Preparándonos para nuestro futuro

Por Carlos Mraida

Piensa por un instante cómo era tu vida hace diez años: ¿Cuál era tu condición espiritual? ¿Eras feliz? ¿A qué te dedicabas? ¿Cuál era tu posición económica? ¿Con quién vivías? ¿Estabas cumpliendo tu propósito en la vida? ¿Te sentías pleno?

Ahora te animo a que pienses, cómo te imaginas, cómo te gustaría que sea tu vida dentro de cinco años: ¿Cuál será tu condición espiritual? ¿Serás feliz? ¿A qué te vas a dedicar? ¿Cuál será tu posición económica? ¿Con quién vivirás? ¿Estarás cumpliendo tu propósito en la vida? ¿Te vas a sentir pleno, realizado?

Para que en el futuro puedas vivir conforme a tus deseos hoy tienes que poner los fundamentos. El futuro no viene, el futuro no aparece. El futuro es el resultado de tus decisiones, acciones y omisiones del presente, así como hoy estás viviendo en gran medida el resultado de tus decisiones, acciones y omisiones del pasado. Por eso es preciso que en el presente pongas buenos fundamentos. El gran problema de miles y miles de creyentes que han pasado por restauración, sanidad interior, liberación, es que no consolidan su futuro. Es decir no ponen fundamentos para no necesitar otra vez liberación. Por el contrario, viven en consejería. Viven en ministración de sanidad interior.

Pero tu vida es tan importante que no puedes cometer ese mismo error. Es indispensable que hoy pongas buenos fundamentos, que hoy consolides tu vida, de tal manera que puedas tener un futuro como el que Dios y tú desean. Por eso la sanidad integral y permanente tiene una triple dimensión. Eres restaurado en aquellas cosas del pasado que lastimaron tu vida, de forma tal que no te sigan condicionando más. Te es restituido en el presente todo aquello que en el pasado has perdido, te ha sido quitado. Pero, por favor, no te olvides de la tercera dimensión: consolida tu vida colocando fundamentos para disfrutar de un futuro maravilloso. Así que, nos vamos a poner la ropa de trabajo y vamos a edificar futuro.

En 1 Crónicas 28:9-13, hay un pasaje que nos servirá para esta tarea de consolidación: “Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos. Si tú le buscares, lo hallarás; mas si lo dejares, él te desechará para siempre. Mira, pues, ahora, que Jehová te ha elegido para que edifiques casa para el santuario; esfuérzate, y hazla. Y David dio a Salomón su hijo el plano del pórtico del templo y sus casas, sus tesorerías, sus aposentos, sus cámaras y la casa del propiciatorio. Asimismo el plano de todas las cosas que tenía en mente para los atrios de la casa de Jehová, para todas las cámaras alrededor, para las tesorerías de la casa de Dios, y para las tesorerías de las cosas santificadas. También para los grupos de los sacerdotes y de los levitas, para toda la obra del ministerio de la casa de Jehová, y para todos los utensilios del ministerio de la casa de Jehová. Dijo además David a Salomón su hijo: Anímate y esfuérzate, y manos a la obra; no temas, ni desmayes, porque Jehová Dios, mi Dios, estará contigo; él no te dejará ni te desamparará, hasta que acabes toda la obra para el servicio de la casa de Jehová”.

Dios eligió a Salomón para que le edificara el templo en Jerusalén. David había tenido el deseo en su corazón, pero no le fue permitido hacerlo, sino a Salomón. Y a través de David, Dios le dio los planos de todo lo que tenía que edificar. Porque Salomón fue el elegido para edificar el templo con sus dependencias.

