Instrucciones para la Iglesia

El mundo de hoy necesita un rol activo del Cuerpo

Por Izes Calheiros

La Iglesia ha tenido un papel privilegiado en la Tierradurante la época que la Biblia denomina “el año delfavor del Señor” (Isaías 61:2). Al finalizar ese tiempo degracia, empezará el período de Tribulación o el tiempode angustia de Jacob, y darán comienzo a ciertas guerras.

Cristo se llevará a la Iglesia de la Tierra, a través de doshechos que sucederán el mismo día, incluso en el mismosegundo, en un abrir y cerrar de ojos. En el primeracontecimiento, aquellos que hayan estado durmiendo enCristo, o quienes ahora están muertos pero creyeron enJesucristo para salvación, serán levantados de la muerte.

En el segundo, todos lo que estén vivos para ese entoncesserán llevados por Cristo en el rapto. Los dos grupos seencontrarán con Jesús en el aire y desde ese  momento vana vivir con Él para siempre; y van a formar la Iglesia deJesucristo. El apóstol Pablo recibió una poderosa visiónsobre ese día.“Hermanos, no queremos que ignoren lo que va a pasarcon los que ya han muerto, para que no se entristezcancomo esos otros que no tienen esperanza. ¿Acaso nocreemos que Jesús murió y resucitó? Así también Diosresucitará con Jesús a los que han muerto en unión conél. Conforme a lo dicho por el Señor, afirmamos que nosotros,los que estemos vivos y hayamos quedado hastala venida del Señor, de ninguna manera nos adelantaremosa los que hayan muerto. El Señor mismo descenderádel cielo con voz de mando, con voz de arcángel y contrompeta de Dios, y los muertos en Cristo resucitaránprimero. Luego los que estemos vivos, los que hayamosquedado, seremos arrebatados junto con ellos en las nubespara encontrarnos con el Señor en el aire. Y así estaremoscon el Señor para siempre. Por lo tanto, anímense unos a otros con estas palabras” (1 Tesalonicenses 4:13-18).

“Les declaro, hermanos, que el cuerpo mortal no puedeheredar el reino de Dios, ni lo corruptible puede heredarlo incorruptible. Fíjense bien en el misterio que les voy arevelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados,en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, altoque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y losmuertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados” (1 Corintios 15:50-52).

Eso significa que lo que la Iglesia tiene que hacer, lodebe hacer ahora, durante el tiempo del favor de Dios.Ella es llamada a ser embajadora del Reino de Dios en la

Tierra. Pablo dijo:“[…] esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando almundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecadosy encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.Así que somos embajadores de Cristo, como si Dioslos exhortara a ustedes por medio de nosotros: ‘En nombrede Cristo les rogamos que se reconcilien con Dios’. Al queno cometió pecado alguno, por nosotros Dios lo trató comopecador, para que en él recibiéramos la justicia de Dios” (2 Corintios 5:19-21).

A la Iglesia se le dio la palabra de reconciliación y lamisión de un embajador. La Iglesia de este siglo, en especial,tiene la gran responsabilidad de ser fiel a los mandamientosde Dios y a su Palabra.Deja de predicar doctrina sin sentido y poco sólida,que compromete la misión y la base de la Iglesia, como,por ejemplo, el evangelio de prosperidad. Este tipo demensaje deja al mundo vacío de un encuentro con el Diosviviente. Los últimos días están cerca, o quizá ya esténaquí. Los dolores de parto ya comenzaron. Es tiempo depredicar el Evangelio, de orar por Israel y por las naciones,de amarnos unos a otros, de amar al prójimo, de ir hastalo último de la Tierra y de cumplir el mandamiento deCristo (Mateo 28:18-20; Marcos 16:15).

Les dijo Jesús: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘Lapiedra que desecharon los constructores ha llegado a ser lapiedra angular; esto es obra del Señor, y nos deja maravillados?’. Por eso les digo que el reino de Dios se les quitaráa ustedes y se le entregará a un pueblo que produzca los frutos del reino…” (Mateo 21:42-43).

Iglesia, es tiempo de que entiendas tu destino. Se teha dado una misión honorable. Representas al puebloal que Dios confió la tarea de producir el fruto correctopara Él ahora. Su Palabra promete que vas a llevar frutosi permaneces en Él (Juan 15:5). El tiempo para que esta“higuera” permanezca en la Tierra está llegando a su fin.Pastores, líderes de la Iglesia, misioneros en todo elmundo: prediquen la Palabra de Dios, así como Pablo comisionóa Timoteo:“En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir ensu reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doyeste solemne encargo: Predica la Palabra; persiste en hacerlo,sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima conmucha paciencia, sin dejar de enseñar. Porque llegará eltiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que,llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros queles digan las novelerías que quieren oír” (2 Timoteo 4:1-3).

¡Deja de ser “políticamente correcta” y comienza a ser“proféticamente correcta”!

Por Izes Calheiros
Tomado del libro: El próximo movimiento
Peniel

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