Su instintivo sentido de dirección

Dispóngase en ir hacia su meta

Por T. D. Jakes

Sea que usted dirija un negocio de informática o una panadería, una cadena hotelera o su propio hogar, debe filtrar la adversidad a través de su instinto de supervivencia. Cuando las expectativas no se dan de acuerdo al plan, usted debe estar dispuesto a cambiar el rumbo, adaptar su visión, y recalcular lo que se necesita para sobrevivir. Cada obstáculo contiene una oportunidad. quizás no sea la puerta hacia el éxito que usted buscaba, ¡pero puede ser una ventana del segundo piso con una rendija abierta!

Sus instintos crean naturalmente un camino a seguir con lo que usted tenga a mano. Las dificultades pueden humillarlo, pero no pueden quebrarlo a menos que usted se lo permita. Su instinto de supervivencia lo ayudará si usted está sintonizado en su frecuencia. EL instinto encontrará un recurso provisorio sin quitar la mira de sus metas mayores. No hay mayor manera de afinar sus instintos que superar la adversidad. Los líderes exitosos saben que los instintos transforman la adversidad en oportunidad.

Conducir el jeep

Cuando se aventura en nuevas junglas de oportunidad, las personas que viajan con usted marcan una gran diferencia en su capacidad para avanzar en terrenos escabrosos. Durante mi safari en Sudáfrica, aprecié un jeep claramente diseñado para excursiones en todo terreno. Se adaptaba a los diferentes terrenos. Claramente, fue construido para sobrevivir bajo presión.

Para sobrevivir, debemos ser tan resistentes y determinados como este jeep que se abre camino a través de la jungla. Debemos estar dispuestos a tomar decisiones difíciles y a aceptar soluciones temporales. Y también debemos estar dispuestos a movilizar a quienes nos rodean para ir en la misma dirección que nuestro destino. No importa lo ingeniosos, creativos o trabajadores que podamos ser, sin otros en nuestro equipo, ¡solamente divagaremos en nuestras ideas en vez de ganar terreno hacia la interacción!

Si el instinto es el combustible que da energía a su jeep, ¡los miembros del equipo son los neumáticos!

No me importa cuán pulido esté el jeep o cuántos caballos de fuerza tenga. Hasta puede ser todo terreno, pero si los neumáticos no están llenos de aire y listos para andar, el carburador, las bujías o el volante no pueden ayudarlo a moverse.

Mi suposición es que usted quiere maximizar su viaje y mejorar su productividad. Si quiere ser móvil, flexible y magnífico, tenemos que conseguir a quienes apoyen la visión y se muevan de un modo sincronizado y sin restricciones.

Así que gran parte del viaje, especialmente su velocidad y dirección, dependen de cómo usted condice y de las decisiones que toma respecto a su vehículo. Esta conexión con su ritmo instintivo afecta cada área de su vida, incluyendo la forma de interactuar y de guiar a otros. Sé que cuando tengo mis manos en el volante, la responsabilidad es mía. Pero surge la pregunta: ¿qué “yo” está conduciendo? ¿Conduzco con la personalidad o con el propósito? ¿Conduzco con mi corazón o con mi cabeza? A menudo he luchado para entender qué parte de mí nos dirige.

El instinto requiere conciencia de sí y asunción de riesgos. Usted tiene que conocer sus áreas de dones y pericia y al mismo tiempo no volverse demasiado cómodo. Un talentoso atleta, actor o ejecutivo siempre se estirará y se extenderá más allá de sus capacidades actuales, usando lo que ya ha logrado como plataforma de lanzamiento.

No te conformes

La rutina es el enemigo del instinto. ¡Así que rompa el molde! Aunque es importante establecer rutinas, horarios y sistemas de operación, es igual de importante saber cuándo cambiarlos. Las rutinas sin una continua evaluación conducen al estancamiento y la mediocridad. la mayoría de los individuos, equipos y organizaciones aceptan un desafío o caen en lo conocido. Es mejor cambiar y fallar que conformarse con el statu quo.

Dependiendo de sus experiencias pasadas, puede tener que aceptar el cambio para sobrevivir en cada nueva jungla que encuentre. No puede llevar a todos con usted simplemente porque estaban con usted donde estaba antes. Yo me sentía dividido. ¡No podía decidir entre obedecer a mi corazón o a mi mente!

Tenía que ser lo suficientemente perspicaz como para darme cuenta de que las reglas habían cambiado y usar mis instintos para ver cómo cambiaron.

Asústame otra vez

¿Cómo combatimos la auto complacencia y la parálisis del pasado? ¿Cómo encendemos nuestros instintos? Hace unos años, Joseph Garlington vino a hablarnos y nos compartió una experiencia que tuvo con sus nietos.

Subiendo y bajando las escaleras, esperan captar su mirada con los piecitos dispuestos para el siguiente peldaño. Finalmente, usted levanta la vista de lo que está haciendo y dice: “¡Buu!”, gritos de alegría brotan de sus labios. Usted vuelve a lo que está haciendo, suponiendo que su exclamación de reconocimiento bastará. Sin embargo, es solo cuestión de tiempo antes de que escuche otra vez el sonar de los pies. Ellos esperan en los escalones que usted vuelva a mirar. Y si no lo hace, el nieto, cansado de esperar, exclamará: “¡Asústame otra vez, abuelo!”.

Eso es lo que muchas personas dotadas y talentosas esperan: sus instintos ansían una tarea que sea el equivalente a “asústame otra vez”. Hazme estudiar de nuevo. Desafíame con algo especial que me hará crecer. Dame algo lo suficientemente difícil para hacerme pensar y trabajar, crear y desarrollar.

Estoy convencido de que la única manera en que usted puede desarrollar sus verdaderos dones, sus instintos creativos, es aceptar una visión tan gigantesca que el corazón sube corriendo por las escaleras como un niño, gritando con deleite porque usted tiene un desafío que iguala a su creatividad.

Por T. D. Jakes
Tomado del libro: Instinto
Casa Creacion

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