Matrimonios sabios en sus finanzas

Antepóngase a los problemas financieros

Una de las principales causas de conflicto en la pareja es la administración del dinero. Debemos ser sabios en esta área.

Por Dr. Gary Chapman

Al buscar la unidad en el matrimonio, resulta importante recordar que en los inicios y a partir de entonces, ya no será “mi dinero” y “tu dinero”, sino más bien “nuestro dinero”. Asimismo, ya no serán “mis deudas” y “tus deudas”, sino “nuestras deudas”. Si se casa con un recién graduado que debe cinco mil pesos por concepto de préstamo para gastos de estudios y usted debe cincuenta pesos de gasolina, al final de la ceremonia ambos debes colectivamente cinco mil cincuenta pesos. Cuando las personas se aceptan mutuamente como cónyuges, aceptan las deudas así como los bienes.

Antes del matrimonio, la pareja debe revelar información completa sobre sus bienes y deudas. No es incorrecto entrar al matrimonio con deudas pero es necesario saber en qué consisten esas deudas y debe acordarse un plan y un calendario de pago. Puesto que se convertirán en “nuestras” deudas, entonces “nosotros” tenemos que conversar y acordar un plan de acción.

He conocido parejas que no discutieron este tema suficientemente antes del matrimonio y después de la boda descubrieron que entre los dos tenían una deuda tan grande que ya se sentían con una soga financiera al cuello. Qué trágico es tener que comenzar un matrimonio con tal desventaja. En mi opinión, una deuda grande sin recursos objetivos para pagarla es causa suficiente para posponer una boda. La irresponsabilidad financiera antes del matrimonio es un indicador de irresponsabilidad financiera después del matrimonio. La mayoría de las parejas tienen deudas al casarse, por ejemplo, préstamos para estudios y la revelación completa de información para estudios y la revelación completa de información por parte de ambos les permitirá enfrentar el matrimonio de manera realista.

Los bienes también se convierten en conjuntos. Puede que ella tenga seis mil pesos en una cuenta de ahorros y él, solo cincuenta, pero cuando decidieron casarse, “ellos” tienen seis mil cincuenta pesos. Si no se siente cómodo con ese concepto de “unidad”, entonces no está preparado aún para el matrimonio.

Puede haber caos en que, debido a que tienen grandes propiedades, sería prudente que la pareja retuviera la posesión individual de determinados inmuebles o bienes a los efectos de impuestos pero para la mayoría de nosotros, el principio de unidad implica cuentas de ahorros conjuntas, cuentas corrientes conjuntas, propiedades conjuntas, etc. Somos una entidad y deseamos expresar nuestra unidad en las finanzas así como en otros aspectos de la vida.

Puesto que es “ nuestro” dinero, entonces “nosotros, debemos acordar cómo vamos a gastarlo. Cualquier decisión financiera debe estar precedida de un examen detallado y sincero y el acuerdo debe ser la meta de toda discusión. El matrimonio se afianza cuando se concuerdan en términos financieros.

Ponerse de acuerdo

Un principio práctico que puede evitar muchas tragedias es el acuerdo por parte de ambos cónyuges de que ninguno de los dos hará una compra grande si consultar al otro. El objetivo de consultarse es el de llegar a un acuerdo con respecto a la compra.

Asimismo, la pareja necesita ponerse de acuerdo en un modelo básico para los gastos. La palabra presupuesto asusta a muchas parejas pero en realidad, todas tienen uno. Un presupuesto es sencillamente un plan para manejar el dinero. Muchas parejas no tienen uno por escrito y otras no tienen uno muy eficaz pero todas ellas tienen un plan. Por lo tanto, la pregunta no es: “¿Debemos tener un presupuesto?”, sino más bien: “¿Cómo podemos mejorar el nuestro?”. “Ya tenemos un plan pero, ¿podemos tener uno mejor?”.

Funcionar sobre la base de un presupuesto no tiene que ser un molesto procedimiento de contaduría donde se anote diligentemente cada centavo gastado. Más bien, un presupuesto es un plan financiero, simplemente la aplicación de la razón y la fuerza de voluntad a la administración de sus ingresos. Usted decide cómo gastará el dinero. Es mucho mejor tomar esa decisión basada en la razón en una discusión franca con su cónyuge que basada en las emociones cuando se está de pie delante del dependiente.

¡A planificar!

Mi objetivo es retarlo a que reconsidere su actual plan financiero (presupuesto). ¿Existe alguna manera mejor de utilizar los recursos que tiene? Como administrador, usted tiene la responsabilidad de averiguarlo. ¿Por qué ha de continuar haciendo las cosas de la misma forma año tras año cuando un poco de tiempo y reflexión pudiera generar una mejoría? Si alguien debiera sentirse motivado a aprovechar al máximo los recursos financieros, ese es el cristiano. Como creyente, usted está bajo órdenes divinas y todo lo que posee le ha sido confiado por Dios a quien debe rendirle cuentas (Mateo 25:14-30). Mejorar la planificación financiera no es solo para beneficio suyo, sino también del Reino de Dios.

Al reconsiderar su plan financiero, déjeme sugerirle otras incidencias en Las Escrituras. Primero, lo más importante y para los cristianos, el Reino de Dios debe ser lo más importante. La promesa de Mateo 6:33 es práctica. Solemos equivocar las prioridades. Ponemos la comida, la ropa, la vivienda y el placer en primer lugar y si queda algo, le hacemos una ofrenda a la iglesia. Qué diferente al modelo bíblico. Eran las “primicias” las que debía dar Israel a Dios, no las sobras. Salomón nunca fue más certero que cuando dijo: Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo”(proverbios 3:9-10). ¿Se ha preguntado alguna vez por qué el granero está vacío? ¿Será porque se ha concentrado en el granero en vez de en el Reino de Dios?

Planifique ahorrar

Otra implicación de la creación de un presupuesto según La Biblia es la de planear para el futuro. “El prudente ve el peligro y lo evita;el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias”(Proverbios 22:3). A lo largo de Las Escrituras, el hombre o la mujer sabia es quien planea de antemano para satisfacer las necesidades de su familia, negocio y otra empresa. Planear de antemano implica ahorrar e invertir. Surgirán dificultades inesperadas. De eso puede estar seguro. Por lo tanto, el administrador sabio planea de antemano ahorrando. No ahorrar una parte de los ingresos constituye una mala planificación.

La pareja que ahorra un por ciento de sus ingresos sistemáticamente no solo tendrá la satisfacción de ser buenos administradores. El ahorro sistemático debe ser parte de su plan financiero.

Por Dr. Gary Chapman
Tomado del libro:El matrimonio que siempre he deseado
Portavoz

El Matrimonio que Siempre Ha Deseado (Ed. Bolsillo)

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