Jesús! Qué espectáculo tan maravilloso”.
God Behind Bars y su misión de llevar el Evangelio a las prisiones
Desde 2009, God Behind Bars trabaja junto a iglesias cristianas en Estados Unidos para transformar la vida de los reclusos y sus familias a través del mensaje de Jesús. Hasta el momento, más de un millón de presos han sido alcanzados con el Evangelio, entendiendo la cárcel como un campo misionero urgente.
Según datos del ministerio, el 92% de los reclusos será liberado en algún momento, pero cerca del 75% regresará a prisión en un plazo de tres años. Frente a esta realidad, explican: “Abordamos este problema con un enfoque único de tres pasos que se centra en las necesidades físicas, espirituales y relacionales de los presos y sus familias”.
“Al invitar a Dios a prisión y mostrar Su amor de manera tangible, Dios Detrás de las Rejas está restaurando vidas, fortaleciendo la fe, luchando contra adicciones, reconectando familias y dando esperanza a miles de reclusos para el futuro”, señaló el ministerio.
Además, añadieron que buscan ayudar a los internos a “desarrollar su fe, sanar traumas y heridas emocionales, romper adicciones y ciclos, y permitir que cada persona tras las rejas retome su vocación como hijos e hijas del Altísimo”.
God Behind Bars concluyó reafirmando su compromiso: “Haremos todo lo posible para garantizar que cada recluso en EE.UU tenga acceso directo y personal al Evangelio”.



