Tú vales mucho

Solo aférrate a lo que el Señor dice

No son meras palabras de un ser querido. Es lo que nuestro Creador nos dice al oído.

Por Beth Moore

En el capítulo 12 de Lucas, Jesús advirtió a los discípulos acerca de “la aventura de los fariseos”, que era la hipocresía. Los fariseos estimaban más la alabanza de los hombres que agradar a Dios. Sin embargo, Jesús advirtió a sus seguidores que temieran a teman al que, después de dar muerte, tiene poder para echarlos al infierno. Sí, les aseguro que a él deben temerle”(v. 5).

Una persona de la multitud pidió a Jesús que actuara de intermediario en una disputa por una herencia. Jesús aprovechó ese momento para enseñarles acerca de la avaricia y contarles la parábola del rico insensato. Su campo había producido mucho, por lo que en lugar de considerarse mayordomo de las bendiciones de Dios, el rico insensato dijo para sí: “Ya sé lo que voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes, donde pueda almacenar todo mi grano y mis bienes. Y diré: Alma mía, ya tienes bastantes cosas buenas guardadas para muchos años. Descansa, come, bebe y goza de la vida”(vv. 18-19). Dios llamó “necio” al hombre y le dijo: “Esta misma noche te van a reclamar la vida. ¿Y quién se quedará con lo que has acumulado?”(v. 20).

Esta es una lección sobre valores: lo que Dios valora y lo que nosotros valoramos. Lucas 12:34 revela que puede descubrirse el corazón de una persona si se descubre lo que esa persona realmente valora. Una de las mejores maneras de llegar a conocer a Dios es buscar en las Escrituras y analizar las cosas que Él valora más.

En términos terrenales, ¿qué parece Dios valorar más según Lucas 12:24: “Fíjense en los cuervos: no siembran ni cosechan, ni tienen almacén ni granero; sin embargo, Dios los alimenta. ¡Cuánto más valen ustedes que las aves!”.

No importa cuánto valor represente todo lo demás, tú tienes más valor para Dios. Un amigo mío, que es orador y consejero bíblico, ha dicho: “Nuestra manera de actuar manifiesta lo que creemos, no lo que sabemos”. Nuestras acciones, nuestro estilo de vida y nuestras decisiones reflejan lo que creemos. Podemos decir otra cosa y desde el punto de vista intelectual saber más, pero vamos a vivir lo que verdaderamente creemos.

Me gustaría enfatizar un precepto: si realmente creemos lo que Dios dice que valemos para Él, nuestra vida cambiará de manera drástica.

  1. Cree que valemos mucho para Dios nos libera de una gran hipocresía. Cristo comenzó las impactantes declaraciones de Lucas 12 con una advertencia contra la hipocresía. Presta atención a su audiencia específica. Aunque estaba rodeado de multitudes de incrédulos y líderes religiosos, Jesús “comenzó a decir a sus discípulos, primeramente”. Si vamos a vivir libres de la hipocresía, debemos cuidarnos de ella. Lo esencial de la hipocresía es nuestra necesidad de que la gente crea que somos más de lo que somos en realidad. Cuando aceptamos lo que realmente valemos para Dios, no tenemos que demostrar nada. Podemos ser auténticos porque somos de gran valor para el único Juez verdadero.
  2. Creer que valemos mucho para Dios nos libera del temor innecesario. ¿Por qué nos cuesta tanto captar el punto de vista de Jesús? Porque estamos mucho más convencidos del “aquí y ahora” que del “después”. La eternidad es una realidad mucho mayor que este breve tiempo. Si estamos en el redil divino y somos llamados sus amigos, Cristo nos dice que no temamos, porque valemos mucho. Cuando el temor procura atacarme, voy a la ventana y vuelvo a recordar que si Cristo se ocupa de los pájaros, con toda seguridad me considera valiosa.
  3. Creer que valemos mucho para Dios nos hace libres para confesar su nombre con valentía. El versículo 8 nos asegura que Jesucristo apenas puede esperar para confesarnos delante de los mismísimos ángeles de Dios. ¡Aun después de todas nuestras debilidades y fracasos! Si Él no se avergüenza de nosotros, ¿cómo podemos avergonzarnos de Él? No agaches tu cabeza. Satanás es el que genera vergüenza. He aprendido una de las mejores maneras de superar nuestros ataques de vergüenza. ¡Hacerlo una y otra vez hasta que deje de intimidar! Cuanto más lo practicamos, ¡se vuelve más fácil!Confiésale si tienes miedo y los motivos por los que te sientes así; luego pide que el poder del Espíritu Santo venga sobre ti y te haga un testigo poderoso.
  4. Creer que valemos mucho para Dios nos libera de la necesidad de riquezas. En el versículo 15, Cristo también nos advierte que nos guardemos “de toda avaricia”. Luego nos recuerda una verdad impactante: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee”. ¿No estás agradecido por esto? No obstante, me viene otra vez a la mente la declaración de mi amigo. Nuestra mente de actuar manifiesta lo que creemos, no lo que sabemos. Si creemos que somos valiosos para Dios y que nuestra vida no consiste en la abundancia de los vienes que podemos, ¿por qué tenemos tal abundancia de bienes?
    Santiago 1:17 nos dice que nuestro Padre es el dador de todas las buenas dádivas. En la eternidad, se nos prodigará la riqueza ilimitada de la autoridad máxima del universo. Mientras tanto, cuanto más damos, mejor demostramos ser hijos del único Dios verdadero. Sigamos llevando esa abundancia para ayudar a los necesitados, y Dios guardará tesoros para nosotros en su propio lugar de almacenamiento divino.
  5. Creer que valemos mucho para Dios nos libera de muchas preocupaciones. ¿Por qué crees que es tan difícil controlar las preocupaciones? Una posible razón es que tenemos muchas y muy buenas oportunidades. Jamás conseguiremos vencer la preocupación simplemente por descartar motivos por los cuales preocuparnos. Ten la plena seguridad de que la vida no va a arreglarse de repente. Dios quiere que superemos las preocupaciones aun cuando nos sobren motivos para preocuparnos.
    En los versículos 25 y 26 Cristo dijo que es inútil preocuparnos. Preocuparnos no puede agregar un solo minuto al curso de nuestras vidas. El remedio de Cristo para la preocupación es ser como los cuervos y los lirios: confiar en que Dios hará su obra. La solución para la preocupación es la confianza. Los que creen lo que Dios dice aprenden a confiar. Haz una lista de los motivos que tienes para preocuparte. Después escribe la palabra “confianza” con letras grandes en la parte superior de tu lista. Luego busca a Dios y su Reino con todo tu ser… y todas las cosas justas te serán añadidas (Mateo 6:33).

“No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino”(v. 32). ¡Qué palabras tan tiernas! ¿Percibes el amor que viene de ellas? ¿Sientes su cuidado? Al mirar en el espejo más cercano, puedes ver un reflejo del corazón de Dios. Porque donde está el tesoro divino, también está su corazón.

Por Beth Moore
Tomado del libro:Jesús, solo Jesús
B&H

Jesus, Solo Jesus

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