Domina la incertidumbre

Y dile adiós a tu comodidad

Por Andrés Panasiuk

Corría el 2 de julio de 1937 en la isla de Howland, un insignificante pedazo de tierra firme en medio del Océano Pacífico. En el aire se encontraba la famosísima Amelia Earhart piloteando su avión rumbo hacia la isla de dos mil metros de largo por quinientos de ancho. Este sería el tramo final de su vuelo que la convertiría en la primera mujer en pilotear un avión alrededor del mundo.

Luego de haber volado más de 35.000 kilómetros, ahora estaba lista para su última parada antes de llegar gloriosa a su meta final. Sin embargo, eso nunca ocurrió. Amelia nunca logró su sueño.

A pesar de que la estación de Howland la podía escuchar claramente y ella podía recibir señales de ellos, la piloto no podía ver la isla ni los isleños el avión. Luego de muchos intentos por encontrarse el uno al otro, finalmente un poco antes de las nueve de la mañana la comunicación cesó y Amalia desapareció por el resto de la historia. Nadie sabe qué paso.

Cada vez que escucho esta historia me hace pensar en la gran cantidad de líderes que, a pesar de tener un sueño claro en su corazón, de tener una promesa de Dios para sus vidas, nunca entraron en ;a “tierra prometida” que Dios tenía para ellos. Pasan años de preparación, trabajando incansablemente para llegar a la meta que los llevará a sentirse satisfechos con la tarea realizada, pero por una razón u otra, nunca llegan.

Si vamos entrar en la promesa de Dios para nosotros, hay una serie de principios que debemos aprender. Eso es lo que nos enseña Josué 3:1-17. Vamos a tener que hacer algunos sacrificios. Y vamos a tener que, no solo aprenderlos, sino vivirlos.

En Josué 3 el pueblo de Israel finalmente llega a las puertas de la tierra prometida. Por 40 años vagó por el desierto del Sinaí. En este pasaje, finalmente están listos para comenzar a desfrutar de la promesa de Dios para ellos.

Si yo fuera Josué, lo primero que quisiera hacer sería entrar. Sin embargo, en vez de eso, Dios los detiene y los hace acampar del otro lado del Jordán. Deben aprender algunas cosas antes de poder entrar exitosamente al lugar prometido por Dios.

El principio de la incertidumbre

Al cabo de tres días, los jefes del pueblo recorrieron todo el campamento con la siguiente orden: ‘Cuando vean el arca del pacto del Señor su Dios, y a los sacerdotes levitas que la llevan, abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella. Así sabrán por dónde ir, pues nunca antes han pasado por ese camino. Deberán, sin embargo, mantener como un kilómetro de distancia entre ustedes y el arca; no se acerquen a ella’”(Josué 3:2-4).

En este pasaje, Dios nos muestra que muchas veces Él nos quiere llevar a lugares donde nunca hemos estado antes, con los que ni siquiera hemos soñado en la vida. Es el lugar de su promesa. Es el cumplimiento de su llamado. Es la manifestación final de su propósito en nuestra vida, la razón principal por la que hemos sido creados. Sin embargo, el proceso de mudarnos a un nuevo lugar y viajar por sitios donde nunca hemos estado antes crea inseguridad en nuestro corazón.

Navegar exitosamente por esas aguas inciertas en medio de la niebla que produce la falta de experiencia previa, y salir victoriosos al otro lado, es lo que yo llamo “principio de la incertidumbre”. Para conquistarlo exitosamente debemos seguir las palabras que se encuentran en el versículo 3: “abandonen sus puestos y pónganse en marcha detrás de ella”, esto es, salir de nuestro lugar de confort y seguir en pos del arca del Pacto, su presencia y su palabra.

Despídete el confort

Se cuenta la historia de un espía extranjero que fue capturado y condenado a muerte por un general del ejército persa. Antes de llevar a cabo la sentencia el general le dijo al espía que podía enfrentarse a un pelotón de fusilamiento a lo que le esperara del otro lado de una gran puerta negra que estaba a su lado.

Luego de pensarlo, el espía eligió el pelotón y pocos minutos después estaba muerto. EL general se volvió hacia su ayudante y le dijo: “La gente siempre prefiere el camino conocido a lo desconocido”. El ayudante le preguntó qué había detrás de la puerta negra.

“¡La libertad!”, respondió el general. “Detrás de esa puerta negra hay un pasadizo que conduce afuera. ¡Pero solo unos pocos han sido lo suficientemente valientes como para arriesgarse a ver lo que hay detrás de ella!”.

Si nosotros queremos dominar la incertidumbre e ir a lugares donde nunca hemos estado antes, vamos a tener que salir de nuestra área de confort. Vamos a tener que hacer cosas que nunca hemos hecho. Vas a tener que salir del lugar donde estás.

Alguien dijo una vez: “La locura es hacer lo mismo vez tras vez y esperar resultados diferentes”. SI vas a ir a lugares donde nunca has estado antes, vas a tener que salir de tu lugar de confort, de seguridad y dejar atrás tu tienda. Si no lo haces, llegarás a un “techo” determinado y no crecerás más allá de él.