Dios te ha elegido para que edifiques su templo que es tu vida. No lo hará otro, lo tienes que hacer tú. No sucederá, tienes que hacerlo tú. En tu vida ocurrirán cosas maravillosas que tus abuelos ni soñaron, tus padres desearon pero no pudieron, pero que tú vas a concretar antes de irte de esta vida. Porque Dios quiere que tengas un futuro maravilloso. Tú eres llamado a diseñar tu vida y futuro como un artista diseña su obra, como un arquitecto proyecta y dirige un edificio. No hay obra de arte más grande que la vida de un creyente. Puede que no tengas el don de pintar o de esculpir, pero todos tenemos el don de la creatividad en relación con nuestra propia vida. Puede que no seas un ingeniero, ni un arquitecto, ni un maestro mayor de obras, ni un albañil. Pero Dios te llamó y te eligió para edificar tu vida. Para ponerle fundamentos sólidos a tu futuro.

San Pablo le escribe a Timoteo y le dice: “atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:19). Eres tú el que tiene que atesorar, asegurar un buen fundamento para lo por venir. Nadie lo va a atesorar por ti. Por eso San Pablo dice echa mano de la vida eterna. La vida eterna, no es la vida en el más allá, sino que es la vida en Cristo desde aquí y por toda la eternidad. Es la vida que resulta del propósito de Dios en todos los órdenes. Así que le tienes que echar mano, a esos cimientos, de tal manera que pongas buen fundamento para lo que viene para tu vida. ¡Tú lo tienes que hacer!

Esa es la enseñanza bíblica. Pero quiero que veas ahora el contexto en el que vives. Por mucho tiempo la estabilidad era la norma. Pero ahora vivimos en un tiempo donde la norma es el cambio. Y cuando muchas de las cosas que conocemos están constantemente cambiando, resulta un factor crucial para poder sobrevivir, la plena aceptación de nuestra responsabilidad por nuestra propia vida. Tienes que hacerte cargo de tu vida, porque si no lo haces, nadie lo hará por ti. El hacerte responsable de tu propia vida significa que tienes el desafío de diseñar y planear tu vida en una cultura donde la mayoría de las personas viven sin objetivos y sin planes.

Para que podamos entender cómo se presenta el mundo de hoy, tenemos que ser conscientes de cómo el conocimiento global y el acceso a la información va aumentando. El conocimiento en el 1800 tardó un siglo para duplicarse. Pero luego tardó cincuenta años en duplicarse. Para los años 70 la duplicación del conocimiento era cada veinte años, y para los 80 cada diez años. Hoy se duplica cada cuatro años, mientras que el conocimiento tecnológico se duplica cada año y medio. Como bien dice RayKurzweil, el progreso se acelera exponencialmente.

Para que tengas una idea, aunque te parezca increíble el dato que voy a darte, una persona en la edad media tenía que arreglársela, en la totalidad de su vida, con la cantidad de información que nosotros encontramos cada día en el diario. Una persona en la edad media se encontraba en toda su vida con la cantidad de personas que tú te encuentras a lo largo de una semana. Estas son ilustraciones de las enormes cantidades de información con las que nosotros tenemos que arreglárnosla hoy.

Una persona que finaliza su máster en Física, tendría que leer alrededor de 600.000 artículos y libros para estar al día en su campo de interés. Esto no resulta posible para la mayoría, por lo que los que se reciben son ignorantes. Para evitar esto, la persona tiene que especializarse, pero incluso entonces, tiene que cambiar campos cada cinco años, porque aquello en lo que se ha especializado llega a ser obsoleto.

En esta ego-cultura, el individuo es el responsable de su propia vida. Y todos, absolutamente todos, tenemos que convertirnos en este mundo de cambios constantes, en diseñadores de nuestro futuro. Los que no tienen a Cristo lo harán por su propia cuenta. Nosotros lo haremos bajo su gobierno y la guía de su Espíritu. Pero tendremos que hacerlo cada uno.

Una realidad nueva

Históricamente la vida estaba dividida en tres etapas. La primera era la de aprender, desde que se nace hasta aprox. los 30 con la terminación de una carrera universitaria. La segunda etapa desde los 30 a los 65 aprox. es la de trabajar. La tercera desde los 65 hasta la muerte, es la etapa de descansar y disfrutar. Donders grafica estas etapas como un tren con tres vagones.

