Billy Graham: el apasionado por las personas

Un evangelista para el mundo entero

La historia de este gigante de la fe nos revela una gran verdad: solo hace falta un corazón dispuesto a servir al Señor.

 

La vocación de Billy como evangelista trascendería el ministerio en la iglesia, para ocupar un lugar en la escena mundial similar en influencia a la de presidentes y primeros ministros. Él halló una fórmula simple para predicar el Evangelio de Jesucristo, de manera que cientos de miles lo escucharan y respondieran al instante: la campaña. Las personas podían aceptar a Jesús como Salvador personal si concurrían a una campaña, si la escuchaban en una radio, si leían acerca de ella en un libro, si captaban el mensaje en una película o video, o incluso si lo bajaban de Internet. En la historia del mundo, nadie ha logrado llegar a tantas personas en nombre de Cristo. En el cristianismo, hoy existen muy pocos nombres tan conocidos como el de Billy Graham.

Cuando la vida era más simple

William Franklin Graham hijo nació el 7 de noviembre de 1918 enuna granja en las afueras de Charlotte, Carolina del Norte, donde suabuelo había construido una cabaña de madera antes de la guerra civil,cuatro días antes del armisticio de la Primera Guerra Mundial y un añodespués de la Revolución rusa, dos hechos que a la larga dispararían la“guerra fría”. Billy era hijo de William Franklin Graham y de MorrowCoffey Graham. Su abuela materna había sido una presbiteriana que educódevotamente a sus hijos. Cuando ella murió, “Billy Frank”, como elevangelista era llamado entonces, aún estaba en la escuela primaria, juntoa su hermana Catherine. Fueron retirados de la escuela el mismo díaque murió su abuela: les dijeron que ella había vuelto a su casa muy feliz. Justo antes de morir, se había sentado en la cama casi riendo, y había dicho:“Veo a Jesús. Tiene sus brazos extendidos hacia mí. ¡Y ahí está Ben![su esposo]. Tiene los dos ojos y las dos piernas”. Ben había luchado enla guerra civil; durante la batalla de Gettysburg perdió una pierna y unojo a raíz de los disparos de una ametralladora. La historia se había vueltouna leyenda familiar.

La adolescencia de Billy transcurrió en medio de la Gran Depresión.Su padre había perdido cuatro mil dólares, los ahorros de toda la vida, porlas corridas bancarias el día en que la Bolsa colapsó, pero como los Grahamvivían en una granja, pudieron arreglárselas. Por la caída del preciode la leche a cinco centavos el cuarto apenas sobrevivían, pero el gransentido del humor del padre de Billy mantuvo a todos animados y la familiapermaneció unida. A pesar de las penurias, los Graham fueron losprimeros en el vecindario que tuvieron una radio en el automóvil.

Cuando nació su hermana Jane, su padre tuvo un accidente que casilo mata. Se había acercado a un amigo que estaba usando una sierra demesa, cuando el amigo se volvió para escucharlo mejor, un trozo de maderaquedó atrapado en la hoja de la sierra y salió disparado sin control haciael padre de Billy. Le destrozó el mentón y le causó una herida importanteen el costado de la cara. Lo llevaron rápidamente al hospital, pero perdiómucha sangre en el trayecto. Los amigos y la familia comenzaron a orar.

Por unos días, el panorama no fue alentador. Pero pronto se estabilizó y fue sometido a cirugía plástica para reconstruirle el rostro.Profundamente agradecido por esta respuesta a sus oraciones, William Graham padre no pudo negarse al pedido de un grupo de comerciantes locales que querían usar una porción de sus tierras para un encuentro de oración de un día. A la pregunta de un peón acerca de quiénes eran aquellos hombres, Billy respondió: “Creo que solo es un grupo de fanáticos que hablaron con mi padre para usar el lugar”. Años después, se enteraría que alguien, en ese encuentro, había orado para que “de Charlotte, saliera alguien elegido por el Señor para predicar el Evangelio hasta los confines de la Tierra”.

