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Martin Scorsese dirigirá una película sobre Jesús

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Martin Scorsese dirigirá una película sobre Jesús

El film que comenzará a rodarse este 2024 por el aclamado director de Hollywood, tendrá por nombre “La Vida de Jesús”.

Mientras el nombre de Scorsese vuelve a estar en boca de todos por su nueva película “Los asesinos de la luna”, el anuncio de un nuevo film sobre la vida de Jesucristo explotó las redes sociales y los portales de noticias.

Película estrenada en 2023

La cinta estará basada en el libro de Shūsaku Endō, titulado “La vida de Jesús”, y según el cineasta será también la película más corta de su carrera. En contraposición con Los asesinos de la luna, la más larga, con una duración de 3 horas con 26 minutos, “La vida de Jesús” durará 80 minutos.

Scorsese, conocido por éxitos como El Aviador, Taxi Driver y Buenos Muchachos, busca en esta oportunidad crear una narrativa más accesible, que se distancie de “la carga negativa de lo que se ha asociado con la religión organizada”, declaró el director para el medio Los Ángeles Times. Su enfoque será en presentar las enseñanzas de Jesús de una forma atractiva y sin caer en el proselitismo, Scorsese piensa que lo mejor es hacer un largometraje breve.

El mismo Scorsese dijo: “No soy un doctor de la Iglesia. No soy un teólogo que pueda discutir la Trinidad. Ciertamente no estoy interesado en la política de la institución. Pero la idea de la Resurrección, de la Encarnación, el poderoso mensaje de compasión y el amor: esa es la clave

Martin Scorsese

Si bien aún no se ha visto nada de la película, sólo queda esperar para poder saber más de esta superproducción que nos relatará acerca de la vida de nuestro Maestro. Este sería otro canal más para que quienes no conozcan sobre Jesús, puedan entender el sacrificio que hizo por nosotros y así decidir vivir en Él.

Jonathan Roumie de ‘The Chosen’ estrena una serie sobre el impacto de Jesús en su vida.

Jonathan Roumie, el actor de 49 años que interpreta a Jesucristo en la popular serie “The Chosen”, es ahora el protagonista de una nueva serie documental titulada “Jonathan & Jesus”. La misma explorará quién es realmente Roumie, y cómo el papel de Jesús ha impactado su vida.

Jonathan Roumie, el actor de 49 años que interpreta a Jesucristo en la popular serie “The Chosen”, es ahora el protagonista de una nueva serie documental titulada “Jonathan & Jesus”. La misma explorará quién es realmente Roumie, y cómo el papel de Jesús ha impactado su vida.

El actor, quien es conocido por millones de personas en todo el mundo a través de su trabajo en The Chosen y la reciente gran película Jesús Revolution, formará parte de este nuevo proyecto. 

Producida por Lionsgate Entertainment, “Jonathan & Jesús” es una serie de cuatro capítulos. La trama de la misma describe que, «para interpretar el papel de ‘Jesús’ en la televisión (y sobrevivir a la experiencia), el actor Jonathan Roumie debió buscar quién era realmente Jesús y descubrir su impacto en el mundo actual».

Los temas principales de cada episodio son cómo llegó Roumie a donde está, la unidad en todo el espectro político, lo importante que es para él la fe y otros aspectos sorprendentes de interpretar el papel de Jesús. 

Roumie, un fiel católico, explicó en una publicación reciente en Facebook que la nueva serie había estado en producción durante más de dos años. Describiendo que la serie no solo mostrará el efecto que The Chosen ha tenido en él, sino también el «efecto que ha tenido el papel de Jesús en sus espectadores y el impacto monumental y transformador del universo que Jesucristo ha tenido en la historia y la cultura en todo el mundo»

El actor también compartió un clip de “Jonathan y Jesús” que lo muestra conociendo al pastor Greg Laurie, autor del libro Jesus Revolution , que se convirtió en una película protagonizada por Roumie. 

Dallas Jenkins, el director y creador de The Chosen también aparece en la serie, junto con apariciones de docenas de artistas, líderes espirituales, maestros y pensadores.

Roumie ha detallado cómo era su vida antes de ser elegido para The Chosen. Comentó que luchaba para llegar a fin de mes, incluso después de trabajar en Hollywood durante más de 20 años. 

«Llegué a un punto en el que estaba desesperado, sin dinero y sin comida, y en ese momento me di cuenta de que no tenía otra alternativa que confiar completa y totalmente en Jesús y simplemente ofrecer todo en oración. Renunciar a mis nociones, mi concepto de lo que significaba tener una carrera, tener éxito, sobrevivir y simplemente ofrecérselo a Dios».

El tráiler de “Jonathan & Jesús” invita a los espectadores a «viajar alrededor del mundo con Jonathan mientras explora el innegable impacto de Jesucristo en el mundo a lo largo de la historia, y cómo el inmenso peso de interpretar al Hijo de Dios afecta personalmente no sólo a los fans sino al propio Jonathan. «

Cómo enfrentamos el suicidio

Cómo enfrentamos el suicidio

Lamentablemente vemos en las estadísticas que cada día son más las personas que deciden quitarse la vida. De hecho, ocupa el cuarto lugar en todo el mundo en las causas de muerte de jóvenes de entre 15 y 29 años de edad, según la OMS. Esto es realmente alarmante y debe llevarnos a la reflexión en familia, y sobre todo como también como Iglesia.

