No más autodesprecio

No creas que esto es egoísta

Por Stormie Omartian

Casi todos somos demasiado duros con nosotros mismos. Nos mortificamos por lo que vemos que nos decepciona. Las mujeres, específicamente, nos criticamos a nosotras mismas. Sin embargo, Dios no es así. Él quiere que amemos a la persona que quiso que fuéramos. Desea que apreciemos que nos hizo de una manera maravillosa para que amemos todo lo que nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestra mente pueden hacer. Él no quiere que nos critiquemos por lo que pensamos que no podemos hacer.

Muy a menudo no nos gusta lo que vemos porque somos críticos de lo que vemos. Nos hemos comparado con imágenes de película que hemos visto en los medios de comunicación. Dios, en cambio, no quiere que hagamos eso. Quiere que veamos su belleza en nosotros. Quiere que nos veamos de la manera en que nos ve Él.

Cuando recibimos al Señor y su Espíritu en nosotros, Dios comienza una operación espiritual que reconstruye y repara todas las cosas deformantes que nos han ocurrido debido a los efectos destructores del pecado en nuestra vida. Cuando veamos los resultados, estaremos complacidos. Su Espíritu en nosotros es embellecedor.

Uno de los mayores regalos que Dios nos da es su Espíritu que vive en nosotros. Debemos apreciar ese regalo y también amar el templo que nos ha dado Él. Tienes el Espíritu del único, verdadero, vivo y santo Dios del universo viviendo en ti, así que niégate a criticarte a ti mismo.

Pablo dijo que una persona no debe tener un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado”(Romanos 12:3). Esto quiere decir que no nos juzgamos basados en lo que nosotros hemos logrado o hemos hecho, sino que nos valoramos en cuanto a quién nos hizo Dios para que fuéramos, lo que Él hace en nosotros y cómo nos permite cumplir nuestro propósito.

Las cosas que dices de ti

Nosotros queremos que las palabras que decimos siempre sean agradables a Dios, y eso incluye las palabras que decimos de nosotros mismos.

Si siempre te mortificas con lo que dices, ¿de qué manera le complace y le glorifica eso a Dios? ¿De qué manera se le bendice cuando criticas su creación de la cual eres una parte importante? Pablo dijo: “Si alguno destruye el templo de Dios, él mismo será destruido por Dios; porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo”(1 Corintios 3:17). Palabras fuertes de Aquel que te ama.

Yo solía ser culpable de decir cosas malas de mí misma. Debido a las palabras terribles que mi madre me decía con frecuencia, crecí pensando lo peor de lo que yo era. Muchas veces me decía que no valía nada y que no llegaría a nada. Jamás me dijo que tuviera algún atributo positivo, ni que fuera buena para algo. Nunca se me estimuló para que fuera o hiciera algo. En realidad, me desanimaba y me hacía sentir sin esperanza en cuanto a mi vida.

Yo no estaba en una familia de alentadores. Solo ridiculizaban. Por lo que terminé odiando todo en cuanto a mí misma y a mi vida. Cargué con el odio a mí misma por años. Solo empecé a sanar cuando recibí al Señor y Él comenzó a amarme en plenitud. Cuando me liberé del desprecio por mí misma, todavía sentida como que siempre tuviera que sufrir por todo en la vida. No fue fácil jamás. Siempre era una batalla. Y yo comparaba mi vida con la de otras personas.

Tardé un poco de tiempo en sanar y en aprender acerca del amor de Dios por mí, y eso me ayudó a ver la verdad. Vi que todos tomamos decisiones cada día, y cuando decidimos vivir en el amor de Dios y decidimos mostrar nuestro amor por Él, esto influye en cualquier otra decisión, especialmente en la de amar a la persona que Dios quiso que fuéramos.

Tenemos que levantarnos cada día y darle gracias a Dios porque nos despertamos vivos, sin importar lo mal que nos sintamos ese día. Tenemos que agradecerle a Dios por lo que podemos hacer en lugar de quejarnos ante Él por lo que creemos que no podemos hacer. Y cada vez que le agradezcamos a Dios por algo que podemos hacer, oremos por alguien que conocemos y que no puede hacer lo que quiere. Eso es amar a los demás, y eso cambiará nuestra perspectiva de todo.

Lo que piensas de ti

Si te das cuenta de que muy a menudo tienes pensamientos de crítica sobre tu vida, pídele a Dios que te ayude a encontrar tu esperanza en Él. Si hay que cambiar algo y tú tienes la habilidad de hacerlo, hazlo. Por otro lado, si no hay nada que puedas hacer para lograr el cambio que se necesita, pídele a Dios que haga lo imposible. Pon la situación a sus pies. Pídele que te ayude a ver todas las cosas buenas de tu vida y a darle gracias por ellas. Pídele que te ayude a ver tu vida y tu futuro desde su perspectiva. Pídele que cambio lo que haya que cambiar. Es probable que esté esperando que vayas a Él por su ayuda. Es posible que quiera mucho más los cambios de los que los quieras tú, pero espera por tu para que dependas de Él. Y hace eso porque quiere llevarte a lugares que no puedes ir sin Él.

