Personas que son obstáculos

Que otros no decidan su actitud

A nuestro alrededor puede haber gente que nos afecta negativamente. ¿Qué podemos hacer?

Por H. Norman Wright

Usted puede decirme: “No es por falta de técnicas que tengo dificultades para simplificar mi vida, sino que otras personas lo complican todo. Y no es solo una persona. Hay varias. A veces me siento como un malabarista tratando de mantener a todos contentos o de impedirles que interfieran en mis planes o traten de controlar mi vida. Si no inventan un problema, inventan otro”.

Muchas veces, a pesar de nuestros mejores esfuerzos, otras personas son quienes los echan a perder. No hay que vivir demasiados años para descubrir que es más difícil llevarse con algunas personas que con otras. Los que obstaculizan y entorpecen su vida pueden ser miembros de la familia, colegas, vecinos o compañeros de iglesia. Quizá ha hecho varios intentos para tratar con ellos. Puede que después de fatigarse al intentar cambiarlos o eludir sus actos, haya descubierto al fin que la mayoría de sus esfuerzos han sido en vano. Aunque ha intentado aceptarlos como son, esto solo fortaleció su molesta conducta y agravó su sentimiento personal de víctima o total frustración. También ha intentado ignorarlos, pero sabe que eso es lo último que Dios quiere que haga.

Usted se ha sentido frustrado porque no logra hallar la forma de relacionarse con personas difíciles sin volverse loco o negociar su posición. Además, estas personas no solo interfieren con la vida que usted busca, sino que agudizan el caos.

Las personas difíciles vienen en muchos tamaños y formas. Algunos son tiranos. Otros compiten con usted, sea que usted quiera o no esa competencia. Otros arden de enojo.

Los pesimistas

Los pesimistas pueden contaminar su vida. Cuando usted está con ellos, esparcen tristeza, desesperación y desaliento. Han refinado el pesimismo hasta convertirlo en un arte.

Por regla general, la mayoría de las personas consideran con detenimiento ideas y enfoques nuevos. Pero no los pesimistas. A ellos no les interesa resolver problemas ni buscar alternativas creativas. Andan por ahí buscando un lugar donde arrojar su balde de agua fría.

Las personas pesimistas tienen un efecto debilitante sobre las familias, las iglesias, los vecindarios y los negocios.

Puede que estos no actúen así de manera intencional. Aunque existen aquellos que desearían haber actuado de otra manera, temen correr riesgos con ideas nuevas. Les cuenta afrontar la desilusión. Como no quieren arriesgarse a fracasar, resisten cualquier oportunidad que contemple la posibilidad del fracaso. Se consideran personas carentes de control sobre su vida, por lo que el negativismo es su forma de expresar control. Por desdicha, en el afán del pesimista por controlar su propia vida termina controlando a los demás, y eso los hace antipáticos.

Los críticos

Estos son una raza especial de pesimistas. Se sienten llamados a cambiar a todos y a todo lo que los rodea. Parecen estar sentados en un trono portátil desde donde pronuncian sus juicios negativos. Por lo general, desean que las cosas se hagan a su manera y pueden ser mandones y entrometidos. Si con frecuencia tiene críticos junto a usted, no se sorprenda si se siente agostado. Es una respuesta normal a una terrible experiencia que desgasta.

Si le dice a los críticos cómo piensa hacer algo que mejorará su vida, tenga cuidado. Ellos encontrarán algo malo y ofrecerán su consejo que complicará más su situación. Si no les dice nada, y simplemente comienza con un nuevo enfoque, puede esperar que lo corrijan. Esa es la forma en que funcionan. Les encanta ir por la vida socavando las dichas y los éxitos de los demás. Les encanta menospreciar y degradas cualquier cosa que usted haga. Si los deja, podrían fácilmente sembrar en usted un sentimiento de derrotismo y desesperanza.

¿Algunas vez ha pensado en limitar las críticas que está dispuesto a aceptar? Yo he decidido que no voy a escuchar a determinados críticos porque no son expertos en el área que juzgan. Sin embargo, escucharé las críticas de otras personas porque valoro su respuesta. La Biblia nos recuerda que como anillo o collar de oro fino son los regaños del sabio en oídos atentos”(Proverbios 25:12).

Cuando se involucra con personas pesimistas, evite quedar atrapado en sus discusiones. Usted no puede discutir su negativismo. La posición defensiva de ellos y su necesidad de control los llevará siempre a discutir sus argumentos, aun cuando los de ellos sean ilógicos. Nunca ganará una discusión a los pesimistas.

Usted puede pensar que la actitud cristiana para adoptar es seguir el camino de menor resistencia y ceder ante ellos. Pero ceder solo fortalece el problema que tienen. Jesús nos llamó a alimentar a sus ovejas, no los problemas de las ovejas. Tal vez quiera ceder porque tiende a ser sumiso o jugar el papel de víctima, pero no es la actitud amorosa para estos casos.

Su actitud ante ellos es vital. Limitarse a desacreditar sus opiniones y pasar por encima de ello arruinará su relación. Reconózcalos y afírmelos diciendo algo como: “Ahora entiendo mejor tus razones para pensar que esa idea no funcionará y valoso que escuches las otras posibilidades. Pero creo que seguiré adelante con lo que propuse antes y lo intentaré. Sin embargo, cuando tengas un comentario crítico, apreciaría que me preguntaras si quiero oírlo o no, y que me dejes tomar esa decisión. Estoy seguro de que puedo contar con tu ayuda en esto”.