Esta es una problemática muy compleja como para abordarla en unas pocas líneas. Sin embargo, se me ha pedido hacer algunas consideraciones al respecto y me honra poder colaborar con las familias. En primer lugar, quisiera comentar respecto a cómo manejar esta situación en el seno de nuestras familias o con amigos cercanos, para luego poder reflexionar juntos acerca de lo que necesitamos para prevenir y evitar este flagelo.

En casos de suicidio es donde más nos cuesta manejar el dolor. Sobre todo, si la persona que toma esta decisión es un adolescente o joven. La mayor dificultad para los que siguen con vida es manejar la “culpa”. Por esto es bueno recordar lo siguiente:

  • La decisión de una persona de quitarse la vida nunca es predecible para quienes están a su alrededor sino hasta que sucede. Generalmente la persona decide no hablar de lo que le está atormentando (lo cual es un grave error porque de haberlo hablado podría haberse evitado este desenlace).
  • Las causas de estas decisiones del individuo son múltiples e internas, sobre todo. Recuerde que somos bio-psico-socio-espirituales. Por lo tanto, el suicidio es una reacción ante la desesperación por múltiples causas o sufrimientos.
  • El suicidio es una realidad alarmantemente creciente en las últimas décadas.
  • Aunque hayamos tenido limitaciones humanas como padres (que de hecho las tenemos), nunca es “culpa” de los padres una decisión de esta magnitud.
  • El ser humano tiene libertad de elegir cómo y cuándo morir. Si es responsable, cuida su salud integral, come sano, hace actividad física y vive con propósito, está eligiendo vivir larga vida. En el caso del suicidio se está eligiendo morir antes de tiempo.

Si queremos hacer una reflexión seria y profunda de los problemas humanos, debemos considerar el diagnóstico de Dios al respecto. Y lo encontramos en las primeras 2 hojas de la Biblia. Para Dios el ser humano está muerto. Entendemos por la Escrituras que el ser humano en su desobediencia se independizó de Dios y quedó fuera del ámbito espiritual para el que fue creado. Por lo tanto, experimenta ahora una serie de tormentos emocionales y experimenta un vacío existencial porque nada puede llenarnos por los sentidos naturales.

Todas las experiencias que el ser humano busca como opciones para llenarse solo dejan vacío. Y en este vacío, muchas veces la única opción que aparece en la mente enemistada con Cristo, para escapar, es el suicidio. El ser humano fue diseñado para vivir la plenitud de estar lleno de la vida de Dios. Cristo es lo único que puede dar deleite y plenitud, es el único que puede llenar los vacíos. Si Él es nuestra nutrición diaria, estaremos llenos de Su vida y las circunstancias adversas no nos moverán. Los escritores bíblicos dan evidencia de esto.

“TENGO LA PLENA SEGURIDAD Y LA ESPERANZA que jamás seré avergonzado, sino que seguiré actuando con valor por Cristo, como lo he hecho en el pasado. Y confío en que mi vida dará honor a Cristo, sea que yo viva o muera. Pues, PARA MÍ, VIVIR SIGNIFICA VIVIR PARA CRISTO Y MORIR ES AÚN MEJOR. Pero si vivo, puedo realizar más labor fructífera para Cristo. Así que realmente no sé qué es mejor. Estoy dividido entre dos deseos: quisiera partir y estar con Cristo, lo cual sería mucho mejor para mí; pero POR EL BIEN DE USTEDES, ES MEJOR QUE SIGA VIVIENDO”. 
Filipenses 1. 20 – 24 NTV

En esta carta Pablo está escribiendo desde la cárcel. Y eso no es un detalle menor sobre todo por cómo él interpreta lo que le está sucediendo. Todo ha servido para el avance del Evangelio, les dice a los filipenses. Pablo tiene un sentido de vida tan profundo que la adversidad no lo mueve. Está lleno de Cristo.

Pero lo que más impacta en este texto es que aún en una situación adversa como ésta, Pablo parece estar haciendo una broma respecto a morir o vivir. Lo tiene tan resuelto que puede hacer una broma al respecto. Nosotros no sólo no hablamos del tema, sino que jamás se nos ocurriría ponernos irónicos o hacer bromas al respecto de la muerte. Pero Pablo lo tiene resuelto. No se maneja por criterios humanos, ni por las circunstancias de la vida. “Para mí el vivir es Cristo”, les dice. Y ahí está la clave de todo. ¿Vivimos nuestra propia vida o vivimos Su vida? A los Romanos y a los Colosenses les escribió esto mismo.

“Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. SI VIVIMOS, ES PARA HONRAR AL SEÑOR, Y SI MORIMOS, ES PARA HONRAR AL SEÑOR. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor”. Romanos 14. 7 – 8 NTV
“Ya que han sido resucitados a una vida nueva con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios. Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. Pues USTEDES HAN MUERTO A ESTA VIDA, Y SU VERDADERA VIDA ESTÁ ESCONDIDA CON CRISTO EN DIOS”. 
Colosenses 3. 1 – 3 NTV

Aquí Pablo profundiza un poquito más la cuestión. “Ustedes han muerto a esta vida…” es una gran clave para interpretar toda circunstancia. Al profundizar en la obra de la cruz, vemos que hemos muerto con Cristo y ahora hemos resucitado con Él. Cristo es nuestra resurrección y nuestra vida. Por eso Pablo tiene el tema resuelto. Él ya murió y ahora vive en Cristo, vive a Cristo. Ahora Pablo sabe que su vida está escondida con Cristo en Dios. Toda circunstancia se interpreta desde allí, con la mira puesta en las cosas de arriba. Con criterios eternos y no temporales.

