Los súper espirituales pueden herir tu congregación

Identifícalos y trabaja con ellos antes de que sea tarde

Por J. Lee Grady

Algunos años atrás un evangelista prominente ganó muchos seguidores cuando dijo que un ángel lo visitaba regularmente durante sus encuentros de avivamiento televisados. El ángel supuestamente era enviado para desatar el siguiente y gran avivamiento de sanidad. Pero hubo un gran problema: el avivamiento nunca sucedió.

Todavía mes tras mes, los cuentos de aventuras salvajes de este evangelista parecían cada vez más increíbles. En una oportunidad escribió que había visitado los cielos y había conocido al apóstol Pablo (y luego dijo que Pablo admitió ser el autor del libro de Hebreos). ¡Un misterio teológico de más de dos mil años estaba resuelto!

Mirando ahora aquellos sucesos, es difícil creer que tantas personas cayeran por estas ideas descabelladas. Cualquiera con el más básico nivel de discernimiento sabe que Dios no permite que hablemos con gente muerta para recibir información espiritual. Así que, ¿por qué somos tan crédulos? Yo llamo a esto el factor “Ahhh, Ohhh”.

En nuestros círculos evangélicos, hay algunas personas súper espirituales que saben cómo impresionar a otros con sus revelaciones y experiencias. Saben cómo hacernos decir: “Ahhh, Ohhh”. En algunos casos, estas personas son sinceras pero tienen problemas emocionales o incluso mentales. En otros casos, están simplemente llenos de “orgullo espiritual” y terminan siendo usados por el diablo para traer confusión y división a la iglesia.

Vez tras vez he dejado claro que yo soy un cristiano carismático, y que creo en que todos los dones del Espíritu Santo son válidos hoy. Pero también creo que Dios nos llama a purificar nuestros actos y no permitir que elementos marginales desacrediten el poder de Dios. No hay nada más peligroso para un avivamiento genuino que un híper espiritual “evangelíaco” que hace alarde de sus dones mientras despliega su falta de carácter.

Aquí hay siete indicadores de una persona híper espiritual. Si estos te describen a ti o a alguien que conoces, por favor busca consejo espiritual de inmediato.

  1. Sus pies rara vez tocan la tierra. La gente súper espiritual vive en la capa de ozono. No están conectados a la vida normal. Pueden pasar mucho tiempo orando (o clamando) y pueden incluso ayunar e imponerse severas disciplinas a ellos mismos, pero sus relaciones interpersonales son disfuncionales. Recuerda: Jesús no vivió su vida como un gurú flotando alrededor mientras desparramaba sabiduría eterna. Él vivió en el mundo real e interactuó con la gente de un modo sano. Así también debemos hacer nosotros.
  2. Le dan mucho énfasis a los sueños, las visiones y las manifestaciones espirituales. Dios nos habla a través de su Espíritu y puede usar sueños, visiones y palabras proféticas. Y su mensaje siempre fluye con amor y trae paz. Por el contrario, un espíritu de rareza generalmente le sigue a la gente híper espiritual que clama constantemente para recibir revelaciones. Pablo le advirtió a los colosenses sobre este tipo de personas cuando dijo: No dejen que les prive de esta realidad ninguno de esos que se ufanan en fingir humildad y adoración de ángeles. Los tales hacen alarde de lo que no han visto; y, envanecidos por su razonamiento humano” (Colosenses 2:18).
  3. Encuentran difícil someterse a la autoridad. La gente híper espiritual son personas generalmente llenas de orgullo y creen que ellos tienen más dones que pastores y otros líderes espirituales. Por eso encuentran imposible recibir instrucción o corrección de alguien más. Se convierten en renegados, y se separan a ellos mismos del resto del Cuerpo de Cristo, lo que solo los coloca en una posición espiritualmente vulnerable.
  4. Llaman la atención. Una persona súper espiritual generalmente carece de afirmación y amor. Su déficit emocional los empuja a buscar atención de las personas, y la encuentran impresionando a otros. Algunas personas que buscan servir como intercesores o consejeros, o incluso como partes del equipo de alabanza y adoración, pueden de hecho necesitar sanidad interior antes de que puedan ser efectivos en sus roles. Si les das a estas personas un micrófono antes de que sean sanos, ¡te arrepentirás!
  5. Desarrollan una mentalidad de victima. La mayoría de las personas híper espirituales que conozco creen que constantemente están siendo atacados por el diablo, como si fueran su mayor amenaza. El problema más insignificante (una multa o una uña encarnada) se convierte en una evidente conspiración diabólica contra ellos. Necesitamos ayudar a las personas a darse cuenta de que no son el centro del universo, y que Satanás de hecho tiene un montón de problemas más importantes que frenar al hermano Juan o a la hermana Marta de cantar un domingo en la iglesia.
  6. Se vuelven ásperos y jueces. “Evangelíacos” que no encuentran una audiencia receptiva para sus visiones y profecías a veces se vuelven amargos y resentidos, y terminan condenando a todos al infierno por haberlos rechazados a ellos. He conocido situaciones en las que cristianos enojados terminan enloqueciendo a la iglesia porque se convencen de que el pastor está endemoniado o la entera congregación en pecado. Personas que están llenas de amargura se vuelven instrumentos del diablo. ¡Minístralos antes de que puedan lastimar a otros!
  7. Generalmente terminan en decepción. Las personas súper espirituales que rechazan la corrección o la cobertura espiritual son guiados hacia el desastre. Josehp Smith, fundador del movimiento mormón, comenzó aquella rama religiosa luego de que declaró que todas las denominaciones cristianas eran iglesias falsas. Se desligó a sí mismo del Cuerpo del Cristo y comenzó la mayor herejía del siglo XIX. Personas que se vuelven tan enfocadas en su espiritualidad superior terminan negando a Jesús y justificando su propio comportamiento pecador.

La iglesia debe ser un lugar saludable. No permitas que la gente híper espiritual tome tu congregación y la encamine hacia la senda equivocada.

Por J. Lee Grady
Exdirector de la revista Charisma
@leegrady

 

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