Rick Warren: “Lo que Billy me enseñó”

Billy Graham (1918-2018)

La integridad de este hombre y su estilo de vida fueron tan adecuados y su corazón estuvo tan enfocado en Dios que se veía a tr Por Rick Warren

Billy Graham tuvo una influencia sobre mí como persona y como pastor que duró toda mi vida. Comenzó durante mi niñez a través de mi abuela. Ella me decía: “Oro por dos personas todos los días. Oro por Billy Graham y oro por ti”.

Ella siempre quiso que yo sea pastor. Hoy en día, no tengo dudas de que sus oraciones y el hecho de que Billy Graham esté presente en nuestro hogar todos los meses a través de la revista Decision y de manera semanal a través de la radio, ejerció una gran influencia sobre el rumbo que tomó mi vida.

            A medida que fui creciendo, comencé a comprender el compromiso que Graham tenía con mantener su reputación limpia. Cuando era todavía un joven pastor, entendí por qué tanto él como su equipo hicieron el “Manifiesto Modesto”, un pacto para asegurar la integridad de su ministerio. Tiempo después, cuando fundé mi iglesia, Saddleback, nuestro equipo participó de pactos similares: los diez mandamientos del equipo Saddleback, basados en el mismo concepto.

            El objetivo de todo lo que hacemos en Saddleback es facilitar el camino de la gente hacia Jesús. Construimos puentes de amistad desde nuestros corazones con el de las personas para que Jesucristo pueda atravesar aquel puente llegando a sus vidas. Alcanzar a aquellos fuera de los límites evangélicos es una lección clave que Graham me dio.

            Billy entendió que el todo el Evangelio debía ser enseñado. En tantos aspectos fue un pionero. Mucho antes de que las iglesias estén preparadas para la integración racial, él integró sus cruzadas. Y aquello fue clave para abrir el debate. El gran mal de aquella generación era la segregación. Y él tomó riendas en el asunto.

            Primeramente era un evangelista, pero también utilizó su enorme influencia para decir que la Iglesia debía interesarse en cuestiones más allá del evangelismo. Al igual que Graham, creemos fuertemente que el evangelismo es una prioridad. Pero también al igual que él, creemos que a veces no somos lo suficientemente inteligentes para mostrar el amor cristiano a un mundo herido y confundido.

            De Graham aprendí a no perder de vista el objetivo principal. Su meta fue siempre llevar personas a Cristo. Recuerdo cuando recibió la medalla de oro congregacional en el capitolio de los Estados Unidos. Había unos cuatrocientos asientos, ocupados por gente muy importante. El presidente Clinton y líderes del parlamento se dirigieron a la audiencia honrando la vida y los logros de Graham.

            ¿Qué crees que hizo cuando fue el momento de levantarse para hablar? Durante tres minutos agradeció a todos por los honores diciendo que no lo merecía. Y luego dijo: “Déjenme hablarles de Jesús”. A pesar de que todo el evento estaba dedicado a él, Graham llevó toda la atención a su principal prioridad: Jesús.

            Jamás se rindió en buscar nuevos modos de compartir las Buenas Nuevas. Alguien lo citó una vez diciendo: “No se trata de cuántas personas llegan al estadio, sino entre cuánta gente se corre la voz”. En Saddleback, hemos intentado seguir su filosofía. A principios de los ‘80, Saddleback era la primera congregación en utilizar unfax para evangelizar. Se me ocurrió algo a lo que llamamos “el fax de la vida”. Escribía un devocional semanal y los enviábamos por fax a líderes empresariales. Graham supo de lo que estábamos haciendo y me escribió una nota diciendo: “Utilizar el fax para correr la voz y es una idea magnífica”.

            De Graham aprendí a construir mi ministerio en equipo. Él conocía bien la importancia de esto y construyó un equipo que lo acompañó durante cincuenta años. Todos en el equipo aportaban sus fuerzas. Cuando construyes un equipo efectivo, reúnes gente que compensa tus debilidades y que activa o refuerza tus virtudes, porque nadie puede ser bueno en todas las cosas.

Una parte de la genialidad de Graham fue comprender cómo evangelizar de comienzo a fin. Muchos predicadores no lo hacen. Dan sermones excelentes, pero no saben hacer el llamado. Requiere de mucho coraje ponerse de pie y decir: “¿Harás esto?”. Y luego simplemente esperar. Yo vi a Graham hacer esto durante años La mayor influencia que este hombre tuvo en mi vida no provino de sus enseñanzas, sino simplemente de su personalidad. Cuando alguien dice: “¿Quién reemplazará a Graham?”, la respuesta es que él es irremplazable. Jamás habrá otro Billy Graham.

            Hechos 13:36, mi versículo de vida, es un pasaje apropiado para describir a este hombre. Dice: “Ciertamente David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios, murió”. No se me ocurre un epitafio mejor para nuestra lápida que el que diga que servimos al propósito de Dios en nuestra generación. Quiere decir que hiciste algo eterno de forma oportuna. Mantuviste firme algo que nunca cambia en medio de una sociedad, un mundo y una cultura que cambia constantemente. Graham sirvió a su generación conforme al propósito de Dios y ahora que lo ha hecho, murió.

avés de sus palabras y su presencia. Con Dios, la dirección de tu corazón es más importante que tus pecados. Con David, Dios pasó por alto todas las tonterías que hizo porque el corazón del salmista tenía los ojos puestos en el Señor. Él quería hacer lo correcto. Graham también. Y yo también. No siempre lo hago pero quiero hacer lo correcto. Aquella dirección que tiene tu corazón es más importante que ser perfecto.

Por Rick Warren
Tomado del libro: Mis Ultimas Palabras
Peniel

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