“Me gustan los combatientes”

Cuando Billy tenía 15 años, el doctor MordecaiHam inició un avivamientoen Charlotte, pero Billy no tenía el menor interés en participar:declinó todas las invitaciones durante el primer mes. Sin embargo, uno de los amigos de Billy le preguntó:“¿Por qué no vienes con nosotros a escuchar a nuestro predicadorcombatiente?”. Billy respondió: “¿Es un combatiente? Me gustan los combatientes”,y aceptó ir. Aquella noche, Billy quedó impactado, no tanto porlo que Ham había dicho, sino por el poder de su discurso. Esto escribióen su autobiografía: “Estaba escuchando otra voz, como se solía decir deDwight L. Moody cuando predicaba: la voz del Espíritu Santo”. Desdeaquella noche, Billy concurrió a cuanto encuentro de Ham pudo. Ham predicóuno de los primeros sermones acerca del infierno que Billy escuchó.Por primera vez, Billy lo tomó como algo distinto de una mala palabra. Amedida que esos encuentros transcurrían, Billy se convencía de que era unrebelde y un pecador, pero no estaba seguro de cómo actuar. Había sidobautizado de niño en la iglesia presbiteriana; había aprendido de memoriael Catecismo menor, y se había confirmado en la iglesia asociada reformadapresbiteriana ante los ancianos y el pastor, pero esos antecedentes ya noparecían ser más los apropiados. Siempre había creído ser cualquier cosamenos un malvado: íntegro en lo moral, un excelente ciudadano e inclusovicepresidente de su grupo juvenil. Pero cuando Ham clavó su mirada enél, Billy comprendió en su ser más íntimo que nada de eso era suficiente.

De a poco se dio cuenta de que lo que Ham esperaba era que las personaspudieran llegar a conocer a Jesús personalmente, y cuanto más hablaba deello, más comprendía Billy que en verdad no conocía para nada a Jesús.Entonces, una noche, poco después de que Billy cumpliera 16 años, Hamrealizó una invitación citando Romanos 5:8: “Pero Dios demuestra su amorpor nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió pornosotros”. Cuando estaban cantando el último verso de la segunda canción,mientras la gente pasaba al frente, Billy respondió a la invitación y caminóhacia el estrado junto con las otras trescientas personas. En Tal como soy, Billy describió sus sentimientos en medio de la multitud: “ Mi corazón dio un vuelco cuando vi a la mujer a mi lado con lágrimas ensus mejillas. Yo no lloraba. En ese momento no sentía emoción alguna. Tal vez, pensé, no debería estar allí. Tal vez mis buenas intenciones paraser un cristiano verdadero no duren. Me preguntaba si en realidad estabahaciendo el ridículo, y casi doy media vuelta para volver a mi asiento. Alllegar frente a la plataforma, un sastre de nombre J. D. Prevatt, un amigode mi familia con profundo amor por las almas, se puso a mi lado llorando[…]. Me explicó de manera simple, con su fuerte acento europeo, elplan de Dios para mi salvación.Esa explicación se dirigía a mi propio entendimiento mental. Norespondía necesariamente a todas las preguntas que me formulaba entonces, y no anticipó las preguntas que me asaltarían en losmeses y años venideros. Pero anticipó de forma simple los hechos quenecesitaba saber para transformarme en un hijo de Dios […]. Habíallegado el momento de comprometerme con Cristo. Intelectualmente,acepté a Cristo hasta el punto de que reconocí que todo lo que sabíasobre Él era verdad. Fue una aceptación mental. Emocionalmente, sentíque quería amarlo porque Él me amaba. Pero el asunto de fondo era siyo iría a poner mi vida en sus manos”.

Billy también describió esa noche a su biógrafo William Martin en Un profeta con honor: “No tenía lágrimas; no teníaemociones; no escuché ningún trueno; no había relámpagos […], pero ahímismo me decidí por Cristo. Así de simple. Así de terminante”.

 

Tiempo de cambios

Billy no había prestado mucha atención a la universidad hasta quellegó el momento de inscribirse. En el fondo, siempre había supuesto queingresaría a la Universidad de Carolina del Sur.Pero cuando el doctor Bob Jones fue a dar una charla al colegio secundario,y Billy descubrió que varios amigos suyos tenían pensado ingresara la institución a la que Jones había puesto su nombre, decidió tambiénconcurrir a la Universidad Bob Jones.

El verano previo al ingreso, comenzó junto a un amigo a vender cepillos Fuller de puerta en puerta para ganar algo de dinero. A pesar delas dificultades del trabajo, Billy vio que podía ganar entre cincuenta ysetenta y cinco dólares por semana, una suma respetable para un jovenen 1936. Aprendió a orar mientras iba de casa en casa mostrando los productos.También buscaba oportunidades para compartir su fe en Cristo,algo que le resultaba un poco fortuito, ya que aún estaba aprendiendo apercibir la guía del Espíritu Santo.