De esto les habla a los Corintios y de hecho interpreta las circunstancias como leves o pequeñas al compararlas con lo eterno que es el crecimiento de Cristo en nosotros.

“Es por esto que NUNCA NOS DAMOS POR VENCIDOS. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. Pues NUESTRAS DIFICULTADES ACTUALES SON PEQUEÑAS Y NO DURARÁN MUCHO TIEMPO. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! Así que NO MIRAMOS LAS DIFICULTADES QUE AHORA VEMOS; EN CAMBIO, FIJAMOS NUESTRA VISTA EN COSAS QUE NO PUEDEN VERSE. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero LAS COSAS QUE NO PODEMOS VER PERMANECERÁN PARA SIEMPRE”. 
2 Corintios 4. 16 – 18 NTV

Sobre el final de sus días, le escribe a su amado hijo espiritual Timoteo y le habla acerca de cómo interpreta su vida y su muerte. Veamos el sentido que da a su vida y su muerte por estar lleno de Cristo.

“En cuanto a mí, MI VIDA YA FUE DERRAMADA COMO UNA OFRENDA A DIOS. Se acerca el tiempo de mi muerte. He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel”. 
2 Timoteo 4. 6 – 7 NTV

Pablo entiende que está llegando a la meta y va a pasar al perfecto y completo descanso con el Señor, Aquel a quien tanto amó y sirvió hasta el último aliento. Vuelve a Cristo de donde salió en la eternidad.

Sin dudas, si nuestra vida es Cristo, todas las circunstancias y sobre todo la muerte serán siempre medidas con criterios eternos. Santiago en su carta también lo expresa en los mismos términos.

“Amados hermanos, CUANDO TENGAN QUE ENFRENTAR CUALQUIER TIPO DE PROBLEMAS, CONSIDÉRENLO COMO UN TIEMPO PARA ALEGRARSE MUCHO porque ustedes saben que, siempre que se pone a prueba la fe, la constancia tiene una oportunidad para desarrollarse”. 
Santiago 1. 2 – 3 NTV

En la versión Reina – Valera leemos “tened por sumo gozo…”. Necesitamos entender que el gozo es una condición interna, es la naturaleza de Cristo en nosotros y nada tiene que ver con las circunstancias externas.

Necesitamos entender que Dios no resuelve problemas personales. Él ha resuelto un problema global y eterno: la muerte espiritual del hombre. Ése es el gozo y eso no nos deja estar ociosos. El gozo nos hace amar lo que Dios ama. Somos parte de una eterna solución, de una eterna redención. La muerte natural ya fue resuelta en la cruz y por obra de la regeneración tenemos acceso a ella.

La gloria de Dios es todo lo que Dios es. En esa gloria hay una absoluta plenitud. Fuimos creados en esa realidad como lo vemos en el origen. Salimos de Cristo. La plenitud era nuestra realidad.

Sin dudas, cuanto más entendimiento tenemos acerca de la obra de la cruz y su operación en nosotros, mayor fortaleza interior tenemos para enfrentar, interpretar y atravesar cualquier dolor, tragedia, sufrimiento y aun la muerte y el duelo.

La esperanza para nuestras vidas y familias y para este mundo está en experimentar el verdadero nuevo nacimiento: unirnos a Cristo y experimentar Su vida en nuestros espíritus regenerados, vivir alimentando la vida de Cristo en nuestro interior y a medida que Su vida aumenta en nosotros poder llegar a decir como Pablo: “ya no vivo yo, vive Cristo en mí”.

Si nos consideramos cristianos y nos sentimos vacíos, si no podemos decir Cristo “vive en mí”, debiéramos preguntarnos: ¿de qué nos estamos nutriendo?

Si Cristo es vida y está en nosotros, y si permanentemente nos estamos nutriendo de Él como el Pan de vida, ni las tentaciones de este mundo que buscan mentirosamente llenarnos, ni el suicidio serán una opción porque en nuestro interior fluye vida y estamos completos en Él.

En el Centro de Asistencia al Suicida de Buenos Aires atienden a cualquier persona en crisis en las líneas gratuitas 135 desde Buenos Aires y GBA o al (54-11) 5275-1135 las 24 horas del día. Está también el Centro de Atención al Familiar del suicida (CAFS): Tel. (011) 4758-2554 ([email protected] – www.familiardesuicida.com.ar). Si sos de otro país o ciudad y conocés a alguien que esta pasando por esta situación, o sos vos, buscá un Centro de Asistencia, no estas solo.

Falleció el periodista Germán Garavito 

El periodista colombiano falleció en la noche del 8 de enero, a los 50 años de edad, tras combatir largamente contra una dura enfermedad.

El periodista colombiano falleció en la noche del 8 de enero, a los 50 años de edad, tras combatir largamente contra una dura enfermedad.

En los últimos meses se hizo cotidiano ver a “Chote”, como era apodado, subiendo fotos en algún centro médico realizándose estudios, transfusiones y diversos análisis debido a su frágil estado de salud

Pero para él, cada una de sus publicaciones siempre fueron la excusa para reflejar su profunda fe en Dios y el motivo por el cual siempre desembocaba una palabra de aliento para sus lectores. 

A pesar de sobrevivir de esa forma en el último tiempo, su corazón ya no pudo más y partió a la presencia del Señor.

Germán fue un reconocido comunicador social en su país, que se dedicaba a las publicaciones cristianas. En sus redes sociales, se autodefinía como un “agitador de conciencias”.

Regalaba innumerables escritos y su nombre firmaba diversas publicaciones cristianas que accedían a esos recursos literarios. 

