Caer sobre nuestra propia espada

Que la luz del Señor traiga integridad a nuestra vida

Por Perry Stone

Si hay una última estrategia del enemigo respecto a todos los ministros en cualquiera de los oficios ministeriales (Efesios 4:11), es ver al líder espiritual caer sobre su propia espada. La frase “caer sobre su propia espada” significa que aunque usted diga a los demás qué hacer y cómo vivir, usted no cumple ese deber en su propia vida. Esto se ilustra cuando los ministros que han advertido a otros de trampas, caen en ellas, o quien, después de predicar la práctica del caminar cristiano a otros, hace lo que les predicó que no hicieran.

Recuerdo a un notable ministro de televisión con un destacado ministerio global. En algunos países de América del Sur, los visitantes estadounidenses observaban que cuando se transmitía el programa de este ministro, los restaurantes y bares cambiaban los canales de los juegos deportivos a la predicación de este ministro. En muchas de esas emisiones, el mensaje era una palabra contundente contra el pecado, y sus mensajes impactaban a nivel mundial y ganaban perdidos para Cristo. Sin embargo, con el tiempo se descubrió que él vivía de manera contraria a su propia predicación, y cayó sobre su propia espada. La espada no solo los afectó a él y a su ministerio, sino que muchos otros perdieron toda confianza en Dios y en la Palabra debido a la herida causada por la falsa idea de que Dios no pudo evitar que este hombre cayera. A propósito, Pablo escribió: “Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado” (2 Timoteo 1:12).

Los ministros más jóvenes y los recién llamados deben entender las trampas que vienen en una etapa muy temprana del ministerio, ya que Satanás realiza un testeo de amenaza desde el principio ¡y no siempre espera a que usted sea mayor y más maduro con un ministerio mundial para hacer el movimiento en su contra! Todos los ministros deben entrar al ministerio con un llamado de Dios o una carga por cambiar vidas. Cada uno debe entrar en un tiempo de preparación, que se recibe mediante una mentoría, trabajando en una iglesia local, trabajando bajo otro ministro o asistiendo a un colegio o universidad basados en la Biblia. Este tiempo para prepararse le ayuda a centrarse en la misión, a aprender todo lo que pueda sobre ella y a colocarse bajo autoridad espiritual. A menudo, sin embargo, un ministro joven se vuelve impaciente y demasiado ansioso y desea “revelar” su ministerio ante la gente.

Puede haber tres tipos de riesgo en el ministerio que hacen más daño que bien. Ellos son la exposición temprana, la sobreexposición o la falta de exposición.

Exponer a un joven ministro ante grandes congregaciones o en un ministerio de plataforma puede hacer que un novato caiga en el orgullo y arruine su potencial. Pablo escribió sobre los ministros de la iglesia y dijo: “No un neófito, no sea que, envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (1 Timoteo 3:6). Un novato es aquel que no tiene experiencia y no está calificado, y que con frecuencia no admitirá sus errores y equivocaciones por un exceso de orgullo.

El segundo nivel es la sobreexposición, la cual, si no se evita, también puede generar orgullo que provoque una caída. “También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (v. 7).

La tercera categoría es la falta de exposición. Si una persona siente un llamado de Dios y continúa meses o años sin que se abra una puerta de oportunidad ministerial, se desalentará. La ausencia de actividad y fruto espiritual puede hacer que una persona se cuestione su llamado, apagar el deseo, y conducirla a desertar de la carrera. Por lo tanto, cualquier ministro que no esté preparado para la guerra espiritual en realidad puede dañarse espiritualmente a sí mismo y a otros por el mal uso de la Palabra de Dios.

Para los ministros y líderes espirituales activos, debe haber una manera de exponer las trampas antes de que uno caiga en ellas.

Hay algunas pistas interesantes en una de las parábolas de Cristo que pueden aplicarse prácticamente para recibir libertad de las ataduras secretas.“Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”(Mateo 5:15-16).

Tome una habitación completamente a oscuras y encienda una sola vela; el cuarto oscuro experimentará un resplandor de luz. Si una vela encendida se pone debajo de una cesta, no solo se disminuye la luz, sino que puede llegar a extinguirse si debajo de la cesta no hay suficiente aire para que el fuego absorba el oxígeno de la atmósfera que lo rodea.

Hay un peligro en ocultarse en la oscuridad, o sentirse cómodo viviendo en un almud de aislamiento y oscuridad. Cualquier consejero le dirá que el primer acto que una persona con cualquier adicción debe realizar es estar dispuesto a admitir “Tengo este problema” y confesarlo abiertamente y buscar a alguien que pueda sacarlo de la oscuridad, dispuesto a admitir que el problema es grave y debe ser confrontado. Las personas suelen vivir en sus propias “cestitas”, solas y aisladas de los demás, lejos de cualquier persona que se preocupe por ellas o que pueda ayudarlas. Una vez que la luz se apaga, todo el cuarto queda en oscuridad. La cesta representa las máscaras detrás de las que nos escondemos, las falsas sonrisas, las risas fingidas, y el autoengaño que susurra: “Puedes hacerlo tú solo”.

Cuando la luz disminuye, aparece la oscuridad. Encienda otra vez la luz. Vuelva al simple conocimiento de la Palabra de Dios. La comprensión de ella trae iluminación y revelación que disipan las mentiras y el engaño de la voz del adversario. Es mejor ser proactivo, actuando antes de que comience la batalla, que ser reactivo, respondiendo cuando las flechas vuelan. La luz de la verdad de su alma no puede y no debe ser escondida. La manera en que usted revela la luz es que su iluminación privada se convierta en su luz pública, y que su luz pública nunca pueda ocultarse de un mundo de oscuridad.

Por Perry Stone
Tomado del libro: Una grieta en su armadura
Editorial: Casa Creación

  Image size: 97x150, 35.907Kb
  Image type: png

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*