En busca de lo saludable

Nada de extremos; solo equilibrio

Por Sonia Rigoli Santos

Somos aquello que comemos. Rostros delgados y paliduchos, ojos con falta de brillo y cabellos quebradizos hablan de personas mal nutridas; mientras que los ojos pálidos pueden indicar anemia, alimentación pobre en nutrientes o algún tipo de enfermedad. Por el contrario, los rostros rozagantes, la piel satinada, los labos rojos y los ojos brillantes hablan de personas saludables y que consumen una alimentación equilibrada.

Es por eso que es tan importante una dieta saludable. Además, la buena alimentación promueve la salud y ayuda a evitar enfermedades. Tal vez sea por eso que, cuando el rey de Persia resolvió escoger una reina, la alimentación controlada durante un año formó parte del tratamiento de belleza.

Vivimos en un mundo gastronómico. Nunca se hizo tanta publicidad de comidas, restaurantes, productos congelados, enfriados, embolsados, precocidos, etc.; nunca se comieron tantos alimentos calóricos (piensa en tortas, helados, dulces, chocolates, frituras y gaseosas). Además, la vida nunca fue tan sedentaria: casi nadie anda a pie, y se prefieren los automóviles, los transportes o colectivos; se usa el control remoto, los ascensores, las máquinas de lavar ropa; y se mira mucha televisión, computadoras, celulares. Por lo tanto, resulta importante escoger con sabiduría lo que comer, no solamente para que no nos vaya a faltar ningún nutriente importante, sino inclusive para que podamos mantener la silueta y la elegancia.

La preocupación por un cuerpo esbelto, de acuerdo con los cánones de belleza actuales, ha llevado a muchas jóvenes a realizar los más absurdos regímenes en el intento de conseguir una silueta delgada.

Recuerda que cada persona posee un biotipo físico; cada persona tiene una estructura y estatura que le es propia. Por lo tanto, un cuerpo saludable va mucho más allá de las curvas perfectas.

Algunas chicas comen solo ensaladas, pero después se llenan de chocolates, tortas y helados; esto no es un régimen equilibrado. Por otro lado, las dietas radcales han casuado enfermedades psicosomáticas, que son dolencias que comienzan en la mente y terminan afectando el organismo, como la anorexia y la bulimia nerviosa.

Anorexia

La persona anoréxica posee una gran distorsión de su propia imagen corporal, es decir, se siente gorda, a pesar de su estado desnutrido. Además, actúa de un modo extraño. Casi siempre come a escondidas. Algunos coleccionan recetas y se las preparan a los demás, como si ellos pudieran comer de ellas. Esta enfermedad se caracteriza por el ayuno voluntario y el adelgazamiento, perdiendo hasta los contornos femeninos, los cuales se obtienen con la grasa. La pérdida de peso es vista como una autodisciplina y una conquista extraordinaria, mientras que al aumento de peso se lo considera siempre una derrota inaceptable.

Debilitado y carente de ciertos nutrientes, en el cuerpo surgen manifestaciones como la desnutrición, coloración azul de la piel en las extremidades, piel seca y amarillenta, problemas de frecuencia muy baja de pulsaciones del corazón, complicaciones cardiovasculares y gastrointestinales, y alteraciones en el crecimiento y desarrollo.

Frecuentemente, la adolescente comienza a tener amenorrea (ausencia de mestruación), depresión, alteraciones de humor y hasta tendencias suicidas. Muchas veces, existe la necesidad de internación, para completa recuperación. Si no es tratada, la anorexia puede llevar la muerte.

Bulimia

Por otro lado, la bulimia nerviosa está caracterizada por episodios recurrentes de excesivo consumo de alimentos (hasta de veinte mil calorías en una comida, siendo que lo normal, en promedio, es de dos mil por día), seguidos por actitudes compensatorias de prevención de la ganancia de peso, con vómitos autoinducidos, ayuno excesivo, laxantes, diuréticos o exceso de ejercicio físico.

Normalmente, las personas bulímicas están con peso normal, o un poco por encima de lo normal. Esto las lleva a la depresión grave y a deficiencia de diferentes nutrientes. Los frecuentes vómitos causan erosión del esmalte dentario, debido al ácido estomacal y a la glándula salivar aumentada.

Por lo tanto, libérate de la esclavitud del cuerpo perfecto; no practiques un “suicidio” en nombre de la belleza. Acepta tu cuerpo, como es, aun cuando esté un poco más delgado o un poco más gordito. Encuentra la felicidad llevando una vida saludable que incluya una buena actitud mental, una dieta saludable y la práctica de ejercicios regulares.