Desde el medio Vida Cristiana, sus colegas lo despidieron con profundo dolor. “Nos queda en el recuerdo el placer de intercambiar correspondencia con Germán, una persona amable, que desconocía por completo la palabra ‘egoísmo’”, escribió el portal web.

Además, reflexionaron: “Los mensajes que sus conocidos y allegados están dejando en sus redes sociales no hace más que hablar de que nos dejó una de las personalidades más queridas del mundo de las comunicaciones”.

A los 50 años, nos dejó Germán Garavito, para seguramente continuar escribiendo historias en la presencia de Dios.

¿Quién es Jesús?

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¿Quién es Jesús?

Cuando hablamos de Jesús, a veces pensamos en la típica pintura de un hombre, de tez blanca, cabello largo, barba abundante y una cara agradable.

También solemos asociarlo con una persona “buena”, que es todo amor y paz. Otros piensan en Jesús como alguien ficticio, que no existió. Hay muchas versiones, pero ninguna responde verdaderamente a la pregunta de “¿Quién es Jesús?” 

Si buscas en internet “¿Quién es Jesús?”, encontrarás una respuesta universal que dice: “según el cristianismo, Jesús de Nazaret es el Cristo (el Mesías), el Hijo de Dios hecho hombre”. Pero ahora te invito a que borres toda esa información, y dejes tu mente en blanco para recibir una nueva visión. Si bien, la definición citada anteriormente es correcta, Jesús no es solo eso. Cuando investigamos su historia en la Biblia, veremos la vida de un hombre completamente normal, pero que en su interior tenía un propósito más grande.

Al momento de hablar de este hombre, relacionamos su vida a su condición “divina”, separando ésta de su condición “humana”. Su historia en la tierra tiene un inicio poco favorable. Lucas 2 narra el nacimiento de Jesús, y este nos brinda algunos datos interesantes.

El versículo 7, en la versión Nueva Traducción Viviente dice: “María dio a luz a su primer hijo varón. Lo envolvió en un pesebre, porque no había alojamiento disponible para ellos”. El nacimiento de este niño fue en una situación de pobreza y escasez; en un lugar que seguramente estaba sucio y cubierto de polvo. Pero la desgracia no termina ahí, al pasar unos días de su nacimiento, aconteció una matanza de niños cerca del lugar en el que él estaba con su familia.

Al pasar los años y llegar a su adultez, nos encontramos con un hombre que, según las Escrituras, se estipula que tenía treinta años. Alguien que trabajaba en la carpintería, en un pueblo chico que, según algunos, no tenía nada bueno. Hasta que un día, este sujeto decide renunciar a su vida normal, para embarcarse en un ministerio; predicando un mensaje nuevo para los oídos de aquellos que lo rodeaban.

Por este nuevo mensaje, que invitaba a todos a una nueva vida fuera del régimen religioso, la respuesta hacia Jesús fueron burlas, insultos y hasta el rechazo de sus hermanos, quienes no creían en Él. Recibió piedrazos, humillación, escupidas, persecución, hasta llegar al punto máximo, que fue su muerte.

En los evangelios nos muestran muchas de estas situaciones; más hoy te citaré algunos: “—¡Nazaret! —exclamó Natanael—. ¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret? —Ven y compruébalo tú mismo—le respondió Felipe” (Lucas 1:46, NTV). “Y se burlaban: «No es más que el hijo del carpintero, y conocemos a María, su madre, y a sus hermanos: Santiago, José, Simón y Judas” (Mateo 13:55 NTV). Su exterior conocía su naturaleza humana, pero no su naturaleza divina; es decir que en realidad no lo conocían. La naturaleza humana de Jesús nunca limitó su naturaleza celestial.

La Biblia dice que Jesús sufrió todo lo que nosotros sufrimos, porque Él era un hombre común, lleno de una vida sobrenatural. Y esta vida se expresó a pesar de lo que, en términos naturales, Él era.

Para quienes fueron amigos de Jesús, fue todo lo que te mencioné, pero era tanta la belleza que encontraban en Él que los ojos de sus cercanos trascendieron esa realidad. Jesús fue un carpintero, un niño pobre, un adolescente travieso. Lo odiaron, insultaron, humillaron, difamaron; incluso lo persiguieron, hasta matarlo. Pero Él también fue amado, adorado y cercano a los suyos. Para algunos fue su gran amigo, su padre, su hermano.

Jesús fue la razón de vivir para muchos que renunciaron a su vieja vida para abrazar la nueva vida que Jesús tenía. Y aún hoy, Él sigue siendo todo eso y más para quienes nos acercamos a su corazón.

El pastor y autor Bernardo Stamateas, en uno de sus libros titulado “La Preciosidad de Cristo” expresó: “No veo la diferencia con ningún hombre. Camina, come y habla como todos nosotros. No le veo ninguna diferencia. Sí, es totalmente igual a nosotros y, a la vez, totalmente distinto. Ambas cosas. Lo miro y lo veo igual; pero, al estar con Él, hay algo inexplicable: vida divina fluye de Él. Es perfectamente hermoso. Cada palabra. Cada acción. Cada mirada, todo es de un hombre perfecto. Veo que no tiene pecado, nada, nunca lo tuvo. Veo la hermosura de Su perfecta humanidad. Esto llamaba la atención de muchos que, sorprendidos, comentaban: ‘¿No es el hijo del carpintero? ¿De dónde sabe estas cosas? ¿Cómo habla con tanta autoridad?’. Le veían algo distinto: la gloria de Su perfecta humanidad mientras que otros veían la realidad. En verdad, vieron la gloria divina expresada de Su humanidad”.