En el otoño, ingresó a la Universidad Bob Jones; halló una instituciónsevera en lo social y con clases difíciles. Las salidas en pareja eran estrictamentecontroladas y siempre requerían un acompañante. Fuera de losmomentos controlados, no se permitía a los muchachos charlar con susnovias, y durante las citas, no estaba permitido que se tomaran de lasmanos o que se sentaran en el mismo asiento en el ómnibus. Las conversacionescon personas del sexo opuesto durante el tiempo libre no debíandurar más de quince minutos. El aula era también un ambiente severo.Raramente se toleraban las preguntas, y cuando sucedía, era solo con elpropósito de aclarar algún punto de lo que se estaba enseñando, no paradiscutir interpretaciones u opiniones diferentes. Lo que importaba eranlas interpretaciones de Jones de las doctrinas y Las Escrituras; todo lodemás estaba fuera de discusión.

Cuando enfermó de gripe, Billy decidió cambiar la estructura agobiantede la Universidad Bob Jones por los cielos soleados y la enseñanzamenos rígida del Instituto Bíblico de Tampa, en Florida. Billy se pasó a lanueva universidad, no sin antes recibir una advertencia de Jones acerca delo desastroso de la decisión. Jones le dijo que si se iba, “a lo sumo podríaaspirar a ser un predicador bautista pobre y provinciano en algún lugar enmedio de la nada”. Billy se fue: el atractivo de estar al sol, el golf y las citasmás libres pudo más que la profecía sobre el desastre.

En Florida, Billy conoció a Emily Cavanaugh, una bella compañera declases con la que comenzó a salir y con la que poco tiempo después decidiócasarse. Sin embargo, ella le confesó que estaba enamorada de otrocompañero de clases que, además, predicaba mejor que Billy, quien quedóperplejo. Según el hermano de Billy, Melvin, “ella quería casarse con un hombre que llegara a ser algo en la vida”. Esto llevó a Billy a indagar ensu alma acerca de la voluntad de Dios para su vida, y cómo lograrlo. Sesintió llamado a ser ministro, pero sentía también que no era la personaadecuada. Pasaba las noches caminando por el predio de la universidad,orando para convencer a Dios de que podía hacer mejor cualquier otracosa. Sin embargo, al bucear en su corazón, halló que sus sermones estabanmejorando, y que las invitaciones que hacía para que la gente recibieraa Cristo generaban cada vez más respuesta. Entonces, en una de las nochesque pasó caminando en un campo de golf en Tampa en 1938, Billydecidió acatar lo que sintió que estaba inevitablemente establecido en sucorazón: debía ser ministro del Evangelio. Se arrodilló sobre el césped y seextendió boca abajo para orar. “¡Oh, Dios! Si quieres que te sirva, lo haré”,dijo llorando.

Más adelante, ese año, Billy se convenció de que su bautismo presbiterianode la infancia no era suficiente, y permitió que un ministro bautistalo bautizase por inmersión. A principios de 1939, fue ordenado ministrobautista sureño.

Cuando uno de los ministros que oficiaban la ordenación comenzó aindagarlo acerca de su teología, Billy se puso impaciente. Con el objetivode poner fin al interrogatorio, dijo: “Hermano, me has escuchado predicary has visto cómo el Señor ha bendecido. No soy un experto en teología,pero conoces lo que creo y cómo predico. Eso debería ser suficiente paracontentarte”. El hombre sonrió, como algunos otros, y decidieron que yaestaba bien. No hubo más preguntas para Billy.

 

El entrenamiento de un evangelista

Resuelto el tema del bautismo, Billy comenzó a practicar sermones ya pulir su voz, de la que Bob Jones le había dicho: “Tienes una voz persuasiva[…]. Dios puede usar esa voz tuya. Puede hacerlo con poder”. Practicabalos sermones parado en un establo viejo o sentado en una canoa,en medio de un lago, donde predicaba a los peces.

Billy poseía cierta autenticidad que atraía a sus audiencias. Tenía unaforma de ser simple, honesta; una caballerosidad sureña que lo hacía sonarconvincente tanto a pobres como a ricos, y como muchos evangelistasjóvenes, llenaba sus sermones con toques sinceros y emotivos, aunque aveces lo que relataba en las prédicas no tuviera estrecha relación. Tenía asu favor que nunca se había considerado teólogo, y durante toda su vidadeseó haber leído y estudiado más. También descubrió que si se apegaba alo básico y predicaba con sinceridad, las personas le ofrecían sus corazonesal Señor.

