Nuestra tarea en los últimos tiempos

Porque hay mucho aún por hacer

La Iglesia debe levantarse y proclamar con poder el Evangelio del Reino.

Por Bill Hamon

La descripción en el libro de los Hechos muestra que “predicar” es más que un orador parado frente a un grupo de personas y hablando acerca de sus convicciones y de lo que La Biblia dice. Ya sea que los ministros del Nuevo Testamento predicaban “el Evangelio” o “el Evangelio del Reino”, este era confirmado con señales sobrenaturales y poder de milagros. Muchos predicadores han reducido la predicación al nivel de un político que da un discurso, o un vendedor que hace una presentación.

La predicación bíblica es proclamar y demostrar a Jesucristo como el único Dios y Salvador para la humanidad, siendo demostrada con la unción sobrenatural y confirmada como verdad mediante hechos milagrosos. Esa es la razón por la que Pablo pudo decir que el Evangelio es poder de Dios para salvación. El Evangelio es proclamar el plan de redención de Dios a través de su muerte, sepultura y resurrección. Pero el Evangelio del Reino es más que Juan 3:16. La Biblia no dice que este debe ser primero predicado a todos los pueblos y luego vendrá el fin. Según Las Escrituras, eso ya sucedió en la primera generación de la Iglesia. El Espíritu Santo inspiró a Pablo para declarar que el Evangelio “ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo” (Colosenses 1:23). Eso incluiría a toda la humanidad de toda tribu y lengua sobre la Tierra.

Por lo tanto, la declaración de Jesús (de que el Evangelio del Reino sería predicado como testigo a todas las naciones antes de que el fin pudiera venir) debe tener otro significado más que predicar el Evangelio de salvación. La proclamación del Reino de Dios (el dominio del Rey sobre todas las cosas, incluyendo toda la Tierra) debe ser demostrada como testigo a todas las naciones del mundo, que Jesús tiene el derecho de gobierno, propiedad y señorío sobre todas las naciones de la Tierra.

El movimiento de establecimiento del Reino hará que esto suceda al grado en que Dios se lo propuso originalmente cuando Jesús hizo esta proclamación profética. El movimiento no cesará hasta que toda rodilla se doble y toda lengua confiese que Jesús es el verdadero Señor Dios sobre toda la Tierra. Eso no implica que todo aquel que haga esta declaración será salvo. No obstante, habrá una demostración mundial del poder de Dios sobre los elementos, gente resucitada, control milagroso de catástrofes naturales, palabras proféticas milagrosas y manifestaciones sobrenaturales interminables, señales y maravillas, hasta que cada uno tenga que reconocer que no hay otro Dios como Jesucristo, el Dios de los dioses y Señor de los señores.

Cuando el movimiento de establecimiento del Reino finalice todas las cosas que Dios se ha propuesto para su iglesia mortal, entonces la trompeta sonará y Jesús gritará a viva voz: “¡Consumado es!”.Cuando lo dijo por primera vez, en la cruz, estaban diciendo que había finalizado la obra redentora para el nacimiento de su Iglesia. Cuando la última nota de la séptima trompeta sea tocada, todas las huestes del cielo comenzarán a gritar al unísono a viva vez: “El reino del mundo ha pasado a ser de nuestro Señor y de su Cristo, y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).

Que todo el cristianismo comience a orar lo que Jesús dijo que teníamos que orar. Oremos con gran entendimiento y fe. Jesús no dijo que oráramos, que dejemos este mundo y vayamos a una ciudad espacial en alguna galaxia, sino que orásemos al Padre Dios: Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo” (Mateo 6:10). Hemos hecho esa oración con el propósito de que la vida de su Reino y sus atributos sean establecidos dentro de nuestras vidas personales. Ahora comencemos a orar para que el dominio pleno de su Reino literal sea establecido en toda realidad sobre las naciones y pueblos de la Tierra. Millones de cristianos alrededor del mundo pronto comenzarán a prevalecer en oración, declarando que este es el tiempo predestinado por Dios para que la cautividad de la Tierra bajo Satanás se termine. Orarán y declararán que es tiempo de que el Reino de Dios sea establecido sobre toda la Tierra por la autoridad delegada y el ministerio de la Iglesia de Cristo. El Dios poderoso declaró que el planeta Tierra sería lleno de su gloria, asícomo las aguas cubren el mar (Números 14:21).

Ahora estamos en el período de transición, como cuando Juan el Bautista y Jesús ministraban en la Tierra. Sus ministerios cerraban la etapa de la dispensación de la ley. Ellos prepararon el camino y alistaron a un pueblo para liderar en la Era de la Iglesia. Los últimos hechos de Jesús sobre la Tierra resultaron en el comienzo de su Iglesia mortal.

El ministerio del profeta y apóstol está destinado a llevar a la Iglesia a través de este período de transición de treinta a cuarenta años en el que ahora nos encontramos. Estos movimientos finales de Dios cerrarán la etapa de la Era de la Iglesia mortal. El resultado final será el comienzo de la Iglesia Inmortal Resucitada-Trasladada y la restauración y establecimiento del Rey Jesús y su reina la Iglesia en dominio sobre toda la Tierra (Apocalipsis 5:10).

Gracias a Dios todavía estamos en el tiempo de gracia y salvación. Millones de millones todavía podrán venir a Cristo y convertirse en miembros del reino de su Iglesia, la Novia de Cristo.

Por Bill Hamon
Tomado del libro:Los futuros movimientos de Dios
Peniel

Los Futuros Movimientos de Dios

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