Más allá de cualquier definición o etiqueta que se le pueda poner, Jesús puede ser lo que sea que necesites. Quien es Él no se asocia a una definición o idea, sino a una experiencia personal que vos y yo podemos tener con Él. Si necesitas un padre, un amigo, consuelo, descanso, paz, recursos, confianza; o lo que sea, Él puede y quiere serlo. Sólo acércate a su corazón y conoce la gloria divina que te está esperando para revelarse de manera personal, y así, llegar a ser todo en tu vida.

Porque ese es Jesús, Él es la vida para quienes un día lo vimos y nos enamoramos. Él es quien le da sentido a toda nuestra vida, porque Él mismo es la vida.

Jesús renunció a su vida perfecta para tocar temporalmente nuestra realidad humana y así, por Su cruz, acercarnos a la vida sobrenatural que abunda en Él. ¿Quieres saber quién es? Acércate y conócelo cara a cara. Su sangre nos abrió la puerta y ahora podemos conocerlo a Él personalmente y sin intermediarios. 

Congreso Mundial de Enfermeras y Matronas Cristianas: una celebración de la profesión y la fe

Este año Málaga, España, será sede del próximo Congreso Mundial de Enfermeras y Matronas Cristianas (NCFI), que se celebrará del 27 al 30 de junio de 2024.

Este año Málaga, España, será sede del próximo Congreso Mundial de Enfermeras y Matronas Cristianas (NCFI), que se celebrará del 27 al 30 de junio de 2024. Bajo el lema «Fuerza y valor para cuidar el amor y los recursos de Dios para enfermeras y matronas», el encuentro reunirá a profesionales de todo el mundo para compartir conocimientos, experiencias y fortalecer su fe cristiana.

Dentro de las actividades del congreso se incluyen seminarios, mesas redondas y talleres sobre temas como la práctica clínica, la educación, el liderazgo y la investigación. También habrá tiempo para establecer contactos y disfrutar de una noche cultural española.

«Este congreso es una oportunidad única para que enfermeras y matronas de todo el mundo se reúnan y compartan su pasión por el cuidado de los demás. Queremos que las participantes se sientan apoyadas y fortalecidas para ejercer su profesión desde una perspectiva cristiana«, afirmó Anne Biro, presidenta de la NCFI.

La inscripción anticipada al congreso está abierta hasta el 30 de enero, ingresando aquí: https://ncfi.org/ncfi-world-congress-2024/

Nurses Christian Fellowship International fue fundada en 1958 como una corporación independiente, no confesional, no gubernamental y no partidista compuesta por Nurses Christian Fellowships (NNCF) nacionales. Desde sus inicios, cuando el enfermero escocés Johan Allen comenzó a buscar países donde haya grupos de Nurses Christian Fellowship (NCF) y a reunirlos para beneficio mutuo, NCFI ha estado conectando enfermeras de todo el mundo.

La NCFI ofrece a sus miembros una amplia gama de recursos y oportunidades, entre los que se incluyen conferencias regionales y mundiales, grupos de apoyo online, cursos y formación, oración y aliento.

Desde la organización del congreso se cree que las enfermeras y matronas cristianas tienen un papel importante que desempeñar en el mundo. Su objetivo es ayudar a estas profesionales a desarrollar su fe y sus habilidades para que puedan servir a los demás de una manera que honre a Dios.

Julio Melgar vive en cada nota y acorde del nuevo sencillo inédito “Adoración en Londres”

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La nueva canción de Julio Melgar

Hace una semana, la cuenta oficial de Julio Melgar estrenó una canción que volvió a darle vida a aquella voz que nos acompañó durante años en adoración a Dios. Este es el comienzo de un viaje que revelará material inédito del cantante.

Aún luego de su muerte, en abril del 2019, después de transitar un duro camino por el cáncer, miles de cristianos siguen siendo bendecidos con las canciones de Julio Melgar. Su legado continúa hasta el día de hoy dando a entender que nunca se trató de él, sino del Cristo que habitaba en él y que sigue haciéndolo a través de sus melodías y acordes.

En virtud de ello, y desde la capital británica, se presentó «Adoración en Londres (Medley)», el primer avance de su EP inédito. Con la producción de Lowsan Melgar, su hijo,  junto a Jeffrey Barrera y Alejandro Palada, el proyecto se convierte en un verdadero tesoro musical, descubierto recientemente por la familia Melgar.

El medley genera un revuelo de emociones al reproducir los clásicos como «Te Amo, Rey», «Aleluya, Gracias, Cristo», «Aleluya» y «Yo Me Rindo a Él» y también por estar interpretadas por aquél artista guatemalteco que fue ejemplo de amor, fe, fidelidad, valentía y genuina adoración a nuestro Padre Celestial.

El sencillo no solamente conmueve al recordar a alguien que ya no está, sino que también hace reflexionar sobre la huella indeleble que ha dejado. 

Este nuevo material, que fue grabado en Inglaterra, marca solo el inicio de lo que está por venir. En memoria y honor a su contribución en la música y su pasión por servir a Cristo y a Su pueblo, su legado persistirá con más composiciones inéditas que, sin lugar a dudas, bendecirán a las generaciones actuales y futuras.

La canción se encuentra disponible solo en presentación de audio oficial. El lyric de «Adoración en Londres (Medley)» estará disponible próximamente en el canal de YouTube de Julio Melgar.

Podés escuchar la canción aquí:

¿Cómo atravesar las aflicciones en Cristo?

