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El pingüino solitario y el incierto camino de la fe

En los últimos días, un reel se volvió viral en redes sociales. Es impactante ver cómo la actitud de un simple pingüino llevó a la reflexión a miles de seres humanos. En esta nota conocerás un poco de qué se trata y qué nos quiere decir Dios con esto.

Se queda solo, como si algo dentro de él estuviera luchando por tomar una decisión importante. Inmediatamente comienza a caminar en la dirección opuesta… solo, hacia las montañas.

Este video que está conmoviendo a usuarios de internet es, en realidad, un fragmento de un documental de 2007, “Encuentros en el fin del mundo”, del director Werner Herzog. En el documental, el equipo queda sorprendido al ver al pingüino totalmente solo, caminando hacia las montañas, sin nada que lo siga ni nada que lo detenga.

El equipo decidió registrar parte del recorrido del pingüino, asegurando que, aunque intentaran devolverlo a su colonia, el pingüino retomaría su camino nuevamente. Probablemente se dirija hacia una muerte segura, fuera de su hábitat, pero habiendo recorrido terrenos inexplorados, en busca de lo desconocido, en la altura de las montañas.

La conmoción en las redes sociales no es solamente por entretenimiento, sino que los comentarios reflejan reflexiones profundas y autoexaminaciones, con frases como: “Ese pingüino soy yo”.

Querramos o no, algo nos impacta de este fenómeno. ¿Qué es? ¿Por qué este video está volando mentes casi 20 años después de su publicación?

Sabemos que la creación gime y que todo lo que respira alaba al Señor, y la actitud de este animal nos deja múltiples enseñanzas que pueden dirigirnos a Él.

El pingüino como representación de Jesucristo

 “Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hechos hijos de Dios.” — Juan 1:11-12

Jesús se alejó de la gloria del cielo. Vino a este mundo, pero no caminó en la dirección de este mundo. Se dirigió directamente hacia una muerte segura, hacia una colina llamada Calvario. Sin aplausos. Sin protección… solo.

En obediencia a una voz que solo Él podía escuchar completamente. El pingüino que camina hacia el hielo no es tonto: es fiel a un llamado más profundo que la supervivencia. Cristo caminando hacia la cruz no fue derrotado, fue resucitado en gloria.

“No se haga mi voluntad, sino la tuya.” — Lucas 22:42

Seguir a Cristo

Seguir a Cristo hace que parezcamos extraños a la multitud. Caminaremos por caminos que ellos evitan.

“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” — Mateo 16:24

En el fondo, la actitud del pingüino solitario habla de una decisión que todos conocemos: dejar la seguridad para ir en busca de algo más grande.

 “Yo soy el camino, la verdad y la vida —contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.” — Juan 14:6

Salir del lugar cómodo siempre tiene un costo

El pingüino abandona lo conocido. Deja atrás el grupo, el ruido, la aparente protección.
Camina solo. La comodidad mantiene vivo el cuerpo, pero el sacrificio despierta el alma.

Y esa imagen conecta profundamente con la vida cristiana: no sabemos exactamente a dónde vamos, pero sí sabemos algo: no volvemos atrás y miramos a Aquel que nos dirige.

Seguir a Cristo nunca fue sinónimo de comodidad. Jesús jamás prometió una fe segura, predecible o confortable. Prometió algo mejor: una vida con propósito.

Mateo 16:24 — “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.”

Negarse a uno mismo implica, muchas veces, dejar el lugar cómodo, aunque no sepamos con claridad qué nos espera adelante.

Fe no es quedarse: es obedecer

El pingüino no corre hacia el peligro, pero tampoco se queda inmóvil en la seguridad. Avanza.
Así es la fe bíblica: no es impulsiva, pero tampoco pasiva.
Es obediencia en movimiento.

Hebreos 11:8 — “Por la fe Abraham obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba.”

Salir sin garantías.
Caminar sin mapas.
Confiar sin tener todo resuelto.

Eso también es fe.

Dios suele llamarnos fuera del confort

Muchas veces Dios nos saca del “grupo” no para aislarnos, sino para formarnos.
El desierto no es castigo: es preparación.
La soledad no siempre es abandono: a veces es encuentro.

Jesús mismo fue llevado al desierto antes de comenzar su ministerio público.

 Marcos 1:12 — “El Espíritu lo impulsó a ir al desierto.”

No fue una desviación del plan.
Fue parte del plan.

Caminar solo no significa caminar sin Dios

Una de las escenas más fuertes del reel es la sensación de soledad.
Pero la fe cristiana nos recuerda algo clave: nunca caminamos verdaderamente solos.

Isaías 43:2 — “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo.”

Dios no siempre camina rodeándonos de multitudes.
A veces camina con nosotros en silencio, sosteniéndonos cuando nadie más lo hace.

Un mensaje para todos

Si hoy estás en una etapa así —dejando lo conocido, soltando seguridades, avanzando con miedo pero con fe—, este mensaje es para vos:

«Salir del confort también es obedecer a Dios.
La fe no siempre es quedarse; muchas veces es avanzar.
Aunque el camino sea solitario, Dios sigue estando presente».

Proverbios 3:5-6 — “Confía en el Señor con todo tu corazón… y Él enderezará tus caminos.”

El pingüino sigue caminando.
No sabemos cómo termina la historia.
Pero sí sabemos algo esencial: el que se anima a avanzar ya dio el paso más difícil.Y en la vida cristiana, muchas veces, lo más grande comienza justo cuando dejamos atrás la seguridad para aventurarnos en un camino eterno.

Rodrigo Acosta
Rodrigo Acosta
Escritor, redactor, músico, productor y compositor argentino. Forma parte de la banda Fila 9 desde el año 2016 como bajista y segunda voz.

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