En los tiempos pasados, siempre había alguien responsable de tu vida. Los padres y los maestros eran los responsables del progreso en el aprendizaje. En el vagón del trabajo, uno esperaba que alguien, la empresa, el estado, la consultora, nos diera un trabajo satisfactorio y estable. En el último vagón, el del retiro o jubilación, uno tenía la seguridad que las generaciones más jóvenes, la clase activa laboralmente hablando, sería ahora la responsable por pagar mi jubilación como yo lo hice durante todos mis años de trabajo con otros.

Pero el mundo ha cambiado. Y tú puedes estudiar, pero tienes que enfrentar la decepción porque no estás preparado para el mundo del trabajo donde tienes que pararte y pelear, para poder sobrevivir y seguir adelante. Y si consigues trabajo, a los pocos años, te echan y ponen a otro que está más preparado, porque estás desactualizado. Y resulta que lo que aporta la clase activa hoy, no alcanza para pagarle a los jubilados. Y esto es una crisis a nivel mundial.

Pensar la vida de esta manera como tres vagones, sirvió hasta 1990. Los tres aspectos de la vida, permanecen relevantes hoy en día. Pero hay dos cambios significativos. El primero es que tú eres el responsable. Tú eres la locomotora. Y la segunda diferencia es que el aprendizaje no dura treinta años, sino toda la vida. Cada cinco años quedas desactualizado, si no sigues con un aprendizaje permanente. El cambio también se ha operado en el trabajo. Primero se empieza a trabajar antes, a los 18 aprox. y se sigue trabajando más allá de los 65. Porque la gente está más joven y porque la jubilación no alcanza. La segunda diferencia, es que tú tienes que hacerte responsable de esto. El trabajo es absolutamente inestable, temporal tanto para el empleado como para la empresa. Nadie te asegura trabajo, ni progreso. Lo tienes que buscar tú. El descansar y disfrutar ya no es una etapa para la jubilación, sino que tienes que aprender a alternar trabajo y relax porque sino el estrés termina quebrando tu vida. Y esto no va a enseñártelo nadie, porque las empresas requieren dedicación exclusiva. Y cuando llegue la jubilación, los sistemas previsionales no alcanzan para vivir con lo que te dan, así que si tú no fuiste la locomotora, y pagaste una jubilación privada, o hiciste una inversión que te de una renta, es probable que te tengan que mantener tus hijos, o vas a pasar dificultades.

La diferencia gigantesca entre el antiguo modelo y el nuevo, es que en el nuevo modelo nadie se hace responsable por diseñar tu vida y tu futuro, excepto tú mismo. Saber que uno es responsable y puede diseñar su propio futuro, es tremendamente emocionante y amenazante al mismo tiempo. Es un tremendo desafío y un tremendo privilegio. Es el desafío de ser un aprendiz por toda la vida, y mantenerte al día siempre. Pero es también un privilegio ser capaz de mantenerte aprendiendo siempre, para estar en forma, al día, para vivir tu vida con excelencia. Y lo mismo con las otras acciones. Es un privilegio ser capaces de ser creativos y diseñar nuestra propia vida. Pero es un desafío saber que tienes que planificar tu vida y futuro. Es un privilegio y un desafío hacerte responsable de tu propia vida.

El sociólogo Ulrich Beck describe muy bien nuestra época diciendo: “En la ego-cultura de nuestro tiempo, el individuo tiene que ser actor, constructor, director y productor de su propia biografía”. Primero porque Dios te lo dice, pero también porque la realidad te lo exige, tú tienes que ser la locomotora de tu propia vida, responsable para diseñar tu propia vida.

Una nueva comprensión de la fe

Te hago una pregunta: ¿tu futuro depende de Dios o depende de ti? Siempre las verdades de La Palabra de Dios tienen otra verdad, que aparentemente va en la dirección contraria, pero que hacen que nuestra vida esté equilibrada. Una de las verdades es que nosotros somos responsables de nuestra vida. Esto es el resultado del libre albedrío. Dios nos creó con libertad y eso significa que somos responsables de nuestra vida, de la toma de nuestras decisiones. El resultado de esta primera verdad es que una gran parte de tu futuro será el resultado de tus decisiones de hoy. Por eso es que debemos poner cimientos.