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Cómo superar las aflicciones con Cristo, Ortzi Urbieta

Muchos Cristianos caen en el error de pensar que, al llegar a Jesús, sus problemas podrían comenzar a menguar o incluso desaparecer.

Sin embargo, la realidad tiende a ser muy distinta, aunque ahora somos nuevas criaturas, el entorno que nos rodea continúa siendo el mismo: un mundo caído, sin poder evitarlo, enfrentaremos dolor y sufrimiento.

Si pudiéramos hablar con José, quizás nos contaría que no fue fácil seguir confiando en Dios tras ser vendido como esclavo por sus propios hermanos, para más tarde ser condenado a la cárcel injustamente. Cuánto dolor habrá sentido Moisés cuando, siendo tan solo un niño, lo apartaron de su madre para someterse a las costumbres egipcias y vivir bajo la tutela de una madre adoptiva. 

Me pregunto qué sentiría Abraham ante la idea de hacer heredero a un criado, mientras Dios parecía haberse olvidado por completo de sus promesas. Pero finalmente, cada etapa de sus vidas formaba parte de un plan divino que, debido a la visión limitada del ser humano, jamás hubieran podido comprender hasta verlo culminado. Y es que ninguno de los grandes personajes de la Biblia pudo llegar a su destino glorioso sin antes haber atravesado la aflicción.

Jesús mismo nos advirtió: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”, (Jn. 16:33).

El Señor jamás dijo que no transitaríamos por angustia o tribulación, jamás nos enseñó a huir de estos momentos. Él nos dejó una sola instrucción: “¡confiad!”. Porque sabía que de la misma manera que el oro no puede ser refinado sin pasar primero por el fuego, nosotros no podemos ser preparados para nuestro destino si primero no pasamos por el horno. 

Las situaciones adversas, lejos de ser un arma de destrucción contra nuestras vidas, son instrumentos utilizados por Dios para moldear nuestro carácter y sacar nuestro mejor aroma.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Romanos 8:28).

Personalmente, siendo tan solo un niño conocí de cerca la aflicción al crecer sin mi padre. Todavía resuenan de forma vívida en mi mente los comentarios crueles de los niños en la escuela. “Ya sé por qué murió tu padre —y tras una breve pausa dramática para esbozar una sonrisa maliciosa, continuaban— ¡porque tenía SIDA!”. 

Por supuesto, no todo quedaba en acoso verbal. También sufrí de bullying físico por varios años mientras que, en medio de un hogar disfuncional, jamás pude encontrar la estabilidad emocional que un niño de mi edad necesitaba, principalmente por el alcoholismo de mi abuelo y una madre en parte ausente.

La pregunta que me hacía era: “¿es esto realmente lo que Dios quiere para mí?” ¡Por supuesto que no! Tiempo más tarde entendí que las malas decisiones que tomamos siempre nos llevarán a enfrentar serias consecuencias, en ocasiones, haciendo sufrir incluso a las futuras generaciones. 

Sin embargo, hoy puedo ver que lo que Satanás trató de utilizar para mi destrucción y la destrucción de mi familia fue precisamente la plataforma que Dios utilizó para hacernos volver a Su diseño original. Porque fue en los momentos de mayor oscuridad en mi vida cuando comencé a ver la luz de Jesús, fue en el pozo de la desesperación donde me cautivó el infinito amor del Padre, fue en los momentos de mayor soledad donde conocí la hermosa compañía del Espíritu Santo.

Y lo que parecía ser mi peor tiempo se convirtió en el mejor tiempo, porque fue lo que Dios utilizó para estrechar Sus lazos de amor y direccionarse nuevamente hacia mi destino.

Dios se reveló a Moisés a través de una zarza. Un encuentro con Dios que cambió su vida por completo. Y si te fijas, esa zarza se encontraba en la soledad de un desierto.

Dios en un solo día cambió la vida de José, lo ascendió de convicto a gobernador de Egipto. Aquella prisión, el lugar donde parecía que terminaban de morir sus sueños, fue precisamente el punto de conexión con el palacio del faraón.

De la misma manera, Dios en un solo día puede cambiar también toda tu vida. Las circunstancias nunca van a tener el poder de destruirte, al contrario, Dios las utiliza a tu favor para preservar tu destino. 

No te lamentes más por el lugar en el que te encuentras, porque es solo un camino hacia la meta final. Confía siempre en que nada se escapa del control de Dios. Él te está guiando cada día hacia Su propósito y, mientras tanto, está creando en ti un corazón que sea capaz de sobrellevar el peso de gloria que estás por recibir.


“Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria” (2 Corintios: 4:17).

¿Qué es la salvación espiritual?

Hablar de salvación implica abordar una de las propuestas más importantes del Evangelio de Dios al hombre. Esa propuesta de características espirituales y eternas es tan grande y misteriosa que sería imposible definirla completamente con palabras humanas. No alcanzarán nuestros años de vida en la Tierra para llegar a comprender la grandeza y gloria de esta salvación. 

Habiendo dicho eso, podemos hablar sobre esta salvación con humildad, sabiendo que grandes reformas se producen en nuestra vida y en nuestra generación cuando crecemos en el conocimiento y entendimiento de las verdaderas propuestas de Dios. Lo que creemos y entendemos acerca de este tema afectará directamente nuestro crecimiento espiritual.

Muchos cristianos cargan durante toda su vida formas de entender su salvación provistas por un conocimiento precario, religioso y tradicional, sin sospechar que aceptar un error en este asunto, tan relevante, puede ser uno de los mayores obstáculos para alcanzar la madurez espiritual y la expresión de Cristo en sus días. 