Billy se graduó en 1940 del Instituto Bíblico de Florida. Existía la tradiciónsiguiente: justo antes de la ceremonia de graduación, se le pedía auno de los miembros de la clase que leyera una “profecía” que él o ella hubiesencompuesto y orado por ella durante la “noche de talentos”. Aquelaño, la lectura fue realmente casi profética, porque la mujer elegida leyó: “En cada época, Dios elige un instrumento humano para hacer relumbrarsu luz en la oscuridad. Hombres como Lutero, John y Charles Wesley,Moody y otros fueron hombres comunes, pero que habían oído la vozde Dios. Las condiciones en que se movieron eran negras como la noche,pero tenían a Dios. ‘Si Dios está con nosotros, ¿quién puede estar encontra?’. Se dijo que Lutero revolucionó el mundo. Nofue él, sino Cristo que trabajaba a través de él. Es el momento oportunopara otro Lutero, otro Wesley, otro Moody. Hay lugar para otro nombreen la lista. Hay un desafío esperándonos”.

 

Una muchacha…

El último año de la estadía de Billy en el Instituto Bíblico de Florida,un abogado de Chicago llamado Paul Fischer escuchó sus prédicas y le ofreció costearle el primer año en la Universidad de Chicago si queríainscribirse allí. Después de algunas vacilaciones, especialmente sobre siWheaton lo aceptaría al conocer sus calificaciones del secundario, Billy sepostuló y fue aceptado. Ni la Universidad Bob Jones ni el Instituto Bíblicode Florida eran instituciones acreditadas, por lo que Billy estaba por primeravez en vías de recibir un diploma de una universidad acreditada. Porsuerte para él, Wheaton le otorgó equivalencias por varias materias quehabía cursado en el Instituto Bíblico de Florida, por lo que pudo ingresarcomo estudiante del segundo semestre.

Entonces, en diciembre de 1941, Japón atacó Pearl Harbor y los EstadosUnidos ingresaron en la Segunda Guerra Mundial. El primer impulsode Billy fue ofrecerse como voluntario, pero como era ministro, decidióhacerlo como capellán. Para lograr esto, primero debía graduarse, lo que lomantuvo en Wheaton. Mientras estaba allí, conoció a Ruth Bell. Ruth nacióen China, donde sus padres habían sido misioneros. Pasó sus primerossiete años en Asia. Asistió a la escuela en Pyongyang, ya perteneciente aCorea del Norte. Billy se sintió inmediatamente atraído por sus ojos coloravellana y su bella figura. A pesar de que ella quería ser misionera en el Tíbet,Billy comenzó a cortejarla y en unos pocos meses le propuso matrimonio.

Ruth decidió tomarse un tiempo antes de responder a la propuesta. Alenfermar su hermana de tuberculosis, abandonó Wheaton para cuidarla.Una noche, mientras iba a predicar, Billy recibió una carta de Ruth enla que le anunciaba que se casaría con él. Lo explicaba todo en las páginassubsiguientes.

Billy y Ruth acordaron esperar hasta después de haberse recibido paracasarse. Se graduaron el mismo año y se casaron en el verano, el 13 deagosto de 1943.Poco después, Billy se hizo cargo de la VillageChurch, en WesternSprings, Illinois, en calidad de pastor.

 

El ministerio radial comienza

Un ministro local que era entrevistado regularmente en la radio llamóun día a Billy para ofrecerle un programa radial que había planeado, peroque no tenía tiempo de grabar. Billy dio a conocer la idea a la congregacióny, en un primer momento, pensaron que iba a costar demasiado.Pero cuando consiguieron una forma de pagarlo, estuvieron de acuerdo.

Y probaría ser otro punto de inflexión para el ministerio de Billy. Su vozresonante sonaba muy bien en la radio. A medida que el programa ganabapopularidad, Billy fue llamado con más frecuencia a realizar alcancesevangélicos en otras zonas. Sin embargo, esto pronto trajo tensión en sucongregación: pensaban que pagaban el salario de un pastor a tiempocompleto y solo tenían uno a medio tiempo.

Cerca del fin de la guerra, Billy contrajo paperas y eso terminó con susesperanzas de ser capellán de una vez por todas. Le pidieron ser el primerempleado y organizador de un ministerio en ciernes: Juventud para Cristo. Después de mucha oración, aceptó el puesto, renunció a suiglesia y se le concedió la baja del cuerpo de capellanes. Billy se convirtióen un evangelista a tiempo completo; predicaba en todo lugar donde Juventudpara Cristo le consiguiera un lugar de reunión. Billy se sintió denuevo como un vendedor, solo que esta vez llevaba su Biblia en vez de unavalija llena de cepillos. La organización creció rápidamente, y el entusiasmo de Billy por el Evangelio se contagiabaen todo lugar al que iba. Después, el 21 de septiembre de 1945, nacióel primer hijo de los Graham: Virginia Leftwich, apodada “Gigi”.