La otra verdad es que nuestro futuro, cuando nos sometemos a Dios, está en sus manos y Él nos ayuda.  La pregunta surge inevitablemente, “¿mi futuro depende de mí o de Dios?”. David hizo dos cosas: David le dice a Salomón que no tema, que Dios estaría con él para edificar el templo. Pero también David hizo y le entregó a su hijo los planos.

¿Comprendes la tensión? Dios estará, Dios te ayudará, pero tú tienes que hacer los planos. Por años los creyentes vivieron sin planos. Pero David, le dio planos de todos los edificios y los mismos eran conforme a las instrucciones precisas de Dios para ese templo. Detalles, y más detalles. No era cualquier edificio, no era como saliera. No era tipo constructor que va a agregando piezas a medida que crece la familia, sin planos, y entonces es todo un adefesio. ¡No! Había planos. Por años los creyentes encararon su futuro sin planos. Pensando que tenían que ser pasivos, esperando en Dios. Una mala comprensión de lo que es esperar en Dios.

Desgraciadamente esta mala comprensión ha llevado a generaciones enteras a no cumplir sus propósitos sobre la tierra, a vivir en necesidad, a vivir vidas familiares pordebajo de lo que Dios quiere. La palabra plano, es la palabradiseño. Dios es un Dios de diseños, no es cualquiercosa. El profeta Ezequiel tiene un versículo muy importanteque precede al retorno de la gloria de Dios y al tremendocapítulo de las aguas salutíferas. Y es cuando Diosle dice al profeta: hazles entender el diseño de la casa. Les estabadiciendo: Si ustedes quieren que mi gloria desciendasobre ustedes, deben saber que yo soy un Dios de diseños.Dios tiene diseños para tu futuro: “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes—afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad,a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedesme invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé.Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen detodo corazón. Me dejaré encontrar —afirma el Señor¾ (Jeremías 29:11-14).

Dios tiene planes para tu vida. Planes de bienestar,porque quiere darte un futuro maravilloso. Y uno dice:“¡Gloria a Dios! Dios tiene planes, entonces se encargaél”. Pero la pregunta es, entonces ¿para qué dice que lobusquemos y que si lo buscamos de corazón, se dejaráencontrar? Porque él quiere revelarnos esos planes. ¿Paraqué? Para que nosotros tengamos planes y vivamos ajustandonuestra vida a esos planes.Y entonces, Dios dice que pongamos en papel la visiónque él nos da para nuestro futuro, los planes que él nos revela. Así le ordenó al profeta Habacuc: “Escribe lavisión en tablas”. Así que tú no puedes vivir un día más sinplanes para cada área de tu vida. Pero esos planes tienenque ser el resultado de la dirección de Dios.

Permanentemente enseño sobre lo importante queresulta tener un retiro o varios, en los cuales busques ladirección de Dios y como resultado de ese retiro te vayascon revelación de Dios, y con un plan.No me canso de decir también lo importante queresulta que ese plan lo tengas por escrito y ores por éldiariamente. Orar todos los días por el plan de tu vida,resulta esencial por tres razones. Primero, para someterloa la bendición de Dios, porque si el plan es de Dios, requeriráde sus milagros. Segundo, para internalizarlo enti, de manera de no cambiar de planes, de no “subirte acualquier micro” que te lleven a objetivos diferentes a losque persigues. Y en tercer lugar, para ir evaluando cómovas en el cumplimiento de tus objetivos. Así que una verdad tremenda de La Palabra es quetienes que tener planos para edificar tu futuro. ¡Consolidación!

Si pasaste por restauración, si experimentaste restitución,ahora tienes que consolidar. Poner fundamentospara tu futuro. Y para ello, tienes que tener planos, porquetú eres responsable de tu vida. Pero la segunda gran verdad de La Palabra en relación con esto, es que Dios esel Señor de tu futuro, y tu futuro también depende de él.Tú eres la locomotora que tira el tren de tu vida.Y de tus planes, de los fundamentos que pongas hoy, dependerá tu futuro. Así que tú eres la locomotora. PeroDios es el maquinista de la locomotora, el que guía tuproceso de aprendizaje permanente, trabajo permanente,y recreación y descanso equilibrados, tu vida familiar,todo, absolutamente todo.

