Se acerca la Navidad y ese Jesús… ¡me hace reír!

Ríete con tu Salvador

Por BrennanManning

Es una helada noche de invierno, y hay mucho alboroto en el Aeropuerto Internacional O´Hare (Chicago, Estados Unidos). Se cancelaron todos los vuelos. La visibilidad es mala debido a la neblina, la escarcha y la lluvia congelada. Miles de personas están reunidas frente a los mostradores de las líneas aéreas; algunos reclamando alguna medida, otros en vueltos en un silencio estoico. Los niños lloran, el sistema de parlantes está puesto a todo volumen y los que se dieron por vencidos van a gastar sus últimos billetes en el bar. Estoy en medio de un leve desorden. ¿Cóm opuedo proclamar las Buenas Nuevas si el clima no mejora en aquí?

Del otro lado del pasillo está sentada una mujer de mediana edad con un niño en brazos. Sonríe con muchacalma. Se ríe. ¿Realmente se está riendo? Intrigado,cruzo el pasillo y me encuentro mirando a la mujer. Estáfrotando sus dedos en los labios del niño mientras susurracon fuerza “brr, brr”. Levanta la vista.

“Señora, usted es la única persona en este lugar queparece estar tranquila. ¿Le molestaría decirme por quéestá tan contenta?”.

“Bueno”, dijo. “Pronto será Navidad, y ese Jesús… ¡Élme hace reír!”.

Le agradecí, volví a cruzar el pasillo y tomé asiento.

“Ese Jesús… ¡Él me hace reír!”, repetí. ¿Me estoy volviendodemasiado serio respecto de la vida? En lo tumultuosodel mercado, ¿permití que se desvaneciera mi sentido dela maravilla del niño que habita en mí? ¿Dejé de mirarcrepúsculos y el arco iris? ¿Estoy tan ocupado en predicar,enseñar, escribir y viajar que ya no oigo el sonido de lalluvia sobre el techo? ¿Cuánto hace que no hago barriletes? ¿Interpreto las profecías carismáticasdel juicio y la tribulación, la desolación y la privacióncomo una sentencia de muerte? ¿Me siento cada vez máscómodo cuando Jesús me dice que tome como ejemplopara mi vida a los pájaros y las flores? ¿Me irrita la gente,como la mujer del otro lado del pasillo, que no parecedarse cuenta de cuán seria es la vida? ¿Volverse serio sobrela vida significó volverse triste? ¿Vivir es simplemente otrapalabra que quiere decir soportar?

En el seminario me enseñaron que Isaac (Yishac enhebreo) significa “risa”. Abraham y su esposa, Sara, sedieron por vencidos respecto a la promesa de Dios de quetendrían un hijo. Cuando le dijeron a Sara que prontoquedaría embarazada, no lo creyó, y se rió. Pero Diosrió último. Nació un niño cuando ya eran ancianos y larisa humana de la desesperación se convirtió en la risade amor del Padre. Le pusieron de nombre Isaac porque fue una señal de triunfo de la ligereza de Diossobre la gravedad del hombre.

Isaac, el hijo de la promesa que Dios le hizo a Abraham,es una profecía de Jesús, en quien se cumple lapromesa. Jesús es la última risa de Dios. La risa es la celebraciónde la incongruencia. Nada pudo ser más incongruenteen la tradición hebrea que la Palabra hecha carnepor una virgen.

La Navidad constituye la promesa de que Dios vinoa la historia y que misteriosamente viene día tras día, yalgún día vendrá en gloria. Dios dice a través de Jesúsque, finalmente, todo estará bien. Que nada puede dañarlopara siempre, que ningún sufrimiento es irrevocable,que ninguna pérdida es eterna, que ninguna batallaes para siempre y que ninguna desilusión es decisiva. Jesúsno negó la realidad del sufrimiento, del desaliento, de lafrustración y de la muerte. Simplemente anunció que elReino de Dios conquistaría todos estos horrores, y queel amor del Padre es tan pródigo que ningún mal podíaresistírsele.

La Navidad es una visión que le permite al cristianover más allá de lo trágico de su vida. Es un recordatorio de que se requiere la risa de Dios para evitar tomarse el mundo demasiado en serio.

La ley cristiana de la levedad postula que cualquiercosa que caiga en la tierra volverá a levantarse. La risa deDios es su acto amoroso de salvación, y la risa cristiana esel eco de nuestro gozo de Navidad.

Si realmente acepta el misterio de Belén, “les traigobuenas noticias que serán motivo de mucha alegría”, su corazónse llenará con la risa del Padre. “Lo mismo les pasa a ustedes: Ahora están tristes, pero cuando vuelva a verlos se alegrarán, y nadie les va a quitar esa alegría”(Juan 16:22).

Carey Landry, ¿era esto lo que tenías en mente cuandoescribiste esa melodía lírica en el álbum Abba, Padre:“Y el Padre bailará como en un día de gozo”? Cuando eltiempo llegue, diríjase al Padre y pregúntele: “Abba, ¿porqué bailas?”. Véalo extender su mano derecha hasta unpesebre en la ciudad de David y decir: “Se acerca la Navidady ese Jesús… ¡Me hace reír!”.

Oro porque pase una hermosa Navidad.

“Señor, durante mucho tiempopensé en ti como un hombre que nunca sonreía.Tengo miedo de que muchas personasaún piensen lo mismo que pensaba yo,lo cual es lamentable.Porque un hombre que jamás sonriótendría que ser menos que humano.Y de eso se tratan las Buenas Nuevas:que te convertiste en un hombre.Señor, sé que debeshaber sonreído mucho.Sé que le debes haber sonreídoa los niños mientras jugaban;mientras trepaban a tu regazo,mientras colgaban de tu túnicay se aferraban de tus manos.Sé que debes haber sonreídoal ver las ovejas retozando en las colinasmientras ibas de pueblo en pueblo.Sé que debes haber sonreídodándole aliento a todas esas personasque recurrieron a ti,temerosas y preocupadas,pero buscando, confiando, creyendo.Sé que debes haber sonreídocon placer por la belleza del mundoque tú mismo creaste.Sé que debes haber sonreídocon tranquilidad y confianzaa tus discípulos cuando se sentabany escuchaban tus palabras.Sé que debes haber sonreídoa tu madre con frecuencia y amor.

Señor, conozco tu sonrisa para nosotros.Y tu sonrisa brilla más que el sol.Cuando los días parecen ser oscuros y difíciles,y todo parece negro, ayúdanos, Señor,a recordar la gloria de tu sonrisa”.

Por BrennanManning
Tomado del libro: El abrazo de Abba
Peniel

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