No le tema a la confirmación

La seguridad de que es el Señor quien nos habla

Cuando hablamos de Gedeón, todos parecen conocer la parte más famosa: el vellón. Hay gente que ni siquiera conoce la Biblia y habla del vellón de Gedeón. Pero, ¿sabía usted que hubo varias otras veces que Gedeón le pidió a Dios que confirmara su palabra?

Cuando empieza la historia, los israelitas estaban siendo oprimido por los madianitas, y clamaron al Señor para que los librara. El Señor escuchó sus oraciones y se le apareció a un hombre llamado Gedeón mientras él trillaba trigo en un lagar. En aquellos días, un lagar era una especie de hoyo de piedra en la tierra. Usted lanza el trigo al aire y tiene la esperanza de que el viento lo descare, dejando solo los granos. Sacudir trigo es una actividad pesada, polvorienta y sucia; especialmente en lo cerrado de un lagar. Entonces, ¿por qué Gedeón sacudiría el trigo allí adentro? “… para protegerlo de los madianitas(Jueces 6:11).

Dios le habló a Gedeón y le dijo que quería que él liberara a los israelitas de la mano de los madianitas. Pero Gedeón estaba indeciso. Aunque el Señor lo saludó llamándolo un “valiente guerrero”, el clan de Gedeón era el más débil de su tribu, y Gedeón era el menor en la casa de su padre. El Señor repitió la instrucción, añandiendo: “Tú derrotarás a los madianitas como si fueran un solo hombre, porque yo estaré contigo” (v.16).

Hasta con toda esa claridad, incluso con la promesa de la presencia de Dios, Gedeón todavía pidió confirmación. Gedeón aún tenía sus dudas y temores: Si me he ganado tu favor, dame una señal de que en realidad eres tú quien habla conmigo —respondió Gedeón—. Te ruego que no te vayas hasta que yo vuelva y traiga mi ofrenda y la ponga ante ti. ―Esperaré hasta que vuelvas —le dijo el Señor. Gedeón se fue a preparar un cabrito; además, con una medida de harina hizo panes sin levadura. Luego puso la carne en una canasta y el caldo en una olla, y los llevó y se los ofreció al ángel bajo la encina”(vv. 17-19).

Lo que me parece sorprendente es que Gedeón quería una señal, pero le pidió a Dios que esperara a dar esa señal hasta que él le cocinara una cena primero. Cocinar no era una tarea pequeña en aquellos días. Gedeón no tenía microondas ni heladera. Gedeón tenía que ir primero a donde estaba su ganado y preparar al cabrito para cocinarlo. Necesitaba encender el fuego. Y tenía que apurarse y hacer la masa para poder hacer pan. Era un proceso que requería varias horas. ¿Qué locura es esa? Se le pidió al Creador del universo que esperara mientras un humano trataba de descubrir si era realmente Dios quien le hablaba.

Eso es lo grandioso de esta parte de la historia para nosotros: Dios espera.

Dios esperó a Gedeón. Y Dios también nos esperará a nosotros. Dios no condenó a Gedeón por querer una confirmación, más bien, lo contrario. Dios estaba de acuerdo con eso en aquel entonces, y ahora Él está de acuerdo con ello. Dios esperará para que nosotros descubramos que Él es verdaderamente quien nos habla. Esa es una gran verdad. Se nos ha dicho muchas veces en la Escritura que esperemos en el Señor (Salmo 27:14; Isaías 40:31), pero ¿sabía usted que Dios también espera por nosotros?

Entonces, Gedeón esperaba una señal. Cuando la comida estuvo lista, Gedeón presentó su ofrenda ante el Señor: El ángel de Dios le dijo: ―Toma la carne y el pan sin levadura, y ponlos sobre esta roca; y derrama el caldo. Y así lo hizo Gedeón. Entonces, con la punta del bastón que llevaba en la mano, el ángel del Señor tocó la carne y el pan sin levadura, ¡y de la roca salió fuego, que consumió la carne y el pan! Luego el ángel del Señor desapareció de su vista. Cuando Gedeón se dio cuenta de que se trataba del ángel del Señor, exclamó: ―¡Ay de mí, Señor y Dios! ¡He visto al ángel del Señor cara a cara! Pero el Señor le dijo: ―¡Quédate tranquilo! No temas. No vas a morir. Entonces Gedeón construyó allí un altar al Señor, y lo llamó «El Señor es la paz», el cual hasta el día de hoy se encuentra en Ofra de Abiezer” (Jueces 6:20-24).

Esa fue la primera confirmación de Gedeón. Lo que también es interesante acerca de este pasaje es que incluso después de que el ángel del Señor se fue de la presencia de Gedeón, Dios todavía le habló. El texto no dice cómo le habló, pero pensemos en esto como una confirmación posterior. Gedeón sintió paz en su espíritu cuando la voz del Señor habló a su corazón.

Un poco después de eso fue cuando el vellón apareció en escena (vv. 36-40).
¿No fue sorprendente? Usted pensaría que Gedeón había aprendido su lección con la primera confirmación: la roca ardiente. Sin embargo, él pidió otra confirmación. Usted pensaría que él aprendió su lección con la segunda confirmación: el vellón mojado en la tierra seca. Pero no, Gedeeon pidió una tercera confirmación: el vellón seco en la tierra mojada. Esto me dice que Dios no tiene inconveniente cuando le pedimos confirmación.

La Biblia indica que no solo está bien pedirle confirmación a Dios sino que, además, es sabio pedirle que confirme su Palabra. Podemos saber que es Dios hablándonos realmente cuando le pedimos que confirme su palabra a través de la Biblia, el consejo de personas consagradas y la paz en nuestro corazón. Siempre se necesita fe para seguir a Dios, pero cuando damos un paso de fe basándonos en una palabra de Él que ha sido confirmada, andaremos en paz.

¿Hay algo de lo que usted cree que Dios le esté hablando en este momento? En oración, pida claridad y confirmación. Agradézcale a Dios que Él esté dispuesto a esperar mientras nosotros nos aseguramos de haberlo escuchado a Él. Agradézcale por su deseo de hablarnos aún más de lo que nosotros queremos usualmente escucharlo.

Por Robert Morris
Tomado del libro: Frecuencia
Casa Creación

 

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