Sigue tu plan de acción

Establece hacia dónde quieres ir

Tener claridad respecto a dónde quieres ir es uno de los componentes más fundamentales de tu plan de vida. Conocer el rumbo es crítico para terminar la carrera bien y a tiempo. Si no tenemos totalmente claro hacia dónde nos dirigimos, puede que permitamos que otras personas con buenas intenciones u oportunidades emocionantes nos influencien y entonces tomemos decisiones que más adelante lamentamos.

Uno de los ejercicios principales por los que guiamos a nuestros clientes es redactar una visión para su negocio que sea a la vez clara y convincente. Cuando tenemos claridad sobre nuestro destino y estamos arraigados en nuestra realidad presente, estamos equipados para tomar las mejores decisiones posibles. Creemos que lo mismo es cierto también para nuestras vidas.

Pero, ¿cómo puedo llegar desde aquí hasta donde quiero estar? ¿Cómo trazo adecuadamente el rumbo que tomaré?

Paso 1: Declaración de propósito

Aquí declaras cuán es tu propósito para cada área de tu vida. ¿Cómo determinas tu propósito? Piensa en ello de esta manera. Imagina que te asignaran esa área. ¿Cuál sería tu principal responsabilidad? ¿Cuál es tu papel? Ese es tu propósito. Juan escribió, por ejemplo, lo siguiente en lo concerniente a su salud: “Mi propósito es mantener y cuidar el templo que Dios me ha dado”. Enrique escribió lo siguiente en el área de la amistad: “Mi propósito es ser amigo y amar bien a algunas personas, quienes a su vez me amarán, me desafiarán y me harán rendir cuentas”.

Paso 2: Futuro imaginado

Es aquí donde describes cómo se ve la cuenta cuando tienes un “valor neto positivo”. Es una cuenta financiera es fácil verlo. Si la cifra es positiva, eso es bueno; si es negativa, o está en rojo, eso es malo.

Con las áreas de la vida tienes que hacer un poco más de trabajo. Querrás describir la cuenta cuando funciona al máximo, como si ya fuera una realidad. Esto es crucial. Para ayudarte a captar tu futuro imagino, sugerimos que des los siguientes pasos:

 Mantente en el futuro. Las personas son bastante talentosas en estar en alguna parte, en cualquier parte, además de donde están. Repetimos el pasado y nos obsesionamos por el futuro. Esto con frecuencia parece una maldición. Batallamos para vivir en el presente, pero pongamos esta tendencia a viajar en el tiempo para nuestro beneficio. Proyéctate hacia un tiempo futuro, quizá tres años, o diez. Lo importante es imaginarte a ti mismo conscientemente en ese punto en el futuro. ¿Estás ahí ahora? Bien. Ahora mantente allí mientras trabajas en este proceso.

Hacer que tu imaginación trabaje a tu favor. La mayoría de nosotros utilizamos nuestra capacidad de imaginar el futuro de la manera equivocada. Regularmente imaginamos un futuro sombrío lleno de preocupaciones. En cambio, visualiza consciente mente posibilidades positivas. Si puedes imaginar un futuro, puedes imaginar que sea mejor.

 

Emplear los cinco sentidos. A medida que comienzas a imaginar el futuro, mientras más concreto puedas ser, mejor. Necesitas verlo, oírlo, gustarlo y sentirlo. Mientras más puedas hacer eso, más convincente será.

Registrar lo que ves. Escribir nuestros pensamientos nos fuerza a tener claridad sobre ellos. Es un trabajo difícil, podría ser la parte más difícil pero es vital. No tienes que hacer que sea perfecto, pero sí tienes que anotarlo.

 

Usar el tiempo presente. Para lograr que tu futuro recientemente imaginado sea todo lo real y convincente posible, descríbelo en tiempo presente como si estuvieras en medio de él.

 

Paso 3: Cita inspiradora

Busca una cita que se identifique con el núcleo de tu propósito futuro. Podría ser cualquier cosa que te resulte personalmente inspiradora. Esto es opcional pero a algunas personas le resulta muy útil. Yo utilizo este versículo de Proverbios para el área del desarrollo personal: Da oído a la sabiduría, inclina tu corazón al entendimiento”.

 

Paso 4: Realidad actual

Ahora es el momento de ser sincero contigo mismo. ¿Dónde estás en relación con tu futuro? No controles de golpe. Mientras más sincero puedas ser, más progreso verás. Pero no te desalientes. El propósito de tu plan de vida es avanzar más allá de tus circunstancias presentes.

 

Paso 5: Compromisos específicos

Es aquí donde te comprometes a acciones concretas para pasar desde tu realidad presente hasta tu futuro imaginado. Sugerimos que los compromisos cumplas estos requisitos:

 

Específicos: tus mentas deben identificar exactamente aquello a lo que estás comprometido siendo tan concretas como puedan serlo. Hablamos de disciplinas no negociables que puedas programar, que sean tan claras que puedas sacarlas de tu plan y dejarlas caer en medio de tu calendario.

 

Medibles: como dice la frase, “no puedes manejar lo que no puedes medir”. Si es posible, cuantifica el resultado.

 

Factibles: Haz que cada compromiso comience con un verbo de acción (por ejemplo, dejar, correr, terminar) en lugar de un verbo de ser (por ejemplo, soy, estoy, tengo).

 

Realistas: Aquí tienes que tener cuidado. Un buen compromiso debería estirarte, pero necesitas una dosis de sentido común.

 

Limitados en tiempo: todo compromiso necesita un periodo de tiempo asociado con él.

Estamos convencidos de que puedes hacer casi cualquier cosa si estás dispuesto a esclarecer tus compromisos y hacer inversiones incrementales a lo largo del tiempo para lograrlos. Pequeñas decisiones diarias y correcciones de rumbo son la historia de nuestras vidas, y por eso importan. Los planes de acción te ayudarán a aprovechar intencionalmente el poder del cambio incremental.

Por Michael Hyatt & Daniel Harkavy
Tomado del libro: Planifica tu futuro
Whitaker

Planifica tu Futuro

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