David le dice a su hijo que Dios estaría con él, que nolo dejaría ni lo desampararía. Quiero que afirmes en tucorazón lo esencial que resulta saber que aunque tú eresla locomotora, lo más importante es quien la conduce, elSeñor. Pero también afirma la verdad de que el Maquinistano puede conducir un tren que no tiene locomotora.Sobre todas las cosas cree que el gran Maquinistaconduce el tren de tu vida hacia un futuro maravilloso.

Por eso, no temas ser la locomotora. No temas hacerte responsable. No temas poner fundamentos sanos, porque de verdad, te espera un futuro de plenitud. Si de verdad lo quieres, invierte en cimientos, invierte en lo profundo.

El gran fundamento

David le dijo a Salomón cuál debía ser el fundamento: Reconocer a Dios y servirle. El fundamento para tener un futuro maravilloso, es que hoy y cada día le reconozcas a Dios como tu Señor. La consolidación de tu vida significa poner el gran fundamento para tu futuro. Para ello, Jesús tiene que ser el Rey y Señor de tu vida. El amo. El centro, el eje, el núcleo de tu vida. La piedra fundamental, el cimiento, la piedra del ángulo. San Pablo le escribía a los efesios sobre esto: Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular. En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor. En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu” (Efesios 2:19-22).

Si pensamos en nuestra vida como el templo del Espíritu, y que nosotros somos elegidos para edificar ese templo, entonces resulta vital que reconozcamos al Señor como la piedra del ángulo. La piedra más importante en una construcción es la piedra angular. En tiempos antiguos, la piedra del ángulo se ponía primero para que sirviese de referencia para las dimensiones del edificio y a través de la cual se unían las paredes. La piedra del ángulo es la piedra fundamental, el cimiento. Pero es también el centro de tu vida.

Si quieres tener un futuro maravilloso, como Dios quiere, tienes que hacerte cargo de definir tu centro, tu identidad. Porque eso es también tu responsabilidad. Como locomotora de tu vida, tienes que definirte a ti mismo, y determinar cuál es la esencia de tu identidad. Cuál es tu fundamento. Cuál es tu piedra del ángulo, tu prioridad, tu eje, tu centro, tu núcleo.

Tienes que decir: “Esto es lo que yo soy, esta es mi esencia”. Como dice T. D. Jakes, de quien estoy tomando muchas ideas en este capítulo: “Yo soy, lo que Dios dice que soy, puedo hacer todo lo que Dios dice que puedo hacer, y puedo tener y lograr todo lo que Dios dice que puedo tener y lograr”. Basta de que los otros definan tu centro, tu cimiento, tu identidad.

Mi identidad es Cristo, mi identidad es lo que Dios dice que soy. Y si no te gusta, te bendigo, pero “chaucito”. Como dice la canción de Julieta Venegas: “Qué lástima pero adiós, me despido de ti y me voy”.

Si tú sigues igual, le sigues otorgando poder a los demás para definirte. Y van a manipularte, y van abusar de ti, y van a “histeriquearte”. ¿Son malos? No lo sé. Hay de todo. Pero lo que sí sé, es que tú le otorgaste poder. Por eso La Biblia dice, que el Señor es el único digno de recibir, no solo la gloria, no sólo la honra, sino también el poder. ¿Cómo es que le debo dar el poder a Dios, si Él tiene todo el poder? Lo que significa es que el poder que le has otorgado a las personas, a las circunstancias, se lo debes daral único digno de tener poder sobre tu vida: Dios. Él tieneel poder para definirte, porque te hizo, y porque te diseñópara un propósito. No le entregues el propósito de tu vida anadie más, no le entregues el futuro de tu vida a nadie más.

 

Autor: Carlos Mraida
Tomado del libro: ¿Qué más hacer?
Editorial: Peniel

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