Ser agradecidas siempre, no cansarnos de hacer el bien, llenar nuestros pensamientos de lo que Dios dice de nosotras y hablar vida son cuatro cosas que nos ayudan a poder sobrellevar los “no” de la vida de la mejor manera. Todas, en algún momento, nos desilusionamos al encontrarnos que las cosas se escapan de nuestro control o de cómo las planeamos.

La pregunta correcta para hacernos en esos momentos es: ¿cómo atravesaremos los inevitables “no” sin morir en el intento? Sin duda, anhelamos que las cosas sucedan tal como planeamos, organizamos o soñamos, pero la vida en esta Tierra no es lineal y no siempre las cosas salen como queríamos. 

Quizás, como me pasó a mí y a muchas mujeres, hayas experimentado un “no” en alguna de estas áreas: un trabajo que no llega, un pedido por una vivienda que no se concreta, el anhelo por un embarazo que no se cumple, un noviazgo que no aparece o que no va como planeamos, un matrimonio no restaurado, una enfermedad que no se cura, la pérdida de alguien por quien esperábamos un milagro, una amistad que se pierde…

La primera clave para poder navegar un “no” con una actitud sana es ser agradecidas independientemente de las circunstancias que nos rodean (1 Tesalonicenses 5:18).

A pesar de que somos humanas y tenemos más que permitido pasar por momentos de dolor, duelo, tristeza y enojo.

nos ayuda mucho mirar a nuestro alrededor con ojos de agradecimiento por aquellas cosas que sí sucedieron y también por aquellas en las que nos graduamos con un “espera” o con un “no”.

La segunda clave es no cansarnos nunca de hacer el bien porque ya llegará el tiempo de la cosecha (Gálatas 6:9-11). Esta frase puede sonar un poco idílica, sobre todo si la leemos en medio de un “no”, pero ponerla en práctica primeramente con nosotras, con nuestro círculo más íntimo, con personas desconocidas y hasta con aquellas personas difíciles, será liberador.

Por ejemplo poder cocinarle algo rico a alguien, hacer eso que tanto disfrutamos, tener una conversación con quien necesita ser escuchado, acompañar a una persona en un proceso difícil, etc. Todas estas acciones hacen que salgamos de nuestro yo y pongamos la mirada en algo más grande que nosotras.

Poder ser agradecidas en toda situación y hacer el bien en medio de las tormentas que atravesamos nos ayudará a correr la vista de nuestro mundo

Esto nos permite ensanchar la visión hacia aquellos a nuestro alrededor que quizás también necesitan ayuda. 

La tercera clave con la que contamos es la de llenar nuestros pensamientos con todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable, es decir, pensar en cosas excelentes y dignas de alabanza (Filipenses 4:8-10). Llenar nuestra mente con la Palabra de Dios le abre puertas al Espíritu Santo para poder cambiar el semblante de tristeza, enojo y luto en gozo y esperanza en medio de los “no”.

La cuarta clave para poder afrontar los “no” es hablar vida sobre nuestra situación, nuestro contexto y sobre nosotras mismas (Proverbios 18:21). Las palabras que salen de nuestra boca están guiadas por lo que hay en nuestra mente y en nuestro corazón, por ende, si nos ejercitamos en ser agradecidas, en hacer el bien siempre y en nutrir nuestros pensamientos con la Palabra de Dios, lo que salga de nuestra boca probablemente sean palabras de edificación que nos ayuden a sobrellevar las situaciones inesperadas y difíciles.

Creamos en que Dios puede hacer milagros creativos en medio de los aparentes “no”.

Cuando no vemos que el Señor responde de la manera que pedimos o anhelamos, igualmente intentemos confiar en que Él está en el asunto, no nos desampara y todavía está a tiempo de hacer un milagro creativo y único en nuestra vida. 

El final de la historia bíblica de Sadrac, Mesac y Abednego (Daniel 3) nos muestra que, aun cuando Dios no respondió a la obediencia de estos jóvenes como ellos esperaban, sí hizo un milagro diferente, creativo y digno de ser publicado en las Escrituras.

La fe de estos tres varones estaba puesta en que el Señor iba a salvarlos de ser lanzados al horno de fuego (¡imagínense sus expresiones y sus pensamientos en el momento en el que deciden echarlos a un horno siete veces más caliente de lo normal!).

Mujer, te animo a que pongas en práctica estas cuatro herramientas cuando atravieses por un “no” de la vida y que, en el proceso, alientes a tu corazón a confiar en que Dios todavía puede hacer un milagro creativo y único.

Pon tu esperanza en el Señor; ten valor, cobra ánimo; ¡pon tu esperanza en el Señor!” (Salmo 27:14).

Constanza Martínez
26 años.Casada con Nicolás Vilaseca con quién son padres de Ian. Traductora Pública de Inglés, trabajó como docente y hoy se desempeña como Project Manager en una empresa de interpretación remota. Autora del libro Dormancia y, por sobre todo eso, ama a Jesús con todo lo que es.