Cuidémonos de la manipulación

Debemos ser sabios y saber discernir

Por Jorge Ovando

Para discernir bien, hay que salir de nuestros esquemas mentales estereotipados y abrir nuestras mentes a cosas nuevas, porque a veces no todo es lo que parece ser. La verdad es que vemos las cosas no como son, sino como somos nosotros. A veces nos cerramos tanto que no nos damos cuenta de que siempre hay algo más detrás de las cosas, y muchas maneras de verlas. HellenKeller dijo: “Las personas más patéticas del mundo son aquellas que tienen vista, pero no tienen visión”. La desconfianza surge básicamente como un espíritu de supervivencia, principalmente en aquellos que han crecido en lugares peligrosos. Y el peligro, no necesariamente tiene que ver por el temor a morir, sino simplemente de que le saquen la comida o hagan algo que los ridiculice.

Al contrario de lo que la gente cree, todos podemos caer en algún grado de manipulación o convertirnos en manipuladores, cuando:

 

  • Se muestra debilidad para provocar identificación con el débil. Si eres una persona vulnerable emocionalmente, serás presa fácil del manipulador. Quien quiere conseguir algo, como buen vendedor, sabe que lo primero que tiene que hacer es encontrar un punto de contacto con la otra persona, lo que se llama establecer un puente. ¿Qué mejor que la debilidad o necesidad en común para solidarizarse con el extraño? A los creyentes nos sirve entender y tener empatía con el que sufre, es un mandamiento del Evangelio, pero hay quienes usan esta técnica con fines malignos. Siempre ten cuidado de aquel que rápidamente se identifica contigo, nunca dejes de estar atento a todo, los estafadores siempre quieren entrar a nuestro círculo íntimo.
  • Se hacen favores a personas con el fin de enlazarlos con una deuda de gratitud. La Biblia nos manda a hacer el bien sin mirar a quien, pero llama la atención cuando los favores se centran en una sola persona, y qué coincidencia, esa persona tiene bienes valiosos. Además se suma que, a lo mejor, esa persona no tiene parientes cercanos. Aunque algo dijimos, quienes usan esta técnica de manipulación para usufructuar bienes ajenos, son fácilmente identificables, pero para algunas muy tarde. Vivir por fe no es lo mismo que hacer uso de la fe como un medio para vivir. Tampoco es correcto aprovecharse de las personas eminentemente emotivas para usufructuar bienes. Si tenemos en cuenta que toda necesidad vulnera, mucha necesidad vulnera más aún. Los oportunistas manipulan las emociones de los más débiles, por medio de la culpa y la necesidad de afecto. Es el típico dominio del más fuerte sobre el más débil. Se valen de su poder seductor y de la inseguridad de sus víctimas, para sacar provecho. Este es el arte de abusar de las necesidades del prójimo.
  • Se vale de la posición de autoridad para intimidar y demandar favores. La posición de liderazgo es poder, pero en su degeneración puede generar una mística en el simple, de un poder omnipotente, que roza con la impunidad. Los simples entran en ese carril de creer que al líder no se lo puede corregir o confrontar. Yo siempre digo que mientras las cosas se hagan con amor, con respecto y discreción, podemos confrontar a quien sea, sin importar su status o posición social. Pero, se convierte en manipulación, cuando el líder abusa de su posición para sacar provecho. Porque saben que hay personas que tienen miedo de todo y cuando ven entrar al jefe o a la autoridad se sienten intimidados y cambian su forma de ser. Entonces, se aprovechan para pedir dinero, o mantener asustadas a las personas con amenazas de despido, o aún acosar a sus subordinados. Con respecto a la fe, en auto proclamarse como el único que tiene la revelación de Dios, y se considera exclusivo. La otra es fomentar una dependencia enfermiza de su persona, haciéndose indispensable para los que lo siguen.
  • Se saca provecho de personas con mentalidad subjetiva, manteniéndose ilusionadas con promesas. Son los que prometen múltiples cosas pero pasa el tiempo y nada se concreta. Engañan alimentando las ilusiones todo el tiempo, pero nunca concretan sus promesas. Mientras tanto, logran sus objetivos, pasarla bien o sacar provecho. No saben que la mejor señal de una persona íntegra, es que lo que promete lo cumple. Debes saber que quien tiende a prometer mucho, tiende a fallar mucho y termina siendo considerado un mentiroso.