En esta nota no quisiera envasar respuestas de consumo rápido sino, más bien, despertar algunas preguntas que pueden despertar un clamor a Dios por respuestas verdaderas. 

¿Cuál es la calidad de salvación que nos ofrece el Evangelio de Jesucristo? ¿De qué debemos ser salvos? ¿Cuál es el objetivo final de esa salvación?

Nadie llega a la salvación entendiendo completamente la propuesta verdadera del Evangelio. Por lo general, las personas buscan a Dios por necesidades naturales, terrenales y temporales. Las adversidades que vivimos nos llevan a buscar al Señor para ser librados de esas situaciones. 

El Evangelio de Jesucristo no responde a los problemas humanos sino a las intenciones del Dios que lo diseñó.

Cuando el Evangelio que creemos se adapta a las expectativas y objetivos de las personas, entonces se vuelve humanista y vano. El apóstol Pablo escribió en su carta a los efesios que Dios nos dio vida cuando estábamos muertos en nuestros pecados. Cuando eso sucedió, no sabíamos que estábamos muertos. Ese tipo de vida no se conoce ni entiende hasta que es experimentada. La libertad que provee el Evangelio no es anhelada hasta que podemos disfrutarla, al menos en parte. 

Por muchas generaciones el evangelio fue anunciado desde la amenaza y el miedo. Eso produjo graves consecuencias a la hora de edificar la Iglesia, debido a que las personas asumen rápidamente que la salvación se trata de escapar del infierno. Esa simplificación es altamente dañina en el corazón de las personas, porque desprecia la verdadera naturaleza de la salvación espiritual. 

Muchos cristianos viven toda su vida bajo la amenaza y el miedo a las tinieblas, mientras que el Evangelio nuca respondió a ese fundamento. La realidad es que muchos han abrazado esas limitadas formas de entender la salvación y pronto descubren que nunca logran vencer los pecados que los mantienen en esclavitud, y tampoco experimentan la verdadera transformación de su alma. 

Basta a esta nota la intención de desafiar a los lectores a indagar acerca de este tema. Creo firmemente que la reforma que esta generación necesita comienza en entender que el Evangelio de Jesucristo no responde a las expectativas y necesidades humanas sino a las expectativas e intenciones de Dios. 

El apóstol Pablo lo expresó de la siguiente manera: “… prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Filipenses 3:12b, RVR1960).

Si el Evangelio que hemos abrazado está vivo, no se conforma a las definiciones religiosas, sino que nuestro entendimiento de la salvación va creciendo hasta que produce la expresión del amor de Dios y el fruto del espíritu en nosotros. 

No son las acciones de apariencia religiosa las que demuestran nuestra salvación. Caín se equivocó de camino, aunque comenzó entregando una ofrenda a Dios. Judas no tuvo problema de besar a Jesús, pero aun así lo entregó a sus captores. La calidad de adoración que produce la verdadera salvación no es solo externa, sino que comienza siendo una pequeña semilla de fe que crece hasta producir grandes frutos de vida, amor y libertad. 

El mensaje que da vida

El Evangelio es el único mensaje, la única noticia, que es capaz de darnos vida. Aquél que se proclama, es el único que puede darnos una esperanza viva, y vale la pena contar su historia hasta lo último de la tierra.

El Evangelio es el único mensaje, la única noticia, que es capaz de darnos vida. Aquél que se proclama, es el único que puede darnos una esperanza viva, y vale la pena contar su historia hasta lo último de la tierra.

Si sos creyente, seguramente ya conozcas esta historia, y aún así te invito a leerla. Todos los días deberíamos predicarnos el Evangelio, y meditar en esta verdad. Tendemos a querer buscar “más” de Dios, un mensaje que no conozcamos, una palabra que no hayamos oído y olvidamos que este no es un mensaje que sirvió para que creamos en un principio y nada más. Todo lo que somos debe ser transformado diariamente con las verdades del mensaje de Jesús. 

1. CREACIÓN 

“En un principio Dios creó…” (Génesis 1:1). 

Dios es el creador del universo. Él, siendo eterno, creó los cielos y la tierra, el día y la noche, el hombre y la mujer. 

Cada respiro, latido y sentir dentro de nosotros son regalos que nos concedió por su bondad. Cada órgano y tejido de nuestro cuerpo fue diseñado por Él de manera perfecta, a fin de que seamos administradores de su creación, dándole toda la gloria. Ese era el diseño original en el cual encontraríamos nuestro mayor deleite, nuestro mayor gozo… en Él. 

(Génesis 1, Salmos 139:13-16, 1 Timoteo 6:17, Romanos 11:36

2. REBELIÓN 

“Y vio la mujer… árbol codiciable para alcanzar la sabiduría y tomó de su fruto, y comió…” (Génesis 3:6) 

Luego de tan asombrosa creación, los creados no tardaron en rebelarse en contra de Dios. Vieron agradable a sus ojos la desobediencia. En lo profundo de su corazón se encontraba un fuerte anhelo de buscar su propia gloria, en vez de la de Dios; alcanzar la sabiduría a su forma, y no a la forma de Dios; desconfiaron de su guía, despreciaron su cuidado. 

La traición de su creación fue cruel e intencional. 

Desde esa caída, nuestro pecado ha manchado todo de nosotros, nuestra naturaleza se percudió. Ese pecado se encuentra en lo que pensamos, lo que decimos, lo que hacemos, y todo tiene su inicio en la condición caída y rota de nuestro corazón. Por más moral que sienta mi intención de agradarle, en esta condición no puedo hacerlo. 

