La verdadera adoración

Esa clase de adoradores son los que marcan la diferencia

Por Gareth J. Goosen

Fuimos creados para la adoración. Pedro le dice a la iglesia primitiva: ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual”(1 Pedro 2:5). En Romanos 12:1-2, Pablo le instruye a la Iglesia ofrecer sus cuerpos y todo en sus vidas, física, emocional y espiritualmente, como un sacrificio vivo en un acto espiritual de adoración. Dar nuestra vida en adoración significa que renunciamos a nuestra ciudadanía terrenal. Aunque vivimos en el mundo, debemos vivir como extranjeros y forasteros, rehusándonos a vivir como aquellos que no conocen a Cristo.

¿Por qué? Porque así la gente que vive con nosotros en este mundo, verá obras bondadosas que hacemos, y entonces reconocerá que nuestro Dios es un Dios poderoso y fiel.

Limitar el acto de adoración al segmento del canto, el domingo por la mañana, limita a Dios en nosotros. Aunque en los momentos de adoración colectiva, las canciones e himnos son parte vital en nuestro crecimiento y en nuestro alimento espiritual, solo son una parte de la adoración. La verdadera adoración proviene de nuestra vida, y permea todo lo que hacemos.

La verdadera adoración, como los verdaderos adoradores, nunca se quedan solamente en la Iglesia. Se extiende dentro de la comunidad. Su fragancia es mordazmente dulce en nuestro mundo. Piensa es esto. En un mundo que tiene temor del futuro, permanecemos firmes en la Roca de nuestra salvación, confiando en que Él lo tiene todo bajo control. En un mundo cansado de las relaciones fallidas, de los abusos físicos, y del alcoholismo y la drogadicción, nosotros descansamos en los brazos de un Dios de amor puro.

El anhelo de un verdadero adorador es sazonar al mundo con un sabor tan dulce y fragante que toda la gente sea atraída a saborear la misma fuente. La verdadera adoración impacta nuestro mundo.

La adoración impacta nuestro testimonio y nuestro testimonio impacta las naciones. Porque cuando adoramos, compartimos la historia, la gente que nos rodea experimenta el cambio. Al final, compartir esa historia impacta a las naciones de manera radical. Algunas veces, en nuestra vida, nos olvidamos de las historias de nuestro Dios.

La adoración impulsa nuestro testimonio. Alguien dijo que la adoración es la transmisión entre el poder del Espíritu Santo, las ruedas de acción y la proclamación. Aunque el testimonio es una de las tareas centrales de la Iglesia, es la adoración la que impulsa el testimonio, y no lo contrario. Gerritt Gustafson dice: “Si Dios mismo se convierte en nuestra meta, por encima del evangelismo, entonces nosotros mismos nos convertimos en mejores evangelistas”.

A continuación les presento algunas reflexiones y algunas cosas que me han ayudado para que mi adoración sea un buen testimonio:

  1. Intente y asegúrese que su adoración no solo se limite al canto, sino que se extienda al pensamiento y a todas las actividades del día. En lo personal intento buscar la “huella dactilar” de Dios en los eventos cotidianos. Muchas veces me sorprendo de lo que veo cuando me tomo el tiempo para observar.
  2. Si usted es un líder de alabanza en el servicio de los domingos por la mañana, pídale al Espíritu Santo que le ayude a escoger canciones que proclamen con claridad quién es Cristo para los que no lo conocen. La mayoría de la gente que viene al servicio de adoración, es gente que busca algún tipo de conexión espiritual. Las canciones que ayudan a conectar a la congregación con el objetivo de su adoración, también pueden demostrar a los buscadores esa conexión.
  3. Intente ver cada oportunidad que se le presente, como una oportunidad para responderle a la gente de una forma que abra puertas para que el Espíritu Santo tenga un impacto en ellos. Muchas personas nos observan, hasta las que no conocemos. Mi esposa, Gayle, en su adolescencia, era consejera de un campamento. Ella era joven, indiferente y muy despreocupada con respecto a las reglas y regulaciones. Pero ella se apasionaba cuando les contaba a los camperos que podían tener una relación con Jesús. Años más tarde, una joven alrededor de los 20 años, llegó a nuestra casa, le confesó a ella que fue su pasión y su amor por Dios lo que la impactó ese verano. Nadie sabe el efecto que puede tener nuestra respuesta a las interrupciones y a los trastornos en la gente que nos observa.
  4. Trate de alabar con libertad y ser abierto en su relación con Jesús, reconociendo que la gente está más interesada en establecer una relación que en tener una religión. Describir su vida en Cristo como una serie de cosas que Él no aprueba o no quiere que haga, es como un esposo que le dice que ama mucho a su esposa, pero que siempre se queja de ella. ¿Ama usted a Jesús? Entonces, actúe correspondientemente. Anime a otros con palabras y con acciones que reflejen su amor por Jesús.
  5. Debe estar disponible para Dios, de manera que Él le pueda usar para impactar a otros. Aunque me gusta mucho leer cuando viajo en avión, siempre trato de estar disponible para compartir con ese compañero de viaje que desea hablar. Nadie sabe cuáles son las semillas que Dios plantará a través suyo porque tomó la decisión de adorarlo por medio del testimonio de su fidelidad.

 

 Autor: Gareth J. Goosen
Tomado del libro: Caminar en adoración
Patmos

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