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El niño que domó el viento

Una película emotiva y a la vez inspiradora, de la que se pueden rescatar muchas enseñanzas prácticas para la vida de aquellos que la vean.  Donde la curiosidad, la perseverancia y el trabajar en equipo superan la falta de recursos o crisis que se tengan que enfrentar. 

El film está basado en la vida de William Kamkwamba, un niño africano de 13 años, que logró construir un aerogenerador con chatarra para hacer funcionar una bomba de agua. Así ayudó a toda una comunidad de agricultores en medio de una devastadora hambruna y sequía.

Argumento de la película

William es un adolescente que vive en una zona rural de Malaui, África, y estudia en la secundaria de su aldea. ÉL valora mucho el conocimiento que se adquiere en la escuela. Es por eso por lo que insiste en concurrir a ella.

El protagonista es un jovencito muy curioso. Le gusta arreglar aparatos electrónicos e indagar acerca de su funcionamiento. Por falta de recursos, muchas veces tiene que ir al vertedero de chatarras de la aldea, e ingeniárselas para reutilizar piezas desechadas para reparar radios y grabadoras de sus amigos y vecinos. 

La crisis económica que vive el país lleva a muchos campesinos a verse obligados a vender sus tierras a empresas tabacalera, las cuales inician un gran proceso de deforestación en esa aldea. Esto acarrea inundaciones, sequías y, por ende, una letal hambruna que azota a toda la población.

William advierte que la solución al problema que padecen está en fabricar un aerogenerador que genere energía suficiente para que una bomba extraiga agua y así poder cultivar todo el año. Para ello diseña un prototipo. Este es aprobado por sus amigos, pero no por su padre, el cual lo considera un simple juguete. No cree en su hijo ni en ese innovador método para salir de la crisis.

La madre del adolescente es la persona que le hace ver a su marido que los intentos de soluciones que hasta el momento él había dado, no habían resuelto nada. Esto hace recapacitar al padre de William en la necesidad de mostrarle a su hijo que confía en él. 

Todos estos puntos de vista tendrá que enfrentar William a lo largo del largometraje. Una frase que los acercará más a su historia es la de Albert Einstein: “La crisis es necesaria para que la humanidad avance. Solo en momentos de crisis surgen las grandes mentes”. 

Christian Ruffini
Christian Ruffini
Me recibí en DeporTEA y estudié la carrera de Ciencias de la Comunicación Social y el Profesorado en Educación en la UBA.Casado con Carina Turrisi. Vivo en San Bernardo del Tuyú, Partido de la Costa en Argentina.

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