Antes de que sea tarde

¿Sabes a quién tienes al lado?

Por José Luis y Silvia Cinalli

No podemos saber a ciencia cierta si una pareja sobrevivirá al paso del tiempo, pero existen criterios que nos permiten reconocer si nos estamos juntando con la persona adecuada o no. Cuando estos se cumplen, la pareja vive en armonía y promete un buen porvenir: la relación debe ser fácil, que fluya sin demasiado esfuerzo.

Hay personas que permanecen junto a su pareja aun si la relación es totalmente insatisfactoria o disfuncional, cargada de celos, amenazas, maltrato, insultos y golpizas. Se malgasta gran energía en emociones negativas. Las cosas no fluyen con naturalidad. No hay comodidad, no existe comunión real ni bienestar, únicamente dramas y tragedias.¿Por qué hay parejas que siguen adelante con una relación que solo les trae sufrimiento y dolor? Porque tienen miedo. Sienten temor a perder lo que tienen. Poseen tan baja autoestima que creen que la relación presente es la mejor opción, antes que quedarse solos. Este tipo de pareja es garantía de sufrimiento permanente. Cuanto más tiempo se lleve en una relación así, más difícil será salir sin ayuda. Es necesario un soporte externo que permita comprender que una relación con estas características es frustrante para ambos miembros de la pareja.

Estas personas viven autoengañadas. Creen que su amor hará que la pareja cambie y, por ello, están dispuestas a “soportar estoicamente” golpes físicos, improperios, insultos, maltrato psicológico y hasta infidelidades. Se dicen a sí mismas que sus parejas las aman pero que no saben cómo expresarlo. Es muy probable también que crean que el amor es todo entrega y dejan de ser ellas mismas solo para satisfacer los requerimientos delotro. En definitiva, terminan anuladas en una relación totalmente asfixiante y tóxica.

Si estás en período de noviazgo y reconoces una relación con estas características, debes tomar una decisión drástica. No decimos que la solución sea la separación, pero simplemente rendirse ante una relación de este tipo es vivir miserablemente, muy por debajo de lo que Dios quiere.

Una relación es saludable cuando uno más uno suman mucho más que dos, y no menos que dos. Si la relación no es nutritiva, se produce un desgaste en las personas, y el cuerpo siente tensión y se desvitaliza, lo cual es una señal de alarma y preludia una enfermedad.

Considera lo dicho aquí. Pídele a Dios que te de sabiduría para tomar decisiones sabias en tu relación.

Más similitudes

Un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de evaluar si la persona que está a nuestro lado es la correcta o no es la compatibilidad. La relación debe tener más similitudes que diferencias.

El secreto para un matrimonio que funciona es la similitud. Cuanto mayor sea, mayor el grado de satisfacción. En contraposición, cuanto menos aspectos en común tengan, más difícil será la convivencia; en otras palabras, deberán trabajar más para vivir en una relación armónica.

Existen muchas diferencias posibles en una relación. Ella podría ser de mucho hablar y muy sociable, él todo lo contrario, solo escucha y nunca expresa sentimientos. Él podría ser limpio y ordenado, ella una desorganizada total. Ella podría ser una mujer emprendedora y desafiada con la vida, él un pasivo que dilata las cosas y nunca concreta lo que sueña. A él podría gustarle planificar las cosas de antemano, a ella decidir sobre la marcha. A ella gastar, a él ahorrar.

Está claro que Dios ha creado al matrimonio para que los cónyuges sean uno, pero no iguales. No existe matrimonio sin diferencias; pero estas no tienen que ser una fatalidad sino que deben enriquecer la relación.

Al comienzo de la relación las personas tratan de ocultar sus debilidades, pero el tiempo se encarga de hacerlas públicas. Si has advertido cosas negativas de tu pareja, ¿estás dispuesto a convivir con esos “defectos” el resto de tu vida? Muchas personas reconocen demasiado tarde que el matrimonio no soluciona aquello que está mal en el noviazgo. Por regla general, un buen noviazgo desemboca en un buen matrimonio y un mal noviazgo resulta en un matrimonio todavía peor.

De todas las recomendaciones que podemos darte, hay una que es imprescindible:la compatibilidad de carácter. Se refiere a los valores fundamentales de la vida. El libro de Proverbios resalta, vez tras vez, la importancia de un carácter moral sano. Si tú eres íntegro y la otra persona mentirosa y falsa, no habrá comunión duradera. Si eres proactivo, diligente en tu trabajo, pero tu pareja perezosa, surgirán dificultades. Si cumples tu palabra, pero tu pareja rompe el pacto cada vez que tiene ganas, eso te romperá el corazón. No hablamos de distintos puntos de vista en cosas secundarias, hablamos de actitudes centrales que direccionan la vida.

Evalúa si tus valores fundamentales no están en conflicto con los de tu pareja.

He aquí algunos criterios que nos permiten reconocer si nos estamos juntando con la persona adecuada o no:

  1. Los miembros de la pareja deben ser verdaderos compañeros.El matrimonio es una aventura hermosa, siempre y cuando se priorice el valor de la comunicación. Existen distintos grados de comunicación pero debe aspirarse a un nivel en el que pueda dialogarse emocionalmente, es decir, compartir los deseos y sentimientos más íntimos. Este nivel permite hablar la verdad en amor; ser sinceros pero sin condenar; abiertos pero no exigentes. Es una búsqueda por comprender los pensamientos y los sentimientos de la pareja en vez de condenarla; es buscar el modo de crecer juntos a pesar de nuestras diferencias. ¡Qué hermoso es que tu esposo/a sea alguien a quien tú puedas entender y alguien que te pueda entender a ti!
  2. Debe existir fe y confianza plena en el otro.Que no sea necesario temer, desconfiar o protegerse. Que el otro nos inspire una completa confianza sobre la cual pueda cimentarse un amor duradero y susceptible de crecimiento. Tener la convicción de que el otro no va a dañarnos. Confianza es poseer la certeza de que el otro quiere nuestro bien, porque si vivimos con alguien y no estamos seguros de que quiera nuestro bien empezaremos a tener miedo y tensarnos, y el miedo es el peor enemigo del amor y de la apertura de corazón.
  3. La relación debe procurar el bienestar de la pareja, por encima de las carencias personales.La pareja no debería estar al servicio de “yo” sino del “nosotros”. No se trata de que otro me haga feliz; nadie tiene tanto poder. Se trata de ser feliz haciendo feliz a la persona que tenemos a nuestro lado; se trata de invertir en la persona que amas y en la relación. Se trata de arriesgarse, confiar, respetar y ser generoso con la relación; apoyar, escuchar y compartir. Se trata de hacer que la relación funcione y perdure; en definitiva, encontrar la propia felicidad con la plenitud del otro.

Por José Luis y Silvia Cinalli
Placeres perfectos

Se el primero en comentar

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*