Hugo Mázquez: En el corazón de la Marcha por la Vida

Una mirada de cerca al pastor Hugo Márquez

Hugo Márquez, pastor de una iglesia en Neuquén y director de una notable institución educativa, es una persona especial; todos somos especiales para Dios, no hay duda, pero desde que lo conocí me sorprendieron sus contrastes: es de palabra fácil, buen conversador, pero para nada pesado, que no es común. Cuando llevas unos minutos de charla saca de su alforja un humor inteligente, fino, algo irónico, nunca ofensivo, que alegra cualquier situación. Y cuando sube al estrado se transforma, arrebata, entusiasma y lo hace no desde la teatralidad, sino desde la convicción. Casi dos millones de personas se movilizaron el pasado domingo 25 de marzo en 222 ciudades en la Argentina contra la propuesta de la ley del aborto, un movimiento que desbordó todas las previsiones, un movimiento que salió del corazón de Hugo Márquez, quien supo convocar a tantas personas y hacerlas vibrar con la misma sintonía.

P: Cuéntanos, Hugo, ¿qué propone ese proyecto de ley?

R: Esta ley es llamada “de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE)”, y si bien todos sabemos que no es una “interrupción” (ya que toda interrupción presupone la posibilidad de continuidad), es directamente un exterminio de vida; la ley propuesta avanza sobre todo argumento que ponga alguna limitación o condición. Es de las leyes abortivas más extremas y liberales.

P: ¿Cuáles son los aspectos más preocupantes de este proyecto de ley?

R: En primer lugar propone que toda mujer tenga derecho a decidir voluntariamente, sin más condición, el exterminio de la vida de su hijo engendrado, durante las primeras catorce semanas de su gestación (Art. 1). Pero también propone habilitar un aborto, en cualquier etapa del proceso gestacional, en caso de “malformaciones fetales graves”. Esto da lugar al derecho que una mamá aborte a una persona que tenga el Síndrome de Down (Art. 3). También propone habilitar el aborto en cualquier etapa gestacional, cuando la mujer corriere riesgo de salud física, psíquica o social. Es decir, que si la mujer aduce estrés por embarazo o problemas económicos, podrían ser argumentos válidos para abortar.

P: ¿Puedes explicarnos más sobre la autonomía que se le otorga a la menor que decide abortar sin conocimiento de sus padres?

R: Bueno, eso ya es tremendo, porque la ley propuesta habilitaría que cualquier mujer que solamente con una declaración jurada delante del profesional médico argumente haber sido violada (en contra de su voluntad) sin denuncia judicial al violador o los participantes (lo cual es un claro ocultamiento de un delito), tiene derecho a abortar. Pero esto llega a su clímax cuando propone que las niñas de 13 años en adelante puedan acceder a un aborto sin necesidad del consentimiento de sus padres y ni siquiera sin información a ellos. Es decir, que una niña puede ir al colegio y al salir pasar por el hospital, el médico le practica un aborto y regresa a su casa como si nada. De más está decirles que esa niña, por ser niña, no puede ir a un país vecino, no puede votar, no puede ser propietaria; por ser menor de edad y no estar preparada para ello; pero sí está preparada para practicarse un aborto sin que sus papás tomen nota.

P: ¿Qué quiere enseñárseles a los niños en la escuela?

R.- Bueno, en la Argentina, como en muchos otros países, con el argumento de trabajar por la igualdad y los derechos, han metido la Ideología de Género en todas las áreas de Gobierno, y lo más preocupante es que también han entrado a las estructuras educativas por medio de la Educación Sexual Integral (ESI). Con ella se quiere “resetear la mente de los niños” cambiando los valores y resignificando lo que es el sexo, la sexualidad, el matrimonio, la familia, el rol del estado. Ellos están sentando las bases para una nueva cultura o nueva sociedad asentada por la perspectiva de género

P.- ¿De quién debe ser la responsabilidad última de la educación en valores de los chicos?

