El pueblo Komba, ubicado en el noreste de Ghana, celebró un acontecimiento histórico: la entrega de su primera Biblia completa en lengua Komba, luego de 16 años de intenso trabajo de traducción bíblica. El proyecto no solo busca fortalecer la fe cristiana en la región, sino también preservar un idioma y una identidad cultural en riesgo de desaparecer.
El reverendo John Kwesi Addo Jr., secretario general de la Sociedad Bíblica de Ghana (BSG), destacó que esta Biblia se convertirá en un “gran repositorio” para salvaguardar la lengua y la herencia cultural del pueblo Komba. “Esto fue mucho más que una dedicación bíblica; fue un evento profundamente cultural que unió a toda la comunidad”, señaló la entidad en un comunicado oficial.
La celebración congregó a cristianos, jefes tradicionales, ancianos y también a miembros de la comunidad musulmana, reflejando el impacto transversal del proyecto. La traducción fue realizada en colaboración con Lutheran Bible Translators, con la esperanza de que la Palabra de Dios “moldee vidas, fortalezca familias y confronte la decadencia moral”.
Un pueblo diverso y una fe en crecimiento
Los Komba —también conocidos como Konkomba— habitan principalmente el noreste de Ghana y se caracterizan por no contar con una jefatura centralizada. Su organización social gira en torno a clanes, linajes familiares, ancianos de aldea y líderes religiosos tradicionales. Históricamente, su cosmovisión ha estado marcada por el respeto a los espíritus ancestrales y a la naturaleza.
Aunque en las últimas décadas muchos Komba se han convertido al cristianismo y otros al islam, las creencias tradicionales siguen teniendo influencia en distintas comunidades. Los primeros misioneros bautistas llegaron en la década de 1950, mientras que en los años 80 los luteranos Tim y Beth Heiney comenzaron un trabajo sostenido en la región.
El origen del proyecto de traducción bíblica
En 1968, el reverendo Walter Demoss y su esposa Helena fueron enviados al norte de Ghana para plantar iglesias y formar líderes cristianos. Aunque su misión principal se centraba en el pueblo Moba, Demoss discipuló a un joven Komba, el reverendo Samuel Konlaan, quien más tarde expresó una profunda preocupación: la única traducción bíblica disponible era difícil de comprender debido a la diversidad de dialectos Komba.
Esa inquietud sembró la semilla de un proyecto que se formalizó en 2005 con el inicio de la traducción del Nuevo Testamento. Se conformó entonces un equipo interdisciplinario que incluyó a Elijah Matibin (coordinador y especialista en alfabetización), David Federwitz (asesor), los reverendos Samson Bilafanim y Emmanuel Mananyina, James Adongo Wajak, el lingüista Nathan Esala y el consultor de traducción Fabian Dapila.
La Palabra de Dios en el idioma del corazón
La comunidad Komba participó activamente en la revisión de los textos para asegurar que la traducción comunicara fielmente el mensaje bíblico y respondiera a su realidad cultural. En noviembre de 2014, la llegada del Nuevo Testamento fue celebrada con gran gozo.
“Leer la Biblia se ha vuelto parte de mi pueblo”, afirmó entonces el reverendo Mananyina. “Han aprendido a leer y ahora pueden salir a predicar porque pueden leer la Palabra de Dios, algo que antes no podían hacer”.
En 2015 comenzó la traducción del Antiguo Testamento, liderada por Elijah Matibin como coordinador de KOLIBITRAP. Para sostener el proyecto, Lutheran Bible Translators, la Iglesia Luterana Evangélica de Ghana, KOLIBITRAP y la Sociedad Bíblica de Ghana firmaron un memorando de entendimiento.
Además de la edición impresa, el equipo grabó el Nuevo Testamento en formato de audio y lo integró en una aplicación móvil. Más recientemente, la organización One Way Africa produjo la Biblia completa en audio, ampliando el acceso a la Escritura en una región donde muchos aún están en proceso de alfabetización.
Un desafío global para la traducción bíblica
La celebración Komba coincidió con otro logro significativo: el 2 de noviembre, la Sociedad Bíblica de Ghana presentó la Biblia en lengua Dagaare, tras 18 años de trabajo. La ceremonia, realizada en la catedral de San Andrés, reunió a multitudes del Alto Oeste del país y evidenció el impacto de contar con la Biblia en el idioma materno.
Sin embargo, la BSG advirtió en un informe de 2023 que la falta de financiamiento sigue siendo uno de los mayores obstáculos para los proyectos de traducción bíblica. Traducir un solo versículo puede costar alrededor de 20 dólares, y completar una Biblia entera puede requerir hasta 622.040 dólares, en un proceso que suele extenderse entre 10 y 15 años.
Un recordatorio para la Iglesia global del enorme costo —y del incalculable valor— de llevar la Palabra de Dios a cada lengua y a cada pueblo, para que todos puedan escuchar a Cristo en el idioma de su corazón.



