Abrázate de la Palabra

Por John Eckhardt

La sujeción a las fortalezas demoníacas y espíritus opresivos tiene una manera de mantenerte en un lugar de carencia y fracaso. Es posible que tenga algunos puntos altos aquí y allá, pero no hay una victoria y un éxito duradero.

Cuando eres libre por medio de la gracia y la misericordia de Dios, se encuentra la ruptura de los ciclos que le impiden el éxito y la victoria duradera. Cuando eres libre, incluso puedes encontrar que verás éxito en muchas otras áreas que en la superficie parecen no tener relación con aquello de lo que fuiste libre. El éxito, la victoria y el avance se convierten en una forma de vida cuando se ve la verdadera liberación, y debemos aprender a mantener esa liberación.
Este es el pacto entre Dios y tú: que tendrás completa salvación para que así puedas caminar libre, tener victoria, tomar posesión de la tierra que le prometió a tus padres y tener éxito en la vida y en la vida venidera. No puedes tener éxito cuando estás atado. Pero gracias al pacto tú puedes ser libre y caminar en la abundancia, prosperidad y éxito.

Prosperidad no significa riqueza y fama. Prosperidad cubre todo aquello que te tiene que ver contigo. Cuando eres próspero, no tendrás carencia de salud, de relaciones, tendrás un poder sobrenatural para servir y ayudar a otros, tendrás sabiduría, visiones, conocimiento, todos los frutos del Espíritu, creatividad, estrategias para la vida diaria, mientras que todas tus necesidades serán suplidas. No quedes atrapado en el pensamiento de que prosperidad significa que serás un pastor famoso de una mega iglesia o un evangelista que aparece en los principales canales de TV. Prosperidad quiere decir que no te hará falta ningún bien que el Señor ha diseñado para ti.

Josué 1:8 nos da una idea de cómo podemos hacer nuestro camino próspero y tener éxito, lo que es esencialmente cómo mantener nuestra libertad y libración. El versículo dice que debemos meditar en la Palabra de Dios día y noche. Esto requiere disciplina, pero dará frutos en gran medida si lo haces constantemente. Prosperidad es el beneficio principal de estar en pacto con el Señor.

Hablar y meditar en la Palabra de Dios hasta que ella se avive en nuestros espíritus es la clave para actualizar las promesas del Señor.

Recitar la Palabra día y noche es como ser un árbol plantado junto a corrientes de aguas, Que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará”(Salmo 1:3).

Meditar es el proceso de “masticar” la Palabra. Tomamos una escritura, la hablamos, pensamos en ella, y luego lo hacemos otra vez. Este es el modo bíblico para llenar nuestro interior con la Palabra y para recibir revelación y entendimiento. Meditar significa “ponderar, regurgitar, pensar en voz alta, considerar continuamente y pronunciar algo una y otra vez”. Esto es exactamente lo que necesitar hacer con la Palabra de Dios.

Meditar o reflexionar (en hebrero siyach) significa poner adelante, hablar, comunicar, quejar, ponderar, cantar y estudiar (vea Salmo 5:1).

 

  • Mi meditación está conectada a las palabras de mi boca (Salmo 19:14; 49:3).
  • Mi meditación debe causar alegría (Salmo 104:34, énfasis añadido).
  • Mi meditación es lo que amo (Salmo 119:97).
  • Mi meditación me da entendimiento (Salmo 119:99).
  • Mi meditación trae éxito (Josué 1:8).
  • Mi meditación es en lo que me regocijo (Salmo 1:2).
  • Mi meditación es por la noche (Salmo 63:6).

 

Josué 1:8 es en el único lugar donde se encuentra la palabra “éxito” en la Nueva Versión Internacional. “Éxito” es la palabra hebrea sakal, que significa ser prudente, circunspecto, actuar sabiamente, entender, prosperar, prestar atención, considerar, ponderar, tener visión, tener comprensión, actuar prudentemente, actuar circunspectamente. Meditar está conectado con la sabiduría. La meditación te ayudará a tener acceso a la sabiduría del Señor, y la llave del éxito es la sabiduría.

Toma tiempos de meditación como parte de tu tiempo de oración. Pídele al Señor dirección en esos tiempos y que te guíe hacia las escrituras que debes ponderar. Ten presente al Señor mientras ingieres su Palabra y espera que Él  te de una revelación capaz de cambiar tu vida y la sabiduría para tener éxito en todo lo que emprendas y hagas. Clama para que el Reino de Dios sea derramado en tu casa y en todo tu alrededor. Mantente expectante y agradécele a Él por el avivamiento en nuestras iglesias, comunidades, naciones y todo el mundo. Presenta delante de Dios aquellos que sufren por la causa de Cristo, y pídele al Señor que te muestre modos tangibles de ser de bendición y llevar su presencia (Salmo 1:3; Josué 1:8).

Por John Eckhardt
Tomado del libro: El pacto de Dios con usted
Casa Creación

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