Poco a poco

Porque hay procesos que son necesarios

No todas las promesas y sueños de Dios se materializan de un día para el otro. El proceso nos ayuda a cumplir plenamente con nuestro propósito.

Por Juan Cruz Cellammare

Una de las características del ser humano es querer saltar del primer escalón al quinto. Por ejemplo, cuando subimos las escaleras, solemos saltar los escalones de dos en dos.

Una de las cosas que aprendí es que Dios quiere bendecirte, pero lo hará poco a poco. Los grandes líderes del siglo XX han crecido escalón por escalón.

En el 2008 tuve la oportunidad de viajar a Buenos Aires para participar de un festival con el evangelista Luis Palau. Sin duda, fue un privilegio haber servido allí. Sin embargo, en una reunión privada con Luis Palau, él dijo: “Es cierto que gastamos mucho dinero en montajes y cantantes para mis festivales. Eso es por la gracia de Dios. Sin embargo, recuerdo que cuando empecé a predicar, en mi juventud, iba a las plazas y con un megáfono me ponía a predicar el Evangelio y la gente se convertía”.

Dios quiere bendecirte, pero lo hará poco a poco sin saltar ni obviar escalones. Él te hará pasar escalón por escalón.

En mi iglesia tuve que pasar el proceso del poco a poco. Mi ministerio empezó hace nueve años, en un grupo llamado “Soldados de Cristo”. Dios me llamó a esa edad. Durante cinco años estuve allí y, luego, pasé a ser el oficial de los Soldados de Cristo.

Más tarde, llegó el tiempo de jubilarme y trabajar como coordinador de ese ministerio. Sin duda, yo quería escalar con rapidez, pero Dios quiso que lo hiciera poco a poco, y así empezó a moldear mi vida. A través de esos años, Él cambiaba y moldeaba mi carácter.

La vida de José

José soñó que iba a gobernar las naciones pero antes tuvo que pasar por el proceso de Dios.

  1. Sus hermanos lo vendieron: Entonces Judá les propuso a sus hermanos: ‘¿Qué ganamos con matar a nuestro hermano y ocultar su muerte? En vez de eliminarlo, vendámoslo a los ismaelitas; al fin de cuentas, es nuestro propio hermano. Sus hermanos estuvieron de acuerdo con él’” (Génesis 37:26-27).
  2. Luego, lo compraron como esclavo: “Cuando José fue llevado a Egipto, los ismaelitas que lo habían trasladado allá lo vendieron a Potifar, un egipcio que era funcionario del faraón y capitán de su guardia”(Génesis 39:1).
    Creo que a muchos, si nos tocara pasar por todo lo que pasó José pensaríamos: “Dios se equivocó en grande conmigo”. Sin embargo, José estaba en el proceso de Dios.
  3. José trabajó de mayordomo de la casa de Potifar, y Dios estuvo con él: “Cuando José fue llevado a Egipto, los ismaelitas que lo habían trasladado allá lo vendieron a Potifar, un egipcio que era funcionario del faraón y capitán de su guardia”(Génesis 39:2-3).
    De seguro que José sabía que Dios tenía mucho más para él, pero le tocaba pasar por el poco a poco.
  4. Más adelante, lo vemos ir a la cárcel por un engaño: “Cuando el patrón de José escuchó de labios de su mujer cómo la había tratado el esclavo, se enfureció y mandó que echaran a José en la cárcel donde estaban los presos del rey”(Génesis 39:19-20).
    Podemos pensar: “Este no es el sueño que Dios me mostró, creo que Él está equivocado”. José, en cambio, fue a la cárcel sin imaginar que el Señor ya tenía todo preparado y armado. Muchas veces, el Señor obra de una manera que nosotros no podemos entender, pero Él tiene todo preparado y quiere que lo pasemos escalón por escalón para que podamos aprender lo que tiene para nosotros.
  5. Después que José salió de la cárcel fue directo al palacio: “De inmediato, el faraón se quitó el anillo oficial y se lo puso a José. Hizo que lo vistieran con ropas de lino fino, y que le pusieran un collar de oro en el cuello. Después lo invitó a subirse al carro reservado para el segundo en autoridad, y ordenó que gritaran: ‘¡Abran paso!’. Fue así como el faraón puso a José al frente de todo el territorio de Egipto”(Génesis 41:42-43).
    Durante los años que duró el poco a poco de Dios, José aprendió cosas increíbles, se formó su carácter y cada proceso que le tocó vivir marcó su vida.

Como ves, antes de que José gobernara las naciones, Dios lo puso como mayordomo de una casa. Si no podía gobernar una casa, ¿cómo iba a gobernar un país? Aunque a simple vista lo que pasamos pueda parecer incoherente, Dios ya tiene todo preparado para nosotros. Para José, trece años fueron el poco a poco de Dios.

El Señor va a cumplir todo lo que nos prometió, pero tenemos que estar dispuestos a escalar poco a poco para que, cuando llegue el momento, estemos preparados para arrancar victoriosos el sueño de Dios.

En su poco a poco, la labor del Creador es la siguiente:

Nuestro carácter: Dios moldea nuestro carácter. A José lo moldeó de forma dura en su carácter. Imagínate que el menor de los hermanos les dice a los mayores: “Préstenme atención, que les voy a contar lo que he soñado. Resulta que estábamos todos nosotros en el campo atando gavillas. De pronto, mi gavilla se levantó y quedó erguida, mientras que las de ustedes se juntaron alrededor de la mía y le hicieron reverencias”(Génesis 37:6-7).

En otras palabras, fue como si les dijera: “Ustedes se postrarán ante mí”. ¿No parece un poco duro? Esto que José hizo despertó la envidio, odio y celos en sus hermanos.

José llegó a cumplir su sueño, pero lo vemos coherente y sabio. El nombre que el faraón le puso fue Zafenat Panea, que significa: “El que sabe”. Durante trece años, Dios moldeó el carácter de José. Así también Él lo hace con nuestros, trabaja mucho como un alfarero que moldea su vasija poco a poco.

Nuestro aprendizaje: Dios también nos capacita. José tuvo que aprender primero a gobernar la casa de Potifar. El trabajo de un mayordomo es el de administrar, ahorrar, gobernar y creo que José, con la ayuda del Señor, lo logró. En el momento que José tuvo que gobernar Egipto, lo hizo de la mejor manera y todo fue prosperidad en los siete años de abundancia.

Dios nos capacita con anticipación para lo que está por venir. Así que tenemos que aprender lo que vivimos. Aprender de los problemas, de las victorias de la gente que nos rodea, aprender todo lo que Dios quiere enseñarnos.

Por Juan Cruz Cellammare
Tomado del libro:Vuelve a soñar
Unilit

 

1 comentario en Poco a poco

Deja Tu Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*