Obra de arte original

Felices de ser nosotros mismos

Nada de imitaciones. El Señor nos creó únicos y originales. ¡Disfrutémoslo!

Por Fields&Rees

Tyler es un gran tipo. Le encanta ayudar a otros, es sensible a las necesidades de sus amigos y tiene una habilidad increíble para las computadores. Pero lucha con un sentimiento de inferioridad porque no disfruta hablar frente a mucha gente. Se pone nervioso, olvida lo que tenía que decir y luego se siente horrible.

¿Por qué un joven tan talentoso se sentiría tan mal consigo mismo? Después de pasar un rato con él, se hizo evidente que Tyler había quedado atrapado en un juego de comparaciones. Se fijaba en algunos amigos que eran más extrovertidos, que disfrutaban estar frente a una muchedumbre, y se comparaba con ellos. Creía sinceramente que tenía que ser igual a ellos si en algún momento quería hacer una diferencia en el mundo, o incluso si deseaba ser considerado joven “valioso”.

Traté de ayudar a Tyler a darse cuenta de que no tenía que ser como ellos para ser valorado. Creo que le sorprendió cuando le dije que a todas las personas que yo conocía él les agradaba tal como era y, sobre todo, que Dios lo amaba exactamente como era. Creo que las luces se encendieron para él en ese momento. Pero hay muchos otros que aún siguen en la oscuridad porque creen que los jóvenes son valorados por cómo se ven, por cómo actúan frente a otros o incluso por cómo visten. Esos mensajes llegan desde la cultura, pero no los encontrarás en La Biblia. Dios le da más valor a las áreas menos visibles de la vida, y quiere que tú seas quien Él quiso que fueras… no una imitación barata de alguien más.

Así como Dios te dio dones espirituales únicos, un corazón con sus pasiones especiales y una combinación de habilidades que nadie más puede equiparar, tu personalidad también es una pieza única de cómo Dios te hizo. Él creó tu personalidad y te la dio para que la usaras para su gloria. Y si incluso si tu personalidad parece algo extraña, no eres un accidente.

El diccionario define a la personalidad como “la combinación de características o cualidades que forman el carácter distintivo de un individuo”. Estas características afectan la forma en que piensas, la manera en que sientes y el modo en que actúas. Tus características particulares influencian tu vida entera: cómo tomas decisiones, cómo respondes a situaciones nuevas, cómo manejas los conflictos y resuelves problemas, cómo expresas tus sentimientos, y cómo interactúas con otras personas.

Existen distintas personalidades, y cuando entiendes tu personalidad (con sus pros y sus contras) serás más consciente de cómo interactúas con otros.

Quiero que aprendas a apreciar la diversidad de personalidades… y en especial lo particular que es la tuya. Afrontémoslo: todos somos diferentes. Todas las diferencias reflejan la realidad de que Dios diseñó personalidades diferentes.

No hay personalidades “buenas” o “malas” para ser usadas por el Señor. La Iglesia necesita todo tipo de personalidades porque Dios valora la variedad. Él no creó a las otras personas para complacerte a ti, y no te creó a ti para complacer a los demás. Te creó para complacerse a Él mismo. Cuando entiendas la personalidad que Dios te ha dado, harás mejor el trabajo con tus dones espirituales, corazón y habilidades para servirle a Él.

Relaciones con los demás

¿Recuerdas la última vez que entraste a una habitación llena de extraños? ¿Cómo reaccionaste?

No creo en ponerle etiquetas a las personas o en intentar poner a alguien en una caja que “defina” lo que es todo el tiempo. Pero he trabajo con adolescentes por casi treinta años, y he notado que existen patrones en las respuestas de los adolescentes a diferentes situaciones. Déjame mostrarte tres diferencias que te ayudarán a descifrar mejor tu personalidad.

¿Extrovertido o reservado?

Alguien extrovertido se siente cómodo con, y prefiere estar rodeado de, grupos grandes de personas y tiende a llenarse de energía en esos ambientes. Por otro lado, una persona reservada prefiere interactuar tan solo con unas cuantas personas a la vez, y se siente satisfecho y energizado por una conversación profunda con un amigo. Estas personas se sienten renovadas al tener momento de silencio y reflexión alejados de otros.

¿Expresivo o controlado?

Las personas expresivas comparten sus pensamientos y opiniones abiertamente con otros; son capaces de expresarse con facilidad. Las personas que son más controladas tienden a no verbalizar tanto sus pensamientos y opiniones, al menos hasta conocer mejor a las otras personas.

¿Cooperativo o competitivo?

Si evitas los conflictos con tus amistades e intentas vivir en forma pacífica con todos, entonces probablemente encajes en la categoría de cooperativo. Puede que también aceptes las opiniones de otras personas sin discutir demasiado. Pero si disfrutas el superar obstáculos y enfrentar nuevos retos, es probable que tengas una personalidad más competitiva.

