Nada nos faltará

Podemos estar seguros en nuestro Padre

Existe una gran diferencia entre querer y necesitar. Aunque David asegura en el primer verso del Salmo 23 que nada le “faltará”, es muy probable que él se refiera aquí a cosas que “necesita”, no que desea. Pablo hace mención a lo mismo en Filipenses 4:19: Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús”. El gran apóstol nos recuerda que podemos confiar en que Dios proveerá para nosotros en el momento de nuestra necesidad. Algunos han remodelado este verso de modo que signifique que Dios suplirá todo lo que podrían desear. Esto tergiversa el texto y puede dar lugar a todo tipo de errores y excesos.

Un hombre incluso me dijo que Dios quería que dejara a su esposa por su amante. Él tergiversó dos versos de las Escrituras de una manera muy conveniente, usando Filipenses 4:19 y el Salmo 37:4 para justificar el adulterio, el abandono y el nuevo matrimonio: El Salmo 37:4 señala: Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón”.

“Mi esposa ya no es el deseo de mi corazón”, dijo. “Yo necesito a esta mujer. No la quiero, sino la necesito. Dios ha puesto el deseo de tenerla en mi corazón y es una necesidad que Él suplirá”.

Ninguna explicación o exposición sobre el significado real de esos dos versos lo disuadirá. Él tenía todo el asunto y su propio corazón tan torcidos que estaba absolutamente ciego a la verdad. Se había propuesto dejar a su esposa por su amante y finalmente lo hizo, usando las Escrituras para tranquilizar su conciencia, es decir, si todavía tenía una.

No es la perfecta voluntad de Dios que sus hijos padezcan las penurias de la privación. La pobreza, el hambre y la carencia, en ese sentido, no son nunca la voluntad de un Dios amoroso y bueno. Él es un Dios de bendición. Él disfruta bendiciendo a sus hijos. Génesis 22:17 declara: “Te bendeciré en gran manera”.

Por lo tanto, la declaración de fe de David es una afirmación buena y pura de la confiabilidad de Dios. David simplemente está buscando otra forma de decir: “Dios cuidara de mí”.

Sin embargo, “nada me faltará” de ninguna manera significa que nunca voy a tener que prescindir de todo lo que quiero. Estoy hecho de la tierra, y esa tierra levanta su fea cabeza muy a menudo. Poseo, en mi propia vida, cosas deseadas, cosas malas, cosas que podrían lastimarme y también dañar a otros. Me he demostrado a mí mismo que tengo una capacidad al parecer inagotable para codiciar las fruslerías y los placeres terrenales. Hay algo dentro de la tierra que somos nosotros que se inclina hacia los deseos indebidos. Hacerlos morir no es un sucedo aislado, sino un largo y doloroso proceso. ¿Quién de nosotros no ha tropezado a lo largo del camino? ¿Por qué? Porque deseamos cosas. David deseaba cosas. A Betsabé, por ejemplo. Ella no era la voluntad de Dios para David, ni él era la voluntad de Dios para ella. Su deseo fue causa de tanto pecado y sufrimiento, que la historia sigue siendo una advertencia viva después de tres mil años. “Nada me faltará” no puede interpretarse como si significara que Dios me dará siempre todo lo que mi corazón pecador pudiera desear.

Por otra parte, también hay cosas que no son en sí mismas malas para mí, pero la tierra que soy necesita limitaciones. ¿Alguna vez ha recorrido una tienda con sus hijos y los ha escuchado mencionar varios artículos sin los cuales simplemente no podrían vivir otro día? Hubo ocasiones en que mi esposa y yo les dijimos a nuestros hijos que no con respecto a cosas que podríamos haber costeado, cosas que no eran incluso malas para ellos. Hicimos esto porque no es bueno para nosotros tener todo lo que queremos de inmediato en el mismo momento en que lo deseamos. A veces no tener las cosas, o no tenerlas precisamente ahora, es bueno para nosotros. Una vida sin límites se convierte en una vida sin madurez, y eso no es nunca la voluntad de Dios para mí.

Dios es un Dios bueno. Su voluntad para mí es buena, y Él no desea que viva mi vida en la miseria absoluta. Él no desea que mis hijos pasen hambre. Dios es un Dios de abundancia y misericordia y generosidad. Él me enseña a vivir demostrando contentamiento pero no me angustia con necesidades.

Por Dr. Mark Rutland
Tomado del libro: 21 segundos para cambiar su mund
Casa Creación

Comprar

 

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*