Puede que los pesimistas acepten su enfoque o no. Pero ese no es el punto. Después de que usted puso todo de su parte para solicitar su apoyo, debe avanzar con lo que considera correcto, sin importar la respuesta de ellos. Si mide su éxito o progreso por sus respuestas, les ha devuelto el control, y el problema empeora. Trate con amor a los pesimistas, reconózcalos y afírmelos, pero prepárese para avanzar sin ellos si no se unen a usted.

Está en sus manos dejar o no que este tipo de personas determinen lo que piensa o siente respecto a sí mismo y lo que hace. Les Parrott autor de Cómo mantener relaciones con personas difíciles, cuenta que una vez caminó con un amigo hasta un puesto de periódicos, donde el amigo compró uno y con gentileza agradeció al dueño. Este, en cambio, ignoró por completo al amigo de Les. Cuando él hizo un comentario sobre el malhumorado dueño, su amigo simplemente se encogió de hombros y dijo: “Ah, él es así todas las noches”. Entonces le preguntó a su amigo por qué seguía siendo tan cordial con él, y el hombre dijo: “¿Debería permitir que él decida cómo debo actuar?”.

¿Usted qué haría? En su búsqueda de una vida más sencilla, se topará con pesimistas que cuestionarán lo que hace, se mofarán de ello, mostrarán escepticismo sobre su capacidad de triunfar o intentarán que usted lo haga a su modo. ¿Van a determinar qué hace y cómo se siente? Usted elige.

Los controladores

Estos también pueden frenar nuestra vida. Es probable que usted viva con personas obsesionadas con el control, que trabaje con ellas o participe junto con ellas en comités de la iglesia. No solo viven sus vidas, sino que interfieren también con la suya. Pueden ser ofensivos y detestables. La palabra detestable proviene de un vocablo latín que significa “dañar”. Y es cierto. Los controladores dañan las relaciones. De hecho, los estudios indican que uno de los principales motivos que llevan a alguien a “dejar de amar” a su pareja es que el otro ha intentado controlarlo. Los controladores alejan a la gente. No solo complican su vida, sino que también le impiden tratar de simplificar y gozar de equilibrio en su estilo de vida.

Algunos controladores no son conscientes del alcance de sus tendencias dominadoras. Otros sí, pero ejercen el control silenciosamente y tras bambalinas. Otros son explosivos y evidentes. Algunos de los controladores más detestables son personas muy competentes, lo que hace aún más frustrante tratar con ellos.

Es difícil ser abierto y estar relajado en presencia de un controlador, porque uno sabe que más adelante sus palabras pueden ser usadas en su contra. Y muchos controladores no se manifiestan de forma abierta. Son hábiles en proyectar en los demás los problemas que hay en su interior. Cuando usted intenta cambiar su propia vida, ellos están allí para sabotear sus esfuerzos.

Si usted resiste sus tendencias dominantes, los controladores lo ven como un ataque contra ellos y sus “buenas ideas”. En respuesta, hacen uso de un extenso arsenal. El enojo es una modalidad favorita de venganza, que expresan ya sea de manera audible con gritos de irritación y sarcasmo, o no verbal con un “trato frío” o con “el tratamiento del silencio”.

Cuando usted intente hacer cambios en su vida, sabrá de ellos.

Tomar el control

¿Qué puede hacer con personas cuya conducta complica su vida? Ya sea que la gente que obstaculiza su vida sea pesimista o controladora, o también competidores o mártires, debe tomar el control para que ellos no manejen su vida. ¿Cómo puede librarse de su influencia y avanzar?

 

  1. Deje de tomar sus palabras o sus actos en forma personal. Ese es su estilo de vida. Es un hábito. No es una “vendetta” personal contra usted.
  2. No los juzgue como malos o equivocados.

  3. No acepte su percepción o descripción de usted. Recuerde: el problema no es usted.
  4. No trate de combatir el fuego con fuego. Cree películas que pueda proyectar en su mente, películas en las que usted aparece respondiendo a los controladores de una manera, sana, afirmativa, no intimidatoria. Véase a sí mismo respondiendo con calma, no resistiendo.
  5. Busque una alternativa sana de deshago emocional. Exprese sus sentimientos en voz alta en oración (sin edición). Expréselos a un amigo de confianza, una persona que pueda escuchar e identificarse con lo que usted siente. Exprese sus sentimientos por escrito en cartas dirigidas a los controladores, sin enviarlas. Mantenga un diario confidencial de sus sentimientos. Como sea, libere sus sentimientos.
  6. Determine qué tolerará y qué no.

  7. No responda a todos sus comentarios y sugerencias. Ignore los que son insignificantes. Si usan el tratamiento del silencio, no siga intentando sacar a la luz lo que está mal.
  8. Aprenda a usar frases con “yo”. Hable de usted, de lo que usted siente.

Siempre habrá personas difíciles en nuestra vida. Podemos permitirles que nos afecten de manera negativa. Podemos usar su comportamiento como excusa para no hacer los cambios necesarios para simplificar nuestra vida. O podemos verlos como catalizadores para el crecimiento y permitir que la experiencia nos perfeccione. Esta, como tantas otras cosas de la vida, es una elección.

Por H. Norman Wright
Tomado del libro:El poder de vivir con sencillez
Portavoz

El Poder de Vivir con Sencillez

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