El conductor de A prueba de todo publicó un mensaje sobre la identidad en Cristo, el perdón y la libertad de dejar de intentar demostrar nuestro valor. Su reflexión se suma a años de testimonio público y al bautismo en el río Jordán que compartió en 2023.
Bear Grylls, conocido mundialmente por sus programas de supervivencia y sus aventuras en escenarios extremos, volvió a hablar de aquello que sostiene su vida más allá de los desafíos físicos: su fe en Jesucristo. Este domingo 18 de octubre, el presentador británico compartió en sus redes sociales una reflexión sobre el desgaste de vivir intentando ser suficientes y la libertad que encontró en el amor de Dios.
“Durante mucho tiempo creí que teníamos que ganarnos nuestro valor. Subir más alto, esforzarnos más y, quizás entonces, finalmente seríamos suficientes. Pero ¿para quién?”, escribió. La pregunta adquiere un significado particular en alguien cuya trayectoria está asociada con superar obstáculos y llevar la resistencia humana al límite.
Sin embargo, en esta publicación, Grylls trasladó la mirada desde los logros hacia la identidad: “Lo que verdaderamente nos hace libres es encontrar un hogar”. A continuación, explicó dónde encuentra ese lugar: “En Cristo somos encontrados. Exactamente como somos, con todo nuestro desorden incluido”.
Una fe que no depende de alcanzar la cima
El mensaje recurre a una imagen cercana a su propia experiencia como aventurero para hablar de la gracia. “No tenemos que ser impresionantes para que Dios nos ame. No tenemos que alcanzar ninguna cumbre”, expresó.
Para el conductor, la respuesta consiste en recibir aquello que el esfuerzo humano no puede comprar: “Simplemente tenemos que doblar nuestras rodillas el tiempo suficiente para aceptar un regalo que nunca podríamos habernos ganado ni en mil vidas”.
El centro de su reflexión es explícitamente cristiano: ser encontrados en Cristo, recibir perdón y ser restaurados. En ese recorrido también mencionó el significado de Emanuel, “Dios con nosotros”, y el asombro de que el Todopoderoso nos llame hijos e hijas.
Su escrito presenta así una convicción que atraviesa todo el mensaje: el amor de Dios no es una recompensa por una vida de hazañas o una imagen sin defectos, sino un regalo que se recibe con humildad.
Del bautismo en el Jordán a un libro sobre Jesús
La publicación se inscribe en un camino de fe que Grylls viene compartiendo desde hace años. En octubre de 2023 dio a conocer su bautismo en el río Jordán y contó que entrar en esas aguas, vinculadas al bautismo de Jesús, había sido un sueño personal. En aquella ocasión también destacó la nueva vida y la renovación que acompañaban los encuentros de las personas con Cristo.
Aunque aquel momento tuvo una especial repercusión, su testimonio público era anterior. Ya en 2016 había participado de una campaña internacional de Alpha, una propuesta para explorar la fe cristiana. Allí reconocía que su relación con Dios incluía luchas y dudas, y explicaba que la fe le había dado fortaleza en situaciones difíciles. Para alguien que había alcanzado la cima del Everest, descubrir una fe que sostuviera su vida representaba su mayor aventura.
Ese interés también tomó forma en The Greatest Story Ever Told, publicado en junio de 2025. El libro propone una narración de la vida de Jesús a través de las perspectivas de quienes lo conocieron, acercando el relato de los Evangelios tanto a creyentes como a lectores que se aproximan por primera vez a su historia. El propio Grylls lo mencionó al finalizar su publicación de este domingo.
El amor de Cristo y la manera de mirar a los demás
La reflexión no termina en su experiencia personal. Grylls también explicó que esa comprensión de la gracia transformó su relación con otras personas: “Esta verdad también cambió mi manera de ver a los demás. Somos hijos de Dios. Todos imperfectos. Todos necesitados de su misericordia”.
Según expresó, reconocer esa necesidad compartida nos vuelve más amables, menos apresurados para juzgar y más dispuestos a perdonar. La fe en Cristo aparece, entonces, como una experiencia que modifica tanto la mirada sobre uno mismo como el trato hacia los demás.
“Somos muy duros con nosotros mismos y muy duros unos con otros”, escribió al cerrar su mensaje. Y resumió su testimonio con una afirmación que atraviesa toda la publicación: “He descubierto que el amor de Cristo es la medicina para ambas cosas”.





