Persecución del cristianismo

Unirnos a aquellos que sufren como verdadera familia

Por Tom Doyle

Cuando Pedro y Juan se convirtieron en los primeros seguidores del Camino que arrojaron en prisión, se regocijaron por haber sido considerados dignos de sufrir afrentas por causa del Nombre”(Hechos 5:41). Los creyentes perseguidos de hoy, el nuevo rostro del cristianismo, tienen ese mismo espíritu, y quieren decirte algo: “No nos tengas lástima”.

La compasión no es la razón por la que quieren que se cuenten sus historias. Sus vidas están llenas de razón de ser hasta rebosar. Su gozo es reconfortante. Han aceptado el peligro y el alto llamado que se les ha hecho. Sus pruebas no se producen al azar. Una de las razones para todo esto es que el mensaje de amor y reconciliación de Jesús donde florece es en un clima en el que están presentes la hostilidad, el peligro y el martirio.

La amenaza que significan la hostilidad, el peligro y el martirio no es una opción realista para que esos de nosotros que nos convertimos en seguidores de Jesús en occidente. En cambio, para los de Oriente Medio y de otras partes del mundo, el cristianismo es sinónimo de una vida llena de peligros extremos. No obstante, aun cuando la hostilidad personal, los peligros y el martirio no estén presentes en tu vida, hay otra cosa que experimentas: tú sufres. ¿Lo sabías?

Pablo, en sus primeros tiempos, se dedicó a la persecución, pero esa vida terminó recibiendo esas mismas persecuciones. Aparte del propio Jesús, Pablo es el retrato de la persecución en el Nuevo testamento. En 1 Corintios nos dice que “si uno de los miembros sufre, los demás comparten su sufrimiento” (12:26).

Tu conexión con quienes viven en medio de la persecución es más fuerte de lo que te imaginas: si uno sufre, todos sufrimos. Por eso es posible que últimamente te hayas sentido inquieto, enojado, o algo desorientados ante la maldad que ha inundado al mundo, y abrumado por el bombardeo que se realiza en el mundo entero contra los cristianos, tal como puedes verlo en televisión o leer en internet o en los medios impresos.

Así te deberías sentir. Al fin y al cabo, se trata de un ataque contra tu familia. Y claro, en última instancia, es un ataque contra Jesús.

El próximo paso

Todavía se siguen escribiendo las historias. Y ahora es el momento de que entres en la narración. Tu familia te necesita, tal vez hoy más que nunca.

Quizá no tengas el llamado a soportar el fuego purificador de la persecución, pero tienes el llamado a caminar junto a quienes lo tienen. He aquí algunas maneras en que puedes continuar tu caminar y permanecer conectado con tu familia de la clandestinidad.

En mi libro Sueños y visiones: ¿está Jesús despertando al mundo musulmán?, Kaman Assam, un seguidor egipcio de Cristo, le hizo a Noor, musulmana comprometida y madre de ocho hijos que estaba teniendo sueños en que veía a Jesús, dos preguntas que debía responder. Noor sentía el apasionado deseo de seguir a Jesús, pero Kamal se tenía que asegurar de que sabía en lo que se metía antes de consagrarle a Él su vida. Así que Kamal le preguntó lo siguiente: “¿Estás dispuesta a sufrir por Jesús? ¿Estás dispuesta a morir por Jesús?”.

Creo que estas mismas preguntas son fundamentales para todo el que siga hoy a Jesús, sin importar dónde resida en el planeta. Mientras escribo esto, me pregunto cómo los cristianos hemos podido pensar jamás que servir a Cristo nos podía exigir nada inferior a ese compromiso. ¿Cómo podría perder de vista estos puntos esenciales y pensar que solo son para algunos creyentes pero que de seguro no son para mí?

Sin embargo, una vez que resolvamos estas preguntas en nuestro corazón, todas las demás pruebas de la vida palidecen en comparación. Si las preguntas no están resueltas para ti, ¿podría ser esta la razón por la que experimentas frustración y te sientes estancado en tu fe?

Jesús dijo: el que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí”(Mateo 10:38). Por alguna razón, la primera vez que leí esas palabras del evangelio de Mateo, pensé: “¡Vaya! ¡Mira todo lo que tuvieron que pasas esos discípulos y creyentes del siglo primero! Tuvieron que estar dispuestos a morir en una cruz. ¡Cuánto me alegra que esos tiempos pasaran ya!”.

¡Esto es un error! Estas preguntas de diagnóstico son para todos los creyentes hasta que Jesús venga. ¿Acaso pensaba que por vivir en Occidente nunca me enfrentaría a la posibilidad de morir por mi fe?

Esa opción siempre ha estado presente, lo sepamos o no. Tal vez sea hora de que aclares esto en tu alma de una vez por todas. Decida un tiempo a dejar que Dios examine tu corazón.

Sé de bendición

A partir de ahora hasta que Jesús vuelva, la persecución aumentará y también lo hará el martirio. Tú puedes hacer algo por tus hermanos y hermanas que viven en peligro.

Tus oraciones son vitales para quienes viven en el frente de batalla. Ahora bien, ¿alguna vez has notado que la vida se nos enreda y las buenas intenciones pueden irse a pique en nuestra lista de prioridades para nunca regresar? Esa es la razón de 8thrity8. Un número creciente de creyentes están sintonizados y conectados a diario con el cristianismo clandestino, y para unírteles, todo lo que necesitas es un despertador y un acceso a internet.

El desafío 8thrity8 te llama a orar de manera concreta por hermanos y hermanas que están en peligro. He aquí lo que haces: prepara tu reloj o teléfono para las 20:38, y cuando suene, ora por quienes, debido a su fe en Cristo, están en prisión, sufren persecución o corren peligro. Y para asegurar que tus oraciones estén al día y al minuto, estratégicas, en lugar de ser el tipo de esas anémicas oraciones de
“Señor, bendice a todos los que estén en peligro”, únete a www.facebook.com/8thirty8 para mantenerte al tanto de las necesidades concretas.

Esta página presenta a diario alertas SOS de oración para los seguidores de Jesús del mundo entero, y con frecuencia descubrirás que puedes orar por hermanos y hermanas que están en prisión, sufren persecución o corren peligro, antes que la historia llegue incluso a los noticieros, si es que alguna vez sucede. Y esa es la forma en que creemos que deberían ser las cosas: la familia de Jesús orando como la primera respuesta.

Autor: Tom Doyle
Tomado del libro: El asesinato de cristianos
Editorial: Unilit

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