El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente de Colombia dejó al menos 132 muertos y 570 heridos, además de graves daños en distintas regiones del país. Mientras continúan las tareas de rescate y evaluación, iglesias y organizaciones cristianas comenzaron a movilizarse para acompañar a las familias afectadas.
El fuerte terremoto en Colombia ocurrió durante la mañana del lunes 10 de agosto y tuvo su epicentro en San José del Palmar, departamento de Chocó, a 103 kilómetros de profundidad, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC). El movimiento se registró a las 7:34 y fue percibido en gran parte del territorio nacional.
La magnitud del sismo provocó daños en distintos departamentos, especialmente en zonas del Eje Cafetero, Chocó y Valle del Cauca. Las autoridades mantienen las labores de búsqueda y rescate mientras continúa el relevamiento de viviendas y edificios afectados.
El Gobierno colombiano declaró la situación de desastre nacional para coordinar la respuesta ante la emergencia. El balance, que todavía puede modificarse, registraba al menos 132 personas fallecidas y 570 heridas.
En medio de la tragedia, distintas iglesias y organizaciones cristianas en Colombia comenzaron a evaluar los daños y a buscar formas concretas de acompañar a las comunidades afectadas.
CEDECOL comenzó a contactar a iglesias y familias
La Confederación Evangélica de Colombia (CEDECOL) fue una de las organizaciones cristianas que comenzó a relevar la situación de sus congregaciones y miembros.
Andrea Pinto, asistente de la dirección de CEDECOL, explicó que estaban recorriendo distintas zonas y comunicándose con sus afiliados para conocer el estado de las iglesias y las comunidades.
Durante las primeras horas, las dificultades de comunicación complicaron el relevamiento en sectores del Eje Cafetero, Quibdó y otros puntos del departamento de Chocó. También existía preocupación por la situación en Cali y Manizales, mientras la organización intentaba reconstruir un panorama más preciso de los daños.
Eje Cafetero: edificios evacuados y familias sin hogar
Los primeros reportes recibidos por CEDECOL mostraron una situación especialmente delicada en el Eje Cafetero.
Algunos edificios presentaron grietas y tuvieron que ser evacuados por el riesgo de nuevos desprendimientos o colapsos. También comenzaron a prepararse campamentos para recibir a personas que habían tenido que abandonar sus viviendas.
Para muchas familias, las consecuencias del terremoto en Colombia fueron más allá del temor provocado por el movimiento sísmico: algunas perdieron sus pertenencias y quedaron sin un lugar seguro donde pasar la noche.
Ante este escenario, CEDECOL continuó intentando establecer contacto con sus congregaciones para identificar las necesidades más urgentes y determinar dónde concentrar la ayuda.
Medellín: “Esto nos lleva a confiar más en el Señor”
En Medellín, el pastor Marcelo Ferreri, de la Iglesia de los Hermanos, confirmó que tanto su familia como los miembros de la congregación se encontraban bien.
Ferreri relató que en la ciudad están acostumbrados a experimentar movimientos sísmicos ocasionalmente, pero destacó que este terremoto fue diferente debido a su intensidad y duración. Según su percepción, el movimiento se extendió durante cerca de dos minutos.
Las viviendas cercanas a la iglesia resistieron y, mediante grupos de WhatsApp, pudieron comunicarse con buena parte de los integrantes de la congregación.
Sin embargo, los reportes provenientes del Eje Cafetero eran mucho más preocupantes, con información sobre viviendas y edificios derrumbados y numerosas víctimas.
En medio de la incertidumbre, Ferreri resumió la experiencia vivida por su congregación con una frase: “Esto nos lleva a confiar más en el Señor”.
Valle del Cauca: familias afectadas por los daños estructurales
En Tuluá, Valle del Cauca, Brahian Hernández, gerente comercial de Software Redil, relató el impacto que tuvo el terremoto en la zona.
“Era algo que nunca habíamos vivido”, contó al recordar el fuerte ruido producido por el movimiento de la tierra y la intensidad con la que se sacudían los árboles.