Billy se ganó el sobrenombre de “Ametralladora de Dios” debido a lavelocidad con la que hablaba y a la energía que manifestaba en la plataforma.Algunas personas llamaban “vodevil cristiano” a las concentracionesde Juventud para Cristo, ya que sus actividades incluían desde bandas yconcursos hasta animales amaestrados y presentadores con coloridas corbatasde moño. A pesar de ello, esas reuniones se hicieron cada vez más populares: un millón de jóvenes del país asistían a una reunión de Juventudpara Cristo en una semana.

 

“Usted habló de algo que yo no tengo”

En octubre de 1946, Billy escuchó a un ministro de nombre StephenOlford cuando este ministró en Hildenborough Hall, Kent. El texto deOlford fue Efesios 5:18: “No se emborrachen con vino, que lleva al desenfreno.Al contrario, sean llenos del Espíritu”. Al escuchar ese mensaje, Billycomenzó una lucha por obtener la llenura del Espíritu Santo y su unciónen su ministerio.Al final del servicio, Billy se acercó a Olford y le dijo: “Señor Olford: ¿por qué no hizo una invitación? Yohubiera sido el primero en pasar adelante. Usted habló de algo que yo notengo. Yo quiero la llenura del Espíritu Santo en mi vida también”.

Sobre la reunión con Olford, Billy comentó: “Buscaba algo más deDios para mi vida y sentí que ahí había un hombre que podía ayudarme.Tenía una dinámica, una emoción, una alegría que yo deseaba adquirir”.

Billy y Olford acordaron reunirse en poco tiempo en Gales, cerca dellugar donde Billy tenía programado predicar. Pasaron un día juntos, estudiandoLas Escrituras, después de lo cual Billy oró: “Señor, no quiero irmesin conocer esta unción que tú le has dado a mi hermano”.

A media tarde, los dos hombres se arrodillaron para orar. Olford describiólo que había sucedido cuando oraron: “Todo el cielo se desató en esa habitación pequeña e inhóspita. Era como Jacob cuando clamó a Dios:‘¡No te soltaré hasta que me bendigas!’”. Billy describió su exclamación después de la oración: “¡Mi corazón está lleno del Espíritu Santo! ¡Lo tengo!Estoy lleno. Estoy lleno. Este es el punto de inflexión de mi vida. Esto revolucionará mi ministerio”.

Seis décadas

Billy Graham ha predicado en persona a alrededor de doscientos quince millones de individuos en más de ciento ochenta y cinco países y territorios, un número sin precedente. Millones de personas han sido alcanzadas a través de la televisión, el video, las películas, la literatura y las transmisiones por Internet. En sus cuatrocientas diecisiete campañas, más de tres millones doscientas mil personas han pasado al frente en respuesta a su llamado al altar. Esto, sin contar los millones de personas que han respondido a sus libros, programas de televisión y otros medios de comunicación que ha utilizado para difundir el Evangelio. En abril de 1996, la Asociación Evangélica Billy Graham patrocinó una retransmisión de uno de los sermones de Billy a una audiencia de alrededor de dos mil quinientos millones en cuarenta y ocho idiomas y ciento sesenta países, un logro notable, ya que representa una transmisión simultánea verdaderamente global.

Mientras escribo estas palabras, Billy tiene 98 años de edad, pero aún no se ha retirado del ministerio y lucha contra la enfermedad de Parkinson, la misma que hizo que su “buen amigo” Ronald Reagan dejara de aparecer en público. Con mucha lucidez, Billy dio una entrevista para el libro El predicador y los presidentes, que fue publicado en agosto de 2007. Aunque ya no está involucrado en los asuntos de rutina de su ministerio, aún lo consulta de vez en cuando su hijo Franklin, que ha tomado las riendas de la Asociación Evangélica Billy Graham. La esposa de Billy, Ruth, murió el 14 de junio de 2007, a la edad de 87 años. El cuerpo de Ruth está sepultado en las proximidades de la Biblioteca Billy Graham, en Charlotte, Carolina del Norte, y allí será sepultado Billy algún día. Ahora vive en Montreat, Carolina del Norte, en la casa que su esposa construyó como un refugio alejado del público, cerca del lugar donde él nació.

El legado de Billy seguirá viviendo a través de su organización y de sus hijos, y su lugar como uno de los más grandes evangelistas de todos los tiempos está asegurado.

 

Autor: Roberts Liardon
Tomado del libro: Los Generales de Dios III
Editorial: Peniel

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