Sea libre de su fobia

Active su fe y deshágase de fobias y toda ansiedad

Por William Backus

La fortuna le había sonreído a marcos. Era propietario de una agencia de automóviles que tenía la concesión exclusiva de la marca y modelo que todo el mundo quería. Pero ahora, Marcos se había puesto en contra de su suerte a raíz de un pequeño accidente.

Al principio, el otro conductor admitió ser culpable, pero después cambió de actitud. La compañía de seguros negó los reclamos de Marcos y, en consecuencia, tenía que concurrir a una audiencia judicial en el noveno piso del palacio de tribunales.

Marcos se sentía aterrado. Las alturas lo descomponían. Su límite era el tercer piso de cualquier edificio.

Apenas supo dónde tendría lugar la audiencia, su mente se empezó a poblar de imágenes aterradoras. Se veía a sí mismo hecho un manojo de nervios, tan tenso que no podía mantenerse quieto en su asiento, perdiendo el control, haciendo el ridículo. Visualizó al juez que, atónito, ordenaba que lo encerraran en una celda oficial de seguridad, con barrotes en la ventana. Marcos sabía que necesitaba ayuda.

Había oído que yo aplicaba lo que entonces era un tratamiento nuevo para las fobias, llamado desensibilización sistemática, desarrollado por el Dr. Joseph Wolpe, un psicólogo conductista. Marcos vino a verme para averiguar si el tratamiento podría ayudarlo. Le expliqué cómo la evasión había mantenido activo su temor a las alturas y por qué era necesario exponerse a esas situaciones para revertir el temor.

Marcos rechazó totalmente la idea de subir al piso más alto del edificio y soportar lo peor. Pensaba que una inmersión tan directa en la ansiedad le resultaría demasiado traumática. Eligió en cambio la desensibilización sistemática. Nos pusimos a trabajar de inmediato y cuando fue citado a la audiencia unas semanas más tarde, se sorprendió que se encontrara, con toda tranquilidad, sentado en la sala del tribunal sin angustia alguna.

 

¿Los griegos tenían razón?

Los griegos antiguos hicieron del miedo una divinidad a la que llamaron Phobos. Nuestro término fobia proviene del nombre de esa atemorizadora deidad. Quizá captaron algo profundo acerca de la psicología y la espiritualidad humana: cuando nos sometemos absolutamente a nuestros temores, al punto de que sean estos los que determinen nuestra conducta, los transformamos en diosecillos que ocupan el lugar del verdadero Dios.

Podemos decir, con exactitud, que la fobia es un temor concreto, persistente e irracional, del cual el sujeto es muy consciente. Es decir, que si usted siente miedo indeterminado, no importa en qué situación se encuentre, no se trata de una fobia, porque no sabe con precisión de qué está atemorizado y no puede hacer casi nada por evitarlo. Si tiene miedo de jugar a la ruleta rusa con un arma cargada, su temor tampoco es una fobia, porque tiene fundamento racional y el peligro es real. Por lo general, las personas que tienen fobias saben exactamente qué es lo que temen y planifican sus vidas de tal forma que pueden evitar los objetos que les causan temor.

Casi cualquier cosa puede llegar a ser objeto de una fobia ansiosa, aunque solo alguna determinada parece ser la fuente más frecuente de temor que otras.

Deberíamos tener presente que, si bien la definición de fobia es correcta, podría ser un tanto arbitraria. A menudo aquellos a quienes se les diagnostica una ansiedad generalizada y no una fobia, en realidad son bastante conscientes de algunos de sus temores. Los perfeccionistas temen ser evaluados, cometer errores o lograr desempeños un poco inferiores a la perfección y con frecuencia saben con exactitud qué es lo que los atemoriza. A veces un cuadro de ansiedad generalizada se remite al temor de las evaluaciones u opiniones negativas que pudieran manifestar otras personas y la víctima es por lo general bien consciente de ese temor. De modo que lo que podamos decir acerca de las fobias, bien puede aplicarse a otras ansiedades irracionales.

 

Raíces espirituales

¿Cómo es posible que la fobia tenga raíces espirituales? Las fobias no se presentan así en los libros de textos de medicina. Sin embargo, casi todas las personas que acceden a la fe han descubierto que una vida espiritual plena les imparte audacia y fortaleza, en reemplazo de anteriores ansiedades y temores. Una fe vital y activa produce, en quienes padecen fobias, el deseo de superar las ansiedades.

Las personas fóbicas controlan sus ansiedades recurriendo a estrategias de su propia selección en lugar de desarrollar confianza, fe y actuar con responsabilidad.

Pero esta omisión de las situaciones conflictivas es un recurso engañoso. La evasión refuerza el temor y esto incrementa la evasión, lo que a su vez preserva e incrementa el temor. De modo que usted termina planificando su vida en torno a sus temores, evitando lo que teme, además de lo que su fe sabe que es su responsabilidad hacer.

Cuando accede a la fe, esta lo motiva a llevar a cabo aquello que ha estado evitando. La fe lo guiará a hacer lo que Dios lo ha llamado a realizar. Más aun, la fe creará en usted el deseo de hacer lo que debe. La fe le impide gozar de la aparente tranquilidad que le permite la evasión. Pero si le da la oportunidad, en lugar de tranquilidad aparente, le dará confianza, toda la que necesita para moverse hacia aquello que teme.

 

Por William Backus
Tomado del libro: Adiós a la ansiedad
Nivel Uno

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