Evangelizar una sociedad cristiana

El Evangelio y la sociedad de hoy

A pesar de que la gran mayoría escuchó hablar de Cristo, y hasta dice creer en Él, no hay un compromiso y una real vida cristiana.

Por John Piper

En 1959 Martyn Lloyd-Jones dio una serie de mensajes sobre avivamiento. Una de sus exposiciones fue sobre Marcos 9, cuando Jesús sale del monte de la transfiguración y descubre que sus discípulos intentan sin resultado exorcizar un demonio de un muchacho.

Luego de liberar al joven de la presencia demoníaca, los discípulos le preguntaron: “‘¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?’. ‘Esta clase de demonios sólo puede ser expulsada a fuerza de oración’, respondió Jesús” (Marcos 9:28-29).

Jesús les estaba enseñando a sus discípulos que sus métodos ordinarios no funcionaban para “esta clase”. Lloyd-Jones continuó su aplicación a la Iglesia: “Aquí en este muchacho, veo el mundo moderno, y en los discípulos veo la Iglesia de Dios… Veo una gran diferencia entre hoy y dos siglos atrás, o en verdad, un siglo atrás. La dificultad en aquellos primeros tiempos era que hombres y mujeres estaban en un estado de apatía. Estaban más o menos dormidos. Allí no había una negación general de la verdad cristiana. Solo que la gente no se molestaba en practicarla. Lo que todos tuvieron

que hacer, entonces fue despertarlos y levantarlos.

Pero la pregunta es: ¿cuál es “esta clase”? La clase de problema que enfrentamos es más profunda y más desesperante. La verdadera creencia en Dios virtualmente desapareció, el hombre promedio de hoy cree que toda esta creencia, que la religión y la salvación son una pesadilla de la naturaleza humana a través de los siglos. Ya no es una cuestión