 

Obesidad

Si, por un lado, existe el peligro de que la idea de adelgazar excesivamente puede producir una enfermedad y llevar a la muerte, por otro lado, el 30% de la población mundial sufre de otra enfermedad: la obesidad. Se trata de un disturbio del estado nutricional traducido por un aumento del tejido adiposo (graso), asociado a algunos defectos en la regulación del peso corporal y del balance entre la ingesta y la ganancia energética. Este disturbio genera problemas de salud secundarios, tales como dislipidemias (colesterol malo alto, triglicéridos altos y colesterol bueno bajo, individualmente o asociados); hipertensión arterial sistémica (presión alta); hiperglicemia (diabetes); apnea del sueño (trastornos respiratorios del sueño).

A fin de ayudarte a mantener la salud y la elegancia, te presentamos algunos consejos para una alimentación saludable:

  1. Diariamente come dos a tres porciones de leche o derivados (leche, quesos, yogures). Tres a cinco porciones de hortalizas, dos a cuatro prociones de frutas y seis a doce porciones de cereales.
  2. Prescinde del exceso de azúcar.
  3. Evita los alimentos industrializados, refinados, así como también el exceso de sal.
  4. Evita el exceso de aceite en la preparación de las comidas, prefiriendo aceite de soja, canola o girasol, y aceite de oliva.
  5. Elige los alimentos integrales antes que los refinados, como el pan blanco, el azúcar y el arroz blanco.
  6. Evita comer frente a la televisión o realizando otras cosas al mismo tiempo.
  7. Mantén horarios regulares para la alimentación, y no comas en los intervalos.
  8. Procura realizar solamente tres comidas diarias.
  9. ¿Conoces el refrán: “En el desayuno, come como un rey; en el almuerzo, como un príncipe; y en la cena, como un mendigo”? Por lo tanto, el desayuno debe ser la comida más sustanciosa, pues tienes el día entero para quemar cada caloría ingerida por la mañana. Come cereales: avena, granola. Usa pan integral, leche o yogurt, queso, frutas y algún tipo de semillas, como las almendras, las castañas, los maníes y las nueces.

Por el contrario, la cena no solamente debe ser la última comida del día, sino también la más liviana. Cena entre 3 y 4 horas antes de acostarte, para no irte a dormir con el estómago lleno (pues engorda, provoca un sueño intranquilo y te provoca levantarte sin apetito al día siguiente). Come solamente ensaladas, sopas, frutas, jugos y panes en pequeña cantidad.

 

Otros consejos

  1. Come lentamente, masticando muy bien cada porción. Decía Hipócrates, el padre de la medicina que “los sólidos deben ser bebidos y los líquidos deben ser comidos”.
  2. Bebe bastante agua entre las comidas, pero evítala, al igual que los jugos y las gaseosas, dentro de cada comida. Los líquidos retrasan la digestión, provocan somnolencia y contribuyen a dilatar el estómago. No ingieras líquidos ni muy fríos ni muy calientes.
  3. Evita comer cada día los mismos alimentos, pues eso puede provocarte la ausencia de algunos nutrientes importantes. El comer alimentos diferentes todos los días garantiza ingerir todos los nutrientes y aumenta el gasto calórico.
  4. No te levantes de la mesa con el estómago lleno. Termina de comer antes, como si tuvieras la impresión de que podrías comer “un poquito” más.
  5. Elimina de tu menú los quesos picantes, el vinagre, la mostaza, el café, las bebidas estimulantes y las gaseosas. Estas últimas contribuyen a la destrucción de los huesos (la osteoporosis), aun en los más jóvenes.
  6. De ser posible, elimina todo tipo de carnes (de ganado vacuno y otros, de aves y pescados). Muchos artistas y modelos prefieren ser vegetarianos, a fin de mantener la silueta.
  7. Disminuye, o evita, manteca, tortas, helados, chocolates, jaleas, dulces, caramelos, grasas y frituras.
  8. Consume frutas oleaginosas (por ejemplo, veinte granos diarios de maní, seis castañas de cajú en cada comida).
  9. Usa diariamente una porción de leguminosas (porotos, garbanzos, lentejas, arvejas).
  10. No comas más de dos huevos por semana. Acuérdate de que estos también están presentes en tartas, panes, fideos, etc.
  11. Si sintieras mucha ansiedad por ingerir algún alimento entre las comidas come, por ejemplo, una fruta poco calórica o una zanahoria.

Una alimentación saludable, ingerida de la manera que se describe aquí y acompañada por la práctica diaria de, por lo menos, una hora de ejercicios físicos, con toda seguridad promoverá una mejor salud y mantendrá tu elegancia.

Practica el ejercicio que te guste, o terminarás perdiendo el interés en este. No es necesario frecuencias una academia cerrada o un gimnasio. Preferentemente, practica los ejercicios al aire libre, tales como: caminatas aeróbicas, carreras, patinaje, natación voleibol o ciclismo. Lo importante es ejercitarse. ¡Aquel que no ejercita, se oxida!

 

Por Sonia Rigoli Santos
Tomado del libro: Solo para chicas
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