  • Se miente sobre logros sin comprobar, alentando a las personas simples a embarcarse en proyectos ambiciosos o delirantes. Este es el típico caso del vendedor que, ofrece con mentiras, un producto para satisfacer necesidades inexistentes. Hay muchos que se dejan engañar por inescrupulosos, que utilizan las artimañas para despertar la ambición con relatos de logros o beneficios grandes. Solo los que no tienen un proyecto propio se prenden, sin discernir, ni investigar en los proyectos de otros. Pregúntate siempre: ¿en qué sustenta lo que dice? ¿Es creíble esta persona, o es un aventurero y fabulador? ¿Esta persona construye castillos en el aire o tiene logros evidentes como prueba? ¡Analiza criteriosamente todo antes de tomar una decisión! ¡Pide consejos! ¡Busca pruebas! ¡Trata de conocer mejor a las personas y de quién se trata! “Desconfía de la persona que lo ve todo bien, y de aquel que lo ve todo mal”.
  • Se hacen los pobres y necesitados para enlazar a las personas con la sobreprotección. El hecho es que muchas personas, por no decir la mayoría, cuando sufren algún mal buscan la compasión de otros. Estate atento, más cuando escuches la palabra “pobrecito”. Porque, como dice la Biblia, aún en la casa de los pobres nunca falta el pan. Entonces, ¿por qué pensar que puede faltarle a quien se hace el pobre? Algunos ya han incorporado como cultura propia vivir de la limosna. Por eso, Jesús siempre le preguntaba a la gente: “¿Qué quieres que te haga?”. Él sabía la condición interna de cada persona y sabía lo que cada una necesitaba, y nunca iba a dar una cosa por otra.
    Si te encuentras con alguien que asume el rol de desvalido, puedes estar en frente de alguien que espera ejercer gran presión sobre tus emociones para obtener beneficios. Hay quienes saben qué puntos débiles tocar, y el momento oportuno para pedirlo.
    Los manipuladores de emociones siempre existieron, gustan que los consideren “pobrecitos”, pero esto desagrada absolutamente a Dios. Apelan a la compasión y siempre encuentran quienes sin ningún criterio, ni investigación se compadecen de ellos. Se dejan llevar fácilmente por las lágrimas y el estado crítico de la persona, sin pensar qué hay detrás de esa persona para actuar así. Un comportamiento tal no es lo que Dios espera de sus hijos; que deben ser ejemplo de esfuerzo y trabajo digno.
    Hay quienes manipulan con sus necesidades para enlazar a otros con la sobreprotección. Les conviene que otros piensen que son “pobrecitos” para seguir dependiendo de sus favores. Al margen de esto, no debemos dejar de ayudar al pobre y ser útil concretamente para el prójimo. Gracias a Dios, siempre hay gente sensible al dolor ajeno, si le agregan discernimiento serán muy útiles, de lo contrario seguirán alimentando a personas que se han acostumbrado a la manipulación para mantener sus vicios.
  • Se consideran necesarios para generar dependencia. Gente con talento y dones que consiguen lo que se proponen, tanto en la iglesia como fuera de ella sencillamente porque creen y luchan por sus objetivos. Esta declaración que acabas de leer no tiene nada de peligroso, pero si estas personas se valen de sus talentos o dones para autoproclamarse como exclusivos o insustituibles y fomentar esa exclusividad, es maligno.
    Hay personas que van a tratar por todos los medios de frenar el ascenso de otros si se sientes amenazados, con una comparación o un reemplazo. Quiero que sepas que no hay nada insustituible, pero todos somos indispensables. Otros, no se dan cuenta de que con su forma de hacer las cosas, marginan o hacen acepción de personas. Con ese comportamiento cortan la posibilidad de trabajar en equipo. Son los que hacen las cosas para sentirse necesitados, a fin de alimentar su autoestima. Si la persona no se da cuenta, está siendo usada por el diablo, pero si lo hace a propósito, ya se convirtió en un emisario suyo, porque no hay cosa peor que frenar la posibilidad de que otros se desarrollen y crezcan hasta la estatura de Cristo.

 

Por Jorge Ovando
Tomando del libro: Desarrolla tu sexto sentido
Ediciones Ibem

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