Familias felices

Hay esperanza en nuestra familia

Por Jorge López

Si de problemas se trata, son diversas las causas que pueden llevar a una familia a atravesar un período de crisis en la actualidad. Circunstancias a través de las que somos testigos.

Sin embargo, como familia, hay esperanza.

El escritor Luis Rojas Marcos, nos da una clave para prevenir las crisis: “Para preservar un emparejamiento feliz es necesaria la presencia de un amplio abanico de virtudes como la honestidad, la generosidad, la tolerancia, el entusiasmo y la fuerza de voluntad. Así, pues, cada uno de los miembros de la pareja a ¾a veces uno más que el otro¾ han de poner pasión y ganas de que se mantenga la relación. Lo que se dice popularmente ‘poner toda la carne al asador’”.

El licenciado Rodrigo Romo nos dice que “los esquemas sociales y familiares han cambiado y ahora las familias forman equipo. Incluso los hijos deben aportar para el bien común, creándose vínculos más solidarios”.

En la vida habrá dificultades, problemas, pero una familia que tiene su fe puesta en acción encontrará la manera de que la felicidad vuelva a su hogar. En medio de la adversidad, nuestra manera de pensar, de ser, de sentir nos permitirá ver a aquel que está dispuesto a darnos toda la ayuda que necesitamos todos los días de nuestra vida. Nuestro Creador proveerá siempre para nuestras necesidades. Creará conexiones importantes. A veces pensamos que nadie puede ayudarnos, sin embargo, es en la noche más negra cuando viene la ayuda que necesitamos. Su Palabra nos dice: ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas” (Josué 1:9). Y así es. Siempre está pendiente de lo que necesitamos. Dios es fiel sin importar las circunstancias.

La familia estará de pie siempre que haya una mujer y un hombre dispuestos a amarse y a respetarse, y esto no es historia antigua, es una necesidad presente, un acuerdo diario que hacen cada mañana dos personas que apostaron a un futuro y a una familia juntos. En palabras de Sergio Marquet extraídas de su libro Quiero un amor para toda la vida, él dice: “Hoy se considera al amor como algo medio tonto: el hombre que no cae en esa “debilidad” es considerado como el fuerte, como el macho, y la mujer como la joven independiente que no se deja dominar por sus emociones. ‘Te enganchó’, se le dice al que se enamoró, casi a modo de desaprobación o reproche, dando a entender que estar pendiente o depender de un hombre o de una mujer no es normal dentro de la naturaleza humana”.

El psicólogo y escritor Walter Riso piensa que al amor podría estudiarse mejor a partir de tres dimensiones básicas. De acuerdo con sus raíces griegas, los nombres que reciben estos tres amores son: eros (el amor que toma y se satisface), philia (el amor que comparte y se alegra) y ágape (el amor que da y se compadece). Cuando estos elementos logran acoplarse de manera adecuada, decimos que estamos en presencia de un amor unificado y funcional. Un amor completo, sano y gratificante, que nos acerque más a la tranquilidad que al sufrimiento, requiere de la unión ponderada de los tres factores mencionados:

  • Deseo (eros). Es deseo sexual, posesión, enamoramiento, amor pasional.
  • Amistad (philia). Amistad de pareja, el llamado “amor conyugal” o la amistad marital. La emoción central no es el placer como deseo acaparador, sino la alegría de los que comparten: la reciprocidad, pasarla bien, estar tranquilos.
  • Ternura (ágape). La triple condición del amor que se renueva a sí misma, una y otra vez, de manera inevitable. Es el amor desinteresado, la ternura, la delicadeza, la no violencia. Se trata de la capacidad de renunciar a la propia fuerza para acoplarse a la debilidad de la persona amada. No se trata del placer erótico ni de la alegría amistosa, sino de pura compasión: el dolor que nos une al ser amado cuando sufre, cuando nos necesita o nos llama, es la disciplina del amor que no requiere esfuerzo.

 

Una pareja funcional no necesita tener sexo cinco veces al día (la calidad es mejor que la cantidad), estar de acuerdo en todo (las discrepancias leves reafirman la individualidad) o vivir en un eterno romance (mucha ternura empalaga). El amor inteligente es un menú que se activa según las necesidades: todo en su momento, a lamedida y armoniosamente.

El amor y la familia, si bien para algunos es algo pasado de moda, para nosotros no lo es. El amor y la familia son el futuro de una sociedad y de un país bien constituido y siempre, como ambos son el sueño de Dios cuando pensó en la creación de la humanidad, seguirá existiendo mientras el mundo siga como lo serán los Capuletos y los Montescos, los López, los Garcías, los González y los tantos hombres y mujeres que eligen todos los días por su familia. Espero con muchas ansias que esta también sea tu realidad… ¡para toda la vida!

Estoy convencido de que si cada uno de nosotros sabe dar lo mejor de sí mismo, escuchar, comprender, amar, contener, esperar, estaremos construyendo un país y un mundo mejor. Las cosas comienzan por casa, por esa capacidad que como adultos debemos tener para realizar una mirada interior y desechar lo que no nos sirve, dejar atrás las discusiones y las ofensas y aprender a proyectarnos hacia los mejores años que están por venir.

 

Por Jorge López
Tomado del libro: Alas para tu familia
Hojas del Sur

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