Hernández también recibió informes sobre daños estructurales importantes y personas afectadas por el desprendimiento de techos.
La emergencia estuvo a punto de alcanzar directamente a su propia familia: parte de un techo cayó cerca de su madre, quien logró sobrevivir físicamente, aunque quedó profundamente afectada por la experiencia.
“Está muy mal emocionalmente”, relató Hernández sobre el estado de su madre después del terremoto.
Cali: evacuaciones y daños en distintos sectores
En Cali, Angélica Balanta, diseñadora gráfica del ministerio Ovejitas & Ovejitas, se encontraba en su vivienda junto a su hija y un tío cuando comenzó el terremoto.
Según relató, el movimiento empezó de manera leve y rápidamente aumentó de intensidad. El sonido producido por la tierra también generó temor entre los habitantes.
La familia salió del segundo piso mientras el edificio todavía se movía.
En el sector suroriental de Cali donde vive Balanta, las viviendas no presentaron grietas importantes. Sin embargo, en otros puntos de la ciudad se registraron desprendimientos, daños estructurales y situaciones que llevaron al cierre preventivo de colegios, centros comerciales y comercios.
También se produjeron cortes de electricidad y buena parte de la actividad urbana quedó paralizada mientras se inspeccionaban las estructuras.
Organizaciones cristianas activan ayuda humanitaria
La respuesta de la comunidad cristiana no se limitó a las iglesias locales.
World Vision, organización humanitaria de inspiración cristiana con presencia permanente en Colombia, comenzó a evaluar el impacto del terremoto en las regiones donde desarrolla su trabajo. Según los reportes recibidos por la organización, entre las zonas bajo observación se encontraban Cali, Quibdó y Pereira.
Peter Gape, director binacional para Colombia y Venezuela, señaló que la prioridad era verificar la seguridad del personal y conocer el impacto sobre las comunidades, especialmente entre niños y familias vulnerables.
La organización cuenta con experiencia en respuesta humanitaria en Colombia y trabaja en áreas como alimentación, educación, salud, protección y atención de emergencias.
También Convoy of Hope, organización humanitaria cristiana especializada en respuesta ante desastres, comenzó a movilizar recursos para acompañar a las familias afectadas por el terremoto.
Su respuesta contempla asistencia inmediata y apoyo durante el proceso de recuperación, en una emergencia cuyas necesidades todavía están siendo evaluadas.
Por su parte, ADRA cuenta con una amplia trayectoria de trabajo humanitario en Colombia y mantiene entre sus áreas de acción la respuesta ante emergencias y desastres. La organización tiene presencia en el país desde 1989 y desarrolla programas vinculados con salud, alimentación, educación y medios de vida.
Una Iglesia llamada a acompañar en medio de la tragedia
El terremoto de magnitud 7,4 dejó una profunda huella en distintas regiones de Colombia. Mientras continúan las labores de rescate, las familias enfrentan pérdidas humanas, daños materiales y la incertidumbre sobre cuándo podrán regresar a sus hogares.
En medio de este escenario, la Iglesia también busca responder con presencia, oración, acompañamiento y ayuda concreta.
CEDECOL continúa intentando localizar a sus congregaciones y determinar dónde existen mayores necesidades. Las iglesias locales acompañan a sus miembros, mientras organizaciones cristianas con experiencia humanitaria evalúan cómo ampliar la asistencia.
El desastre todavía se encuentra en desarrollo y las cifras pueden cambiar a medida que avanzan las tareas de búsqueda y evaluación.
Pero en medio de una tragedia que dejó a muchas familias sin respuestas, la comunidad cristiana busca hacer visible su fe no solamente con palabras, sino también sirviendo, acompañando y extendiendo una mano a quienes hoy atraviesan el dolor.
Para los cristianos que están viviendo esta emergencia, el desafío es permanecer cerca de quienes sufren y recordar que, aun cuando las estructuras y las seguridades humanas pueden caer en cuestión de segundos, Dios continúa siendo refugio y fortaleza en medio de la angustia.