El pecado que habita en mí no me permite obedecer su ley. Somos literalmente incapaces de hacer el bien por nuestros métodos, con nuestras fuerzas. Nos caímos intencionalmente en un hueco que queda demasiado alto para poder levantarnos por nuestra cuenta. 

“No somos pecadores porque pecamos, sino que pecamos porque somos pecadores” 

Su plan fue darnos vida pero quisimos ir por nuestro propio camino, y todo camino que no sea el suyo, nos lleva a la muerte. 

Esto buscamos cuando lo deshonramos, elegimos por nuestra cuenta, optamos por nuestra voluntad en vez de la suya. Si no deseamos habitar con Él y deleitarnos en Él, lo que nos espera es un destino sin Él, donde no habite su presencia, y allí es donde se encuentra la mayor oscuridad y quebranto, donde la luz y la vida no llegan. 

La paga del pecado es la muerte. La paga de nuestro pecado es la muerte. 

(Romanos 1:21-23,25 , Romanos 6:23, Apocalipsis 21:8, Romanos 8:7-8

3. REDENCIÓN 

Me atrevo a decir que la Biblia entera es un libro lleno de enseñanzas e historias que narran de principio a fin el plan que Dios ideó para reconciliarnos con Él. Se puede ver Su gran anhelo de volver a restaurar a su creación de tal caída, sin olvidarse de su justicia perfecta. ¿Qué hizo Dios después? 

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:16 

Su plan de redención fue enviar a su hijo limpio, el cordero sin mancha, verdaderamente justo a sus ojos, en carne y huesos como nosotros. Vivió una vida sin pecado, perfecta, en íntima comunión con su Padre, mientras nos revelaba de a poco más partecitas de su plan. 

En el último de sus días, se entregó por amor a nosotros. Murió en sacrificio por delitos que nunca cometió, expuesto y denigrado como delincuente. Incluso ya estando en la cruz, abandonado por su Dios, sufrió la peor angustia. 

Al tercer día, Dios lo levantó y lo colocó a su diestra, reinando. Se volvió un amigo de los pecadores arrepentidos y ahora clama por nuestro perdón.

Ahora, para todo aquél que cree en Su nombre, la cuenta es saldada y nuestro pecado ya no nos condena. Él se sacrificó y pagó por lo que nosotros no podíamos pagar. Jesús, el cordero sin mancha, fue el protagonista de esta obra de reconciliación. 

“En la cruz Dios nos vió a nosotros en vez de a su Hijo, y ahora cuando pecamos y nos arrepentimos, Dios ve a su Hijo en vez de a nosotros” 

Ahora es Cristo. 

En Él la salvación está asegurada, porque Él pagó por todo pecado pasado, presente y futuro de todo aquél que cree, quitando la esclavitud del pecado. Luego nos dio la promesa del Espíritu Santo, el consolador que nos ayuda y guía, a través de quien el amor de Dios fue derramado sobre nosotros y además, nos da testimonio de nuestro destino de gloria con Él. 

«Su sacrificio en la cruz fue más que suficiente». 

(1 Timoteo 1:15, Efesios 1:7, Hebreos 7:25, 1 Pedro 1:3-4, Romanos 8:16-18,23

4. RESTAURACIÓN 

La promesa es que Él volverá, para buscar a su iglesia, a sus hijos, y crear nuevos cielos y nueva tierra. Volver al plan original que pensó para nosotros. Habitando con Él, deleitándonos en Él. 

Ya no habrá maldad, sufrimiento, desesperanza, ni pecado. Un destino de gloria le espera a todos aquellos que crean en Jesús. 

Y su venida es pronta. 

(Apocalipsis 21:1-6, Romanos 8:18, Mateo 24:44

En mi experiencia, ocupar mi tiempo en conocer más el evangelio, estudiando, leyendo su palabra con la motivación de tener una verdadera intimidad con Él, me llevó a vivirlo.

Examinarme día a día me genera asombro y quebranto, y con el paso del tiempo verdaderamente notar cómo mi vida está siendo transformada por el poder de Su Espíritu. Ese cambio que Él hizo en lo más profundo de mi ser, en lo más interno, ese cambio en el corazón, de a poco se va revelando al exterior, mostrándome a mi misma primeramente y a otros también cuáles son sus frutos, aquellos que me dan testimonio de que hizo de mí su morada. 

Si no sos creyente, espero que después de leer este mensaje, creas. Porque es el único mensaje que puede darte verdadera vida, es un mensaje de esperanza, son buenas noticias. 

Si sos creyente, te animo a que las verdades del Evangelio puedan estar presentes en tu vida siempre. No es un mensaje que sirvió para que creyeras y ahora deberías olvidarte. Este es el mensaje del cual nacemos y por el cual vivimos. 

El Evangelio es suficiente, predicalo, tenelo en cuenta cada día, no lo olvides. Meditemos en esto y perseveremos. No lo apartes de tus ojos, ni de tu habla, ni de tu escucha. 

Y compartilo. Si lo tenés dentro de tu corazón, debés saber que sos un portador de vida. Mi oración es que Dios pueda usarte para llevar Su mensaje, hasta lo último de la tierra. 

“Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con él. Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. Así que somos embajadores de Cristo; Dios hace su llamado por medio de nosotros. Hablamos en nombre de Cristo cuando les rogamos: «¡Vuelvan a Dios!».” 2 Corintios 5:18-20

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