Cada persona tiene una combinación única de tendencias de personalidad distintas: es eso lo que ayuda a hacer de cada uno de nosotros… bueno, ¡personas únicas! Dios no utiliza moldes.

Responder a las oportunidades

Si tuvieras que imaginar la manera ideal de poder servir a Dios, la oportunidad perfecta para hacer una diferencia, ¿qué sería? La manera en que respondes a las oportunidades también revela algo sobre tu personalidad.

¿Mucho o poco riesgo?

Conozco a muchos jóvenes que no pueden estar un día sin tomar un riesgo. Pero hay otros que tienden a tener éxito en situaciones que son más estables y predecibles. En mi ministerio tengo estudiantes que corren hacia las oportunidades de alto riesgo, mientras que otros huyen lo más rápido que pueden. ¿Hacia dónde corres tú? ¿Disfrutas de situaciones predecibles donde los riesgos son mínimos? ¿O eres un adicto a la adrenalina que prospera en ambientes de mucho riesgo?

¿Personas o proyectos?

A mi amigo Juan le encanta la gente. Toda la gente. Estoy seguro de que alguna vez debe haber conocido a alguien que no le cayó bien, pero no puedo encontrar ninguna evidencia para probarlo. Es bueno con las tareas, pero tiende a llenarse más de energía cuando trabaja con personas en vez de con proyectos, o procesos que llevan a proyectos. ¿Y tú? ¿Te emocionan las oportunidades que involucran mucha acción directa con otras personas, o prefieres trabajar detrás de las cámaras en proyectos diseñados para hacer una diferencia?

¿Seguidor o líder?

¿Alguna vez pensaste sobre las personalidades diversas que tuvieron los doce discípulos de Jesús? Estaba Andrés, un tipo de los que prefieren quedarse detrás del telón, y su hermano Simón Pedro, uno de esos tipos de primera fila. Tal vez disfrutas el seguir la dirección de otras personas (siempre que te lidere en la dirección correcta). O tal vez te destacas cuando eres tú el que dirige al grupo. El único modo “correcto” de ser es el que seas tú.

¿De equipo o solitario?

Algunas personas son más fuertes que nunca cuando trabajan en equipo, mientras que otros son más efectivos cuando trabajan solos. El que te sientas mejor haciendo el trabajo solo no quiere decir que no puedas trabajar en equipo… simplemente quiere decir que prefieres trabajar solo. ¿Cuál es tu preferencia? ¿Dónde eres más fuerte? ¿Formar parte de un equipo resalta lo mejor de ti? ¿O encuentras que logras un mayor impacto cuando trabajas por tu cuenta?

¿Rutina o variedad?

Muchas personas piensan que rutina es una mala palabra, pero solo significa que prefieres actividades con expectativas definidas claramente. Es decir, que no eres fanático de las sorpresas. Si así es como Dios te construyó, ¡súper! También es súper si disfrutas al involucrarte en una amplia variedad de proyectos, responsabilidad y actividades.

No hay personalidad correcta excepto la personalidad que Dios quiso darte. No se trata de quién quieres ser: la respuesta correcta es quién eres en realidad.

Dios te ha creado para trabajos grandes; no tienes que conformarte con trabajos que tan solo sean “buenos”. En otras palabras, si eres un sapo y tienes tu propio pozo, no te conformes con el pozo del vecino. No sugiero que no puedas cambiar, o incluso tomarte como un desafío el desarrollar otras áreas de tu personalidad. ¡Claro que puedes! Pero aun si te retas a ti mismo para intentar ser más extrovertido (cuando eres reservado por costumbre), siempre te sentirás más “tú mismo” en un ambiente que complemente tu personalidad reservada.

No intentes copiar la personalidad de otro. Da lo mejor de ti. Honras a Dios cuando aceptas tu personalidad y cuando la usas para su gloria. No pases tus años de juventud intentando remoldearte para ser como alguien que has visto en los medios o sentando adelante tuyo de la clase de historia. Terminarás desmotivado, decepcionado y vencido. Simplemente sé tú de la manera que el Artista te creó. Tu personalidad es una parte tan importante de ti como lo son tus dones espirituales, tu corazón y tus habilidades.

A medida que explores el plan creativo que Dios tiene para tu vida, también te darás cuenta de que tienes unas grandes experiencias de vida que son solo tuyas. Algunas de esas experiencias han sido (o serán) fantásticas, y algunas probablemente serás duras, decepcionantes o desagradables. Ambos tipos de experiencias son importantes. El Señor quiere utilizarlas mientras continúa pintando en ti su obra maestra.

Por Doug Fields&EirkRees
Tomado del libro:Descubriendo tus talentos
Vida

Descubriendo Tus Talentos...Para Dejar una Marca en el Mundo

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