mail

Suscribite a nuestro boletín

El éxito y la voluntad de Dios

Cuando leo la historia del buen samaritano observo la vida de una persona que fue exitosa. ¿Qué es el éxito? Éxito es elegir entrar en la escena de la acción, decidido a darte a vos mismo, a la causa que mejorará la humanidad y que durará eternamente. 

Comparemos lo que Jesús dijo: “Al que te pida, dale…” (Mateo 5:42), cuando para muchos, éxito sería: “Al que te pida, cobrale”; “… el que quiera salvar su vida, la perderá…” (Mateo 16:25) y la recomendación suele ser: “Cuidá tu vida como el oro”; “… Si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra” (Mateo 5:39), en lugar de “Vos noquéalo”. 

A los ojos humanos el éxito tiene que ver con posición, con fama, con riquezas, pero para Dios, tiene que ver con propósito y, más aún, con fidelidad.

Aunque asociemos el éxito con progreso solamente, el que es fiel en lo poco será puesto sobre más. Pablo cumplió el propósito en su vida y mucho de lo que le sucedió, a simple vista, no era de persona exitosa. Ser rechazado, expulsado de las tierras, apedreado, insultado, no es lo que la gente considera tener éxito. En Jeremías vemos a un hombre que lloró y no tuvo fruto tremendamente visible, pero cumplió el propósito. 

En Jesús vemos a un hombre que fue rechazado, que enseñó y que, aun sus amigos más íntimos, lo dejaron y terminó en una cruz. Humanamente eso no es éxito, pero aunque los hombres no lo consideraran así, para Dios era el plan que salvaría a toda la humanidad. 

Tener éxito es cumplir el propósito de Dios

Para cumplir su propósito necesitamos poder, el Espíritu de poder que reposa sobre los que son como Cristo para realizar grandes obras. Así como reposó sobre Sansón para vencer a los filisteos con una quijada de asno, como el Espíritu reposó sobre Elías para correr y ponerse delante del carro de Acab, como estaba sobre Pablo para que nada lo detuviera. El apóstol era un hombre poderoso que cumplió el propósito de Dios.

Vos podés ser una mujer o un hombre poderoso. Ese mismo poder necesitamos hoy. Dios te lo quiere entregar, y de hecho ya lo entregó, para hacer proezas. Seguramente hoy no debas matar a un ejército con la mandíbula de un burro o ganarles a los caballos del hipódromo, pero en nuestro hogar necesitemos poder para hacer alguna proeza, para amar a nuestra familia, para perdonar, para ser mejores padres, para dejar de lado hábitos y actitudes que muchas veces llevan nuestra vida a la derrota. Éxito es tener ese poder y Dios quiere dárnoslo.  

Leonardo Arribas
Leonardo Arribas
Pastor de Ministerio Nueva Generación, iglesia que fundó junto con su esposa Verónica en el barrio de La Paternal, en C.A.B.A. Es profesor del Instituto Bíblico Río de la Plata y autor de cuatro libros.

Otras

CRISTIANAS

hola
Enviar Whatsapp
error: Gracias por interesarte en las publicaciones de La Corriente, para su uso o difusión, por favor escribirnos a [email protected]