R: Bueno, creo que el Estado se está propasando y avanza sobre libertades civiles y se arroga responsabilidades que son de los padres sobre los niños. El Estado debe instruir en todo lo que es ciencia, arte, deporte, escritura, literatura; pero en lo que hace a la educación o formación moral de los niños, eso indudablemente es patrimonio de los padres, de la familia.P: En Europa el Estado está invadiendo competencias de otras esferas, como la familia y la propia sociedad civil, imponiendo criterios con abuso de autoridad. ¿Percibes esta misma deriva en la Argentina?

R.- En el caso de mi provincia, Neuquén, el gobierno local ha avanzado más que en otras regiones. Hay un Ministerio de Ciudadanía dedicado, por mandato del gobernador, a bajar en todas las áreas de gobierno la Perspectiva de Género. Uno de sus secretarios es el presidente del colectivo LGBTI¾Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales e Intersexuales¾, y es alarmante el presupuesto que maneja y las diferencias con otros ministros. En nuestro colegio ¾con más de mil quinientos alumnos) no vienen a supervisar cómo están los chicos en cálculos matemáticos, ni en letras, ni en comprensión de textos, ni en arte o deporte. Vienen a supervisarnos si bajamos o no, en todas las áreas de la educación, sus textos con el sello del LGBTI.P: ¿Por qué pensaste en convocar a esta movilización? ¿Y cuándo se empezó a preparar el movimiento del 25 de marzo?

R: Primero contarles que en la Argentina, nosotros como Ministerio Jesús es Rey, hace más de diez años que estamos trabajando. Ya tenemos una sensibilidad y una gimnasia especial en este tema. Sin dudar, el Congreso Iberoamericano por la Vida y la Familia nos potenció, nos reactivó. La marcha en sí no tuvo tanto tiempo de preparación, sí previamente veníamos manteniendo charlas, correspondencia, contactos personales, abundantes Whatsapp y textos con información sobre Ideología de Género. En una Conferencia para pastores de mi región, al terminar, me reuní con los presidentes de los Consejos Pastorales y tomaron el desafío. Todo lo que preparaba para mi ciudad lo fuimos viralizando. Rápidamente varios pastores amigos que tienen colegios y saben del problema, se unieron y eso sumó a más. De pronto teníamos setenta ciudades aceptando el desafío. Como se nos iba de las manos la recopilación de datos, se sumó un pastor de Buenos Aires que tiene la agenda de todo el país, y pronto nos dimos cuenta de que era imparable: de setenta pasamos a ciento veinte, y así sucesivamente hasta llegar a doscientas veintidós ciudades en todo el país.

R: ¿Cuál fue el lema?

R: El lema fue “Sí a la vida”, “Sí al derecho de nacer”. Tratamos de enfocarnos específicamente en la defensa de la vida de los dos: la mujer y el niño, y montarla sobre un mensaje “subliminal”, los colores rosado y celeste, para declarar que no son muchos géneros, que científica, genética y biológicamente son solo dos sexos: hombre y mujer. Y conforme a la Palabra de Dios también son dos: “varón y hembra los creó”.

 P: ¿Con qué apoyos contaste para ponerlo en marcha?

R: Lo nuestro fue a lo “argentino”. Muy espontáneo y con lo que tenemos a la mano. No disponíamos de una organización, ni de recursos económicos, ni oficinas con gente dedicada. Pastores sensibles, pro-activos, comprometidos, no burócratas, no temerosos, que se levantaron y dispusieron su corazón a sumar. Nos dimos cuenta de que el pueblo estaba más preparado y motivado que sus líderes, y que solamente al proponerles el objetivo se entusiasmaron, apoyaron y movilizaron.

P: ¿Cuál fue la respuesta de la comunidad evangélica?

R: Si entendemos como “comunidad evangélica” a la multitud de hermanos, pastores e iglesias que tomaron esta visión y lideraron este proceso, yo digo que la respuesta fue excelente, nos sobrepasó; y yo en lo personal, quedé abrumado por ver lo mucho que Dios puede hacer con tan poco. Si por “Comunidad Evangélica” entendemos nuestras organizaciones representativas, lamentablemente tengo que decir que reaccionaron tarde y débil. Yo creo que liderazgo no es un cargo que se ostenta sino una función que se cumple. El tema del aborto y de la ideología de género no ha sido un tema que esté en sus agendas, que tenga una prioridad.

Fuente: Protestante Digital

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*