Oremos la Palabra

Abra su boca con alabanzas

Por Donald S. Whitney

En conjunto, los Salmos abarcan el mejor lugar en las Escrituras desde el cual podemos orar la Biblia. Diego esto porque ese fue el propósito original por el cual el Señor inspiró los Salmos. Este libro que literalmente significa “libro de alabanzas” en hebreo era el cancionero de Israel. Los Salmos fueron inspirados por Dios con el propósito de que sean cantados al Señor.

Es como si Dios le dijera a su Pueblo “Quiero que me alabes, pero no sabes cómo hacerlo. Quiero que me alabes no porque sea un ególatra, sino porque tú alabarás aquello que valores más y no hay nada más valioso para ti que Yo. No hay nada más digno de alabanza que Yo, y es una bendición para ti saberlo. Alabarme por sobre todos y por sobre todo te llevará al gozo eterno; o a la miseria eterna si no lo haces. pero hay un problema. No sabes cómo alabarme, al menos no en la manera que es verdadera y que me agrada por completo. Es un hecho que tú no sabrás nada de mí a menos que te lo revele, porque yo soy invisible para ti que me adores, pero no sabes cómo hacerlo, aquí están las palabras que quiero que uses”.

En otras palabras, el Señor nos dejó los Salmos para que le diéramos los Salmos de vuelta a Él. Ningún otro libro de la Biblia fue inspirado con ese propósito expreso.

Además, sabemos que cantar los Salmos continúa agradando a Dios y edificando a su Pueblo hoy en día, porque en dos pasajes clave del Nuevo Testamento (Efesios 5:18-19; Colosenses 3:16), una iglesia saludable se caracteriza por cantar “salmos, himnos y cantos espirituales”.

¿Has considerado los Salmos desde esa perspectiva? Es decir, para nuestro bien y su gloria, Dios desea que lo alabemos. De hecho, todas aquellas personas en quienes habita el Espíritu anhelan adorarlo. Pero no tenemos manera de saber qué clase de alabanzas son dignas de nuestro glorioso Dios. Por eso, Él ha revelado en los Salmos las alabanzas que expresan los anhelos que su Espíritu produce en nosotros y que son apropiados y consistentes con su gloria. Por lo tanto, mientras oramos los Salmos, estamos devolviendo palabras a Dios que Él, de manera expresa, inspiró para que nosotros le hablemos y le cantemos.

Una pequeña Biblia

Libro por libro, creo que los Salmos son el mejor lugar en las Escrituras para orar la Biblia. Una de las razones, como alguien dijo, es que “los Salmos son como una pequeña Biblia. Cada doctrina está allí: ya sea en capullo o en flor, pero todo está allí”.

Otra razón por la que los Salmos se adaptan tan fácilmente a la oración es porque Dios ha inspirado un salmo para cada suspiro del alma. Puedes encontrar toda la gama de emociones humanas a lo largo de los ciento cincuenta salmos. Júbilo, frustración, desaliento, culpa, perdón, gozo, gratitud, el trato con los enemigos, contentamiento, descontento ¾y todo lo demás que puedas estar pensando ahora¾: todo se encuentra en el libro de los Salmos. Atanasio, teólogo norafricano del siglo IV, quien defendió de manera pública la Trinidad, dijo de los Salmos: “Sea cual sea tu necesidad o problema particular, desde este mismo libro puedes seleccionar un grupo de palabras que lo representen”. Esto se debe a que, si miras brevemente los cinco salmos, al menos uno de ellos casi siempre pondrá en palabras la carga de tu corazón en ese momento.

Pero la razón principal por la que los Salmos actúan tan bien en oración es porque el mismísimo propósito por el que Dios los puso en su Palabra para nosotros es para que los usemos en nuestras palabras hacia Él.

Por supuesto, es posible hablar con Dios desde cualquier parte de su Palabra.

 

Orar otras secciones

En mi propia experiencia, solo los Salmos sobrepasan las cartas del Nuevo Testamento por la facilidad con la que ellos pueden convertirse en oraciones. Para los que no lo saben, muchas de las cartas del Nuevo Testamento contienen oraciones del apóstol Pablo. Estas cartas pueden ser oradas por los creyentes tal y como están impresas en el texto (por ejemplo, Efesios 1”15-23; Filipenses 1:9-11). También es cierto que mucho del contenido de esa cartas es tal que requiere muy poco esfuerzo para personalizarlas en oración. Mientras que muchos de los salmos se dirigen directamente al Señor y pueden ser orados palabra por palabra (como Salmo 18:1).

Las cartas del Nuevo Testamento constituyen un rico recurso para orar, ya que casi cada versículo está lleno de material valioso. Por ejemplo, en 1 Tesalonicenses 2:2 aun entre las comas encontramos material de oración. Casi en cada línea de una carta del Nuevo Testamento hay una sugerencia para orar por algo. De hecho, muchas de esas cartas incluyen oraciones reales. Pero ahora aprendimos que podemos orar no solo a través de sus oraciones, sino también a través de cada parte de las cartas, desde el saludo de inicio hasta la bendición final.

Una vez que hayas orado a través de las diversas secciones de las Escrituras, estoy seguro de que podrás ir a cualquier otra parte de la Biblia y orar a través de ese pasaje.

 

Por Donald S. Whitney
Tomado del libro: Orando la Biblia
B&H

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