“¿Quieres quedar sano?”

El desafío del Señor para ti

Dios quiere y puede hacer el milagro. Puede que todo dependa ahora de ti.

 Por Troy Fitzgerald

“Algún tiempo después, se celebraba una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén. Había allí, junto a la puerta de las Ovejas, un estanque rodeado de cinco pórticos, cuyo nombre en arameo es Betzatá. En esos pórticos se hallaban tendidos muchos enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí, tirado en el suelo, y se enteró de que ya tenía mucho tiempo de estar así, le preguntó:—¿Quieres quedar sano?—Señor —respondió—, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua, y cuando trato de hacerlo, otro se mete antes.—Levántate, recoge tu camilla y anda —le contestó Jesús.Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar. Pero ese día era sábado”(Juan 5:1-9).

Barclay nos permite entender mejor lo que podría haber sido el estado mental de este hombre. “El hombre había esperando durante treinta y ocho años, y es muy probable que la esperanza hubiese muerto y dejado atrás una desesperación pasiva y embotada”.

¿Conoces a alguien que haya llegado al punto en que la esperanza haya muerto?

Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen Covey, afirma que el primer hábito tiene que ver con ser proactivo. Ser proactivo significa reafirmar el control consicnete sobre nuestra vida, establecer objetivos y trabajar para lograrlos. A la inversa, la gente reactiva es esclava y trabajar para lograrlos. A la inversa, la gente reactiva es esclava de las circunstancias y se considera incapaz de lograr el éxito. El hombre del estanque parece haber funcionado desde un punto de vista reactivo. ¿podemos dulparlo? Treinta y ocho años sin una victoria es una montaña demasiado alta para escalar, especialmente solo. Quizá por eso Jesús, aunque firme, reconoció la desesperación de este hombre y le hizo una pregunta penetrante que sinceramente habla al corazón de todos nosotros: “¿Quieres quedar sano?”(Juan 5:6).

No conozco a ninguna persona que no fuese tocada de alguna manera por esa pregunta. ¿Quién no tiene algo en su vida que esté roto, vacío o incompleto? Nadie está completamente lleno, entero y sin necesidad de ayuda. Y los que aparentan no tener necesidad a menudo son los más desechos y vacíos de todos.

Incluso cuando Jesús le hizo la pregunta, el cojo prorrumpió en una diatriba de excusas que completamente suprimió el pensamiento proactivo. He observado a personas menos pacientes que Jesús darse por vencidas demasiado pronto con los que han claudicado.

Cristo no se frustró con el pensamiento reactivo del paralítico: “Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque mientras se agita el agua”(v. 7). En vez de reprenderlo por no reconocer al más grande ayudador del mundo. Jesús simplemente le ordenó: “Levántate, recoge tu camilla y anda”(v. 8).

Solo hay dos elementos que Cristo necesita de nosotros para iniciarnos en una experiencia de integridad: el deseo de ser íntegros y la voluntad de cooperar con él.

El deseo de integridad está conectado con nuestras expectativas. Cuando alguien desea estar bien, espera algo mejor. Aunque el deseo pueda ser débil, es suficiente para que Cristo lo fortalezca y lo expanda a una expectativa más sólida y ferviente. “El enfermo estaba acostado en su estera, y levantaba ocasionalmente la cabeza para mirar al estanque, cuando su rostro tierno y compasivo se inclinó sobre él y trajeron su atención las palabras ‘¿Quieres ser sano?’. La esperanza renació en su corazón. Sintió que de algún modo iba a recibir ayuda”.

Si tenemos una necesidad inherente por cambiar, entonces la transformación es posible. La Biblia dice: “Al instante aquel hombre quedó sano, así que tomó su camilla y echó a andar”(v. 9). Así que, ¿cuánto esfuerzo aportó el cojo? ¿Fue el 50 %? ¿O el 5 %?

Una definición de “cooperar” es “trabajar juntos para lograr un objetivo común”. Un significado secundario es: “Hacer lo que se nos pide”. Ambas definiciones satisfacen del momento para el hombre en el estanque de Betzazá. ¿Quieres ser íntegro? ¿Qué parte de tu vida está paralizada hoy? Quizás enfrentes una decisión en tu vida que requiere un salto de fe, y estés asustado. Probablemente parezca más fácil seguir de la misma forma; y, por un lado quizá sea más fácil, pero no es mejor. O tal vez necesites librarte de una adicción que está destruyendo tu alma, tu alegría, hasta tu hogar. Jesús sabe que tú quieres.

¿Estás dispuesto a ponerte de pie? Es una realidad innegable que no vencerás solo. Necesitas cooperar con Dios y con otros que han tomado la decisión. Jesús nos dio a entender claramente su propósito en la tierra: “Yo he venido a este mundo para juzgarlo, para que los ciegos vean, y los que ven se queden ciegos”(Juan 9:39). “El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia” (Juan 10:10).“Yo soy la luz que ha venido al mundo, para que todo el que crea en mí no viva en tinieblas” (Juan 12:46).“… para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad” (Juan 18:37).“Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).

Por Troy Fitzgerald
Tomado del libro:20 preguntas que Dios quiere hacerte
Aces

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