Dejar la tienda significa hacer cosas como: tener un presupuesto anual, llevar una buena contabilidad, vivir libre de deudas, establecer un estilo de vida razonable, conocer las leyes del país, no hacer nada bueno que parezca malo ni nada malo que parezca bueno.

Tener un presupuesto anual

Hace no mucho tiempo, estuve conversando con algunos líderes de una iglesia que desde que comenzó hace treinta años nunca tuvo un presupuesto. Eso no es un gran problema cuando la iglesia es pequeña. Pero si ya tiene más de 200 personas realmente se necesita comenzar a manejar las operaciones de la iglesia (lo mismo con la empresa) a través de sistemas y procesos que hagan la vida mucho más fácil.

Dice Proverbios 21:5: Los planes bien pensados: ¡pura ganancia! Los planes apresurados: ¡puro fracaso!”.

Un presupuesto es la manifestación económica de los principios, los valores, las metas y los objetivos de la empresa. Te ayuda a enfocar a la organización y a pasar autoridad y responsabilidad a los líderes, así no necesariamente todas las decisiones tiene que pasar por ti. Puedes usar el presupuesto como una guía.

Llevar una buena contabilidad

Dice Proverbios 27:23-24: “Asegúrate de saber cómo están tus rebaños; cuida mucho de tus ovejas; pues las riquezas no son eternas…”.

El conocimiento es poder. Conocer el estado de tus ovejas te da la información necesaria para tomar decisiones inteligentes. Cuando tienes un presupuesto acompañado de buena contabilidad, puedes tomarle el pulso al negocio en forma regular. El presupuesto es el mapa que te dice dónde estás y dónde deberías estar. Una buena contabilidad te coloca los pies en la tierra y te dice dónde estás. Y si no estás donde deberías estar, puedes tomar medidas correctivas.

Vivir libre de deudas

Puedes obedecer las palabras de la Escritura en Romanos 13:8 (“No tengan deudas pendientes con nadie…”), estableciendo una política de “libertad incondicional” en tu empresa u organización que indique que ustedes nunca van a pedir préstamos para operar el negocio o la iglesia. Las mejores organizaciones cristiana y las mejores empresas del mundo que conozco tienen esta política de vivir libre de deudas.

Establecer un estilo de vida razonable

“Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores”(1 Timoteo 6:6-10). Luego, Hebreos 13 dice: “Manténganse libres del amor al dinero, y conténtense con lo que tienen, porque Dios ha dicho: ‘Nunca te dejaré; jamás te abandonaré’”(v. 5).

Eso no quiere decir que no podemos vivir en casas lindas o tener autos buenos. Estos pasajes hablan de la actitud de nuestro corazón con respecto a las cosas materiales. Pensemos: ¿qué tanto las amamos?

No estoy hablando de la relación que has desarrollado con las cosas que tienes. ¿Tienes las cosas o las cosas te tienen a ti?

¿Cuáles son tus costumbres? Los mejores líderes que conozco viven una vida que demuestra balance, moderación y humildad. Vivir moderadamente te ayudará a controlar los gastos tanto en la empresa como en casa.

Conocer las leyes del país

Muchos de los dolores de cabeza que tenemos en los negocios, las iglesias y las organizaciones de nuestro continente tienen que ver con el hecho de que no hacemos las cosas bien desde el principio, tomamos “atajos” en los aspectos legales y somos demasiado ‘flexibles” con las leyes que cada vez nuestro gobiernos están en mejores condiciones de hacer cumplir.

Obedecer las leyes y respetar a nuestras autoridades no solamente nos permitirá funcionar mucho mejor dentro del marco legal de nuestros países sino que también nos permitirá vivir bajo la gracia y la bendición de Dios.

No hacer nada bueno que parezca malo ni nada malo que parezca bueno

La acusación más común que los no creyentes hacen de los cristianos es que somos hipócritas. Deberíamos pensarlo. Quizá tengan razón.

Cuando no tenemos un buen testimonio, perdemos el poder moral de compartir nuestra fe.

Jesús nos dice en el Sermón del Monte: “Dichosos los de corazón limpio, porque ellos verán a Dios”(Mateo 5:8).

A los filipenses, Pablo les dice: “Pase lo que pase, compórtense de una manera digna del evangelio de Cristo […] No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás”(1:27, 2:3-4).

Comportarse de un modo digno de las Buenas Nuevas significa que vamos a marcar claramente en nuestras vidas una línea entre el bien y el mal y, luego, vamos a vivir lejos de ella. Significa cuidar las palabras que usamos en nuestro hablar; significa tener ventanas en la puerta de nuestra oficina y tener a otras personas que puedan leer nuestros mensajes electrónicos y nuestras redes sociales; ser transparentes con el manejo de las finanzas y nunca estar a solas con alguien del otro sexo que no sea nuestro cónyuge.

Comportarnos dignamente como ciudadanos del Reino significa que no debemos hacer cosas que vayan a dañar a nuestros empleados. Significa cuidar la manera en la que tratamos a los demás, especialmente a los más vulnerables.

Cuando honras a Dios comportándote como alguien que es parte de su familia, Él te honrará a ti como tu Padre Celestial.

 

Autor: Andrés Panasiuk
Tomado del libro: Decisiones que cuentan
Editorial: Nelson

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