Desde análisis de grandes lotes de información hasta detectar personas o generar imágenes muy reales de manera virtual. ¿Cómo podría ayudar esto a la iglesia?

La Inteligencia Artificial (o AI por sus siglas en inglés) es la inteligencia llevada a cabo por máquinas. Este término se aplica cuando una máquina imita las funciones “cognitivas” que los humanos asocian con la mente humana, como razonar, aprender y resolver problemas aplicando lógica o el conocimiento previo adquirido.

¿Qué ejemplos actuales existen?

Muchos. Todas las grandes empresas del sector informático (como IBM, Microsoft, Google o Amazon) tienen sus propios “motores” de inteligencia artificial.

También existe un motor o sistema de IA abierto, llamado OpenAI, este sistema es desarrollado y solventado económicamente por una junta de emprendedores tecnológicos reconocidos que decidieron unir fuerzas y crear una tecnología abierta, es decir, libre para que cualquier persona pueda usarla e implementarla en sus proyectos.

OpenAI puede generar, por ejemplo, una imagen a partir de un texto, cualquiera sea. Si le pedimos «una habitación con una cama blanca y una pecera» nos devuelve imágenes como estas:

El sistema también puede hacer lo inverso: describir todo lo que «ve» en una imagen. Así también, los sistemas de IA pueden detectar personas, animales, objetos, vehículos, leer chapas patente, etc. Crédito: OpenAI

Se utiliza, por ejemplo, en cámaras de seguridad de la vía pública en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina) para detectar rostros y comprobar con una base de datos policial si la persona tiene un pedido de captura. También en aeropuertos y tiendas, con la llegada del Coronavirus, se popularizaron las cámaras de videovigilancia con IA integrada, capaces de detectar rostros, detectar uso de tapabocas y hasta medir temperatura corporal de la persona enfocada. 

En comercios también cumplen la función de contabilizar cuántas personas ingresaron a una tienda, y disparar alertas si se superó la capacidad recomendada para mantener la distancia social. Crédito: Dahua

Pero la IA también puede integrarse en robots. Lo cual avecina un futuro tan espectacular y cinematográfico como incierto y repleto de cuestionamientos respecto a que una máquina tenga habilidad de moverse libremente y tomar decisiones que podrían ser determinantes, como los robots policía que prueban hace ya algunos años en Dubái. 

Otro ejemplo de lo que es capaz de hacer esta tecnología es la web thispersondoesnotexist.com, que cada vez que ingresas genera una fotografía, al parecer real, de una persona. Pero no, esa persona no existe, fue creada totalmente por un algoritmo informático que aprendió —en base a millones de ejemplos— cómo es un ojo, una oreja o una boca humana y ahora puede “dibujar” personas desde cero con total perfección.

¿Cómo podría ayudar la IA en la iglesia?

Desde aspectos básicos como contabilizar la cantidad de personas que ingresan y su temperatura corporal para respetar los protocolos establecidos para las reuniones en cada país, hasta en diversos escenarios como poder detectar si entre la congregación del día tenemos más hombres o mujeres, qué cantidad de niños, promedio de edades, detectar emociones y estados de ánimo.

También podría ser útil una inteligencia que lea mensajes o pedidos de oración, para detectar problemas comunes o incluso llegar a predecir necesidades de nuestra congregación. Robots también podrían ayudar en las tareas comunes de una iglesia. Existen robots dotados de Inteligencia Artificial que serían capaces de ordenar salones o hasta preparar la Santa Cena. Con el tiempo veremos si podemos hacer uso de estas posibilidades de tal forma que sean de bendición.