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Corea del Norte entrena a niños para denunciar la fe cristiana dentro de sus propias familias

En Corea del Norte, la persecución contra los cristianos ha alcanzado uno de sus niveles más alarmantes: ya no se limita a los adultos, sino que comienza desde la infancia. A través del sistema educativo y del control familiar, el régimen utiliza a niños y niñas como herramientas de vigilancia, entrenándolos para detectar y denunciar cualquier señal de fe en Jesucristo, incluso dentro de sus propias casas.

La escuela como instrumento de adoctrinamiento ideológico

Desde el jardín de infancia, los estudiantes son sometidos a un adoctrinamiento intensivo que promueve la veneración absoluta de la familia Kim y presenta al cristianismo como una traición directa al Estado. La enseñanza es clara: la lealtad al régimen está por encima de los vínculos familiares y de cualquier creencia religiosa.

En escuelas, hogares y lugares de trabajo, los ciudadanos están obligados a exhibir retratos de Kim Il-sung y Kim Jong-il, ante los cuales incluso los niños deben inclinarse como señal de devoción pública.

El cristianismo, visto como una amenaza para el régimen

Todd Nettleton, portavoz de la organización The Voice of the Martyrs (VOM), explicó que el gobierno norcoreano considera al cristianismo una amenaza existencial.
“El gobierno de Corea del Norte deja bien claro que el cristianismo representa una amenaza directa para ellos. Por eso vemos una persecución tan intensa contra nuestros hermanos y hermanas cristianos”, afirmó.

Cuestionar esta idolatría estatal es considerado un delito grave. Cuando una persona es descubierta con una Biblia, no solo ella es enviada a campos de trabajo forzado, sino que su familia también suele ser castigada, en un intento deliberado de erradicar la fe desde la raíz.

Niños enseñados a orar al dictador

Nettleton relató que el adoctrinamiento alcanza incluso los momentos más cotidianos.
“Desde pequeños, los niños aprenden a tratar a los líderes como seres casi divinos. Al sentarse a comer, se les enseña a decir: ‘Gracias, padre Kim Il-sung, por nuestra comida’”, explicó, evidenciando cómo las oraciones son dirigidas al dictador y no a Dios.

Padres cristianos bajo vigilancia constante

En este contexto, los padres cristianos deben ser extremadamente cautelosos al hablar de Jesús con sus hijos. En las escuelas, los docentes interrogan a los niños con preguntas como:
“¿Tus padres miran al cielo y hablan con alguien?” o
“¿Tienen un libro especial que esconden y a veces leen?”, en referencia directa a la Biblia.

El Evangelio sigue avanzando en medio de la persecución

A pesar del control extremo, el Evangelio continúa abriéndose camino en Corea del Norte. Según VOM, se utilizan transmisiones de radio, globos con material cristiano lanzados desde el exterior y el trabajo con norcoreanos que se encuentran en China, Rusia o Corea del Sur.

La misión Voz de los Mártires Corea también capacita a desertores para compartir el mensaje de Jesús con sus familiares y contactos dentro del país, a través de llamadas telefónicas y otros medios de comunicación. Aunque el aislamiento es severo, algunos cristianos logran mantener estos vínculos como puentes de esperanza.

Un llamado a la oración por la Iglesia perseguida

“Hay esfuerzos muy concertados para llevar el Evangelio a los norcoreanos”, resume Todd Nettleton. Sin embargo, reconoce que mientras el régimen de la familia Kim permanezca en el poder, la persecución seguirá siendo extrema.

Por eso, hace un llamado a la Iglesia mundial a orar para que Dios sostenga a su pueblo en Corea del Norte, les dé creatividad para compartir su fe y fortaleza para perseverar, aun cuando muchos de ellos solo conozcan a uno o dos creyentes en toda su vida.

Redacción
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