Buscar la salud de forma individual

Y buscar el bienestar personal con el matrimonio

Muchos piensan que el matrimonio viene a resolver problemas personales internos pero esto es un grave error.

Por Dr. Neil Clark Warren

Un matrimonio maravilloso requiere dos personas saludables, y el momento de estarlo es antes de casarse. No me refiero a la nutrición o el ejercicio físico ni a la salud espiritual, aunque creo que todo esto es muy importante.

Lo que me preocupa es el estado de salud emocional y mental de las dos personas que consideran sus relaciones para toda la vida. Este tipo de bienestar contribuye significativamente a la firmeza matrimonial y a la alegría. En realidad, cuando una pareja no es saludable, inevitablemente se dañará, e inclusive destruirá.

Michelle vino a mí después de nueve años de matrimonio. En realidad vino sola porque su esposo, Tomás, iba a dejarla si ella no venía a buscar ayuda.

“Tomás y yo nos casamos junto antes de cumplir mis 21 años. Él tenía 28 en ese entonces. No fue a la universidad, ni siquiera terminó el secundario. Siempre fue inteligente, pero se aburría y no se llevaba bien con los profesores. Se fue a trabajar al negocio de su tío y le ha ido muy bien. Ahora Tomás maneja el negocio. Tiene mucho éxito, pero trabaja largas horas y no está mucho en casa”.

Me quedé callado por un momento, esperando ver si continuaba. Luego dije: “Bueno, eso es una buena cantidad de información sobre Tomás. Escuchemos algo sobre ti”.

“Es fácil hablar sobre Tomás”, me dijo despacio. “Supongo que él me levantó en sus brazos en un momento cuando yo no pensaba muy bien sobre mí misma. Él era alto y bien parecido, mayor y más sabio; parecía estar interesado en mí. Me llevaba a lugares buenos, me llamaba dos o tres veces al día y me hacía sentir muy bien sobre mí misma como nunca antes me había sentido. Cuando me presentó a sus padres ambos me cayeron muy bien. De inmediato su madre me trató como a una hija, y me sentí que era especial para un adulto por primera vez. Después de cuatro o cinco meses, Tomás me pidió que me casara con él, y no había forma que pudiera rehusar”.

En ese momento comencé a entender por qué Michelle había llamado por una cita. Obviamente había sido una mujer muy hermosa a los 21 años pero el concepto de sí misma nunca se había desarrollado. Se había involucrado en un romance con un hombre siete años mayor que ella, alguien que había experimentado problemas a través de todo el tiempo escolar. Él era quien, probablemente, necesitaba mejorar su quebrantada confianza en sí mismo, y ¿qué mejor que con una mujer más joven, hermosa y fácil de controlar? El hecho de que ella le cayera bien a sus padres solamente aumentó su nivel de confianza. De manera que se casaron.

Todo fue bien los primeros dieciocho meses. Michelle quedó encinta por ese tiempo, por lo que dejó el trabajo justo antes de que naciera su hijo y se entregó a las labores del hogar. Tomás estaba feliz con su hijo y tenía grandes sueños para él, sueños que alimentaban sus energías para trabajar largas horas y regresar a la casa cada vez más cansado.

Comenzó a trabajar los sábados, entonces estaba muy cansado los domingos para ir a la iglesia. Cuando ella trataba de hablar sobre la falta de tiempo juntos, Tomás se disculpaba, prometía cambiar y le decía que no quería escuchar nada más al respecto.

Michelle comenzó a desmoronarse por dentro. Ella nunca había sido muy fuerte para comenzar, y el único momento que se sentía bien era cuando estaba dependiendo de su esposo. Ahora él no la ayudaba, lo que la llevó a deslizarse en una depresión. Cuidaba y alimentaba al pequeño, pero luego comenzaba a devorar dulces y golosinas. Ella trataba de satisfacer su sentimiento de vacío, poniendo más y más comida en su estómago. Pero lo único que parecía cambiar era su peso.

Luego pensé si tuviéramos otro hijo, quizás me sentiría mejor y Tomás me prestaría más atención. Quedé embarazada, perdí el control de mi peso totalmente y tuve a nuestra hija. Pero la mejoría de mi depresión fue solo temporal. Dos o tres meses después, Tomás comenzó a decirme cuánto le disgustaba mi cuerpo. Yo le dije que trataba de perder peso, pero sabía que no era cierto. Aunque amamos a nuestros hijos, nuestro matrimonio se ha vuelvo más y más desastroso. Ahora pienso que él está a punto de terminar. No tengo la más remota idea de cómo salir del hueco en el que me encuentro”.

El daño inevitable

Hay miles de historias iguales a la de ella. El patrón de comportamiento es casi siempre idéntico. No importa los problemas emocionales específicos. Dos personas arrastran sus cargas emocionales al matrimonio pensando que han encontrado la solución a sus problemas internos. Con el tiempo, sin embargo, la realidad surge a flote y los viejos problemas salen a la superficie; y a menudo lo hacen de forma más intensa y destructora. En poco tiempo las relaciones se derrumban.

Muchas personas piensan que el matrimonio será una “cura mágica” para sus problemas; que sus viejas luchas van a desaparecer tan pronto como sellen la unión. Y quizás por un tiempo la frescura del vivir juntos y las emociones de su relación escondan las señales del problema. “Es un nuevo comienzo”, piensan los recién casados. “Vamos a dejar los problemas atrás y comenzamos de nuevo”.

Sin embargo, inevitablemente el matrimonio intensifica todos los problemas ya existentes. La tensión del matrimonio, la vulnerabilidad de vivir con alguien día tras día, el peso de la responsabilidad, el temor al fracaso, el comprender que el matrimonio no es un “curalotodo” y cosas así se combinan con los problemas ya existentes.

Cuando las cosas comienzan a ponerse mal, muchas parejas “apuestan a otros temas”. En vez de enfocarse en la raíz del problema emocional, comienzan a variar su atención teniendo niños, volcándose en carreras o comprando lujos. Los viejos problemas están aún allí; solamente están cubiertos. Finalmente, lo que queda es una familia completa en crisis. Si el problema individual hubiese sido atendido antes del matrimonio, la familia completa hubiera sido salvada de mucho dolor y angustia.

Por Dr. Neil Clark Warren
Tomado del libro:Cómo hallar el amor de tu vida
Unilit

Como Hallar el Amor de Tu Vida (Ed. Bolsillo)

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