Dios tiene bendiciones para tu vida que ni siquiera puedes imaginar ahora mismo, pero puede que esté esperando a que te perfecciones en amor. Es decir, muchas veces Dios espera para bendecirnos hasta que nosotros bendigamos a otros de la manera en que Él quiere que lo hagamos, al mostrarles el amor que llega desde su corazón al nuestro.

Cuando de veras llegas a amar y apreciar a la persona que Dios quiso que fueras, no te llenarás de orgullo. Tampoco te enfocarás intensamente en ti mismo. Ni tendrás envidia porque no necesitas tenerla. Tú eres tú y eso es bueno, y no necesitas ser nadie más.

Amarte y amar tu vida no indica de ninguna manera que piensas que eres mejor que cualquier persona. Significa que aprecias las cosas buenas de ti mismo y la vida que te ha dado Dios. Te das cuenta de que tu vida es una obra en progreso y que tú anticipas cosas grandes por delante. No te comparas con nadie más.

No importa cuál fuera tu pasado, incluso puedes sentirte no amado, difícil de amar o no deseado como yo, Dios te ve como valioso, con gran propósito y dones que Él ha puesto para que los uses para su gloria. Sin embargo, tienes que ser libre del pasado. Esto no te define ahora. Dios es que te define. Su Espíritu en ti te define. Jesús te definió como alguien por quien vale la pena morir para darte vida eterna con Él. Así que no te juzgues por tu pasado. El ayer se fue. Hoy es un nuevo día. Solo porque las cosas pasaron de cierta forma en el pasado no quiere decir que pasarán de la misma forma hoy. No limites lo que Dios quiere hacer en ti y a través de ti hoy y en el futuro.

Tienes que perdonar a cualquiera que te haya rechazado o que te haya hecho sentir no amado. Perdónate por no ser todo lo que tú esperabas ser. Deja de hacer hincapié en lo que crees que deberías ser, y comienza a hacer hincapié en todo lo que puedes ser en el Señor. Deja de enfocarte en lo que no eres y concéntrate en quien eres. El amor de Dios te libera para que seas todo lo que Él quiere que seas. Su amor te ha liberado de tus propios límites autoimpuestos. Su amor te libera. No te controla. Aun así, tienes que abrirte por completo a su amor y recibirlo todos los días. Cuando te criticas a ti mismo en lugar de creer lo que Dios dice de tu, no recibes su amor en plenitud.

Cada mañana reconoce que Dios te ha dado este día. Di: “Éste es el día en que el Señor actuó; regocijémonos y alegrémonos en él”(Salmo 118:24). Y no importa lo que pase, di: “Esto ha sido obra del Señor, y nos deja maravillados”(v. 23). Piensa en Jesús y cómo lo rechazaron; sin embargo, cumplió un propósito grandioso y glorioso. “La piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular”(v.22).

A mí me han rechazado y ahora cumplo el propósito de Dios para mi vida. Si hubiera acabado con mi vida, como una vez intenté hacerlo y lo planifiqué otra vez para lograrlo, nunca habría sabido lo que Dios tenía planeado para mí. Lo mismo es cierto contigo. No sabotees lo que Él hace en tu vida al no amarte. Eso no quiere decir que estés “enamorado” de ti mismo, lo cual es orgulloso y narcisista. Jesús dijo que amaras a tu prójimo como a ti mismo. Eso significa que debes amarte. Es saludable amar lo que eres, la persona que Dios quiso que fueras, y apreciar la vida que te ha dado para Él.

Su futuro para ti es bueno y lo amarás, tal como tú lo amas a Él.

Una oración para ti

Te invito a que hagas esta oración: “Señor. Gracias porque me amas y porque me hiciste para tus propósitos. Ayúdame a apreciar todo lo que has puesto en mí. Permíteme reconocer los dones que me has dado a fin de que los use para tu gloria. Permíteme ver lo bueno que no veo y a rechazar la autocrítica en la que me enfoco. Enséñame a amarte más y a amarme mejor, de modo que pueda expresarles amor a otros con una claridad mayor.

Confieso cualquier sentimiento que tenga en cuanto a mi vida que sea negativo y criticador. Tú estás a cargo de mi vida, y confío en que tú traerás bien a ella. Dame sabiduría para ver las cosas grandes que has puesto en mi vida y que se usarán para tu gloria. Ayúdame a amar a otros, así como me has enseñado a amarme; es decir, con gran apreciación de tu obra en mí y en ellos. Sé que cuando te amo, cuando me amo a mí mismo y cuando amo a los demás, ese es el cumplimiento de la ley.

Ayúdame a seguir ‘la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad’ porque son hermosas a tu ojos y te agradan. Señor, tú eres bello, maravilloso, encantador, atractivo y deseable. Que todo lo que eres brille a través de todo lo que soy. Ayúdame a amarme de una manera que no diga: ‘Soy grandioso’ sino que más bien diga: ‘¡Tú eres grandioso! Y tú estás en mí haciéndome más semejante a ti cada día’. Te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”.

Por Stormie Omartian
Tomado del libro: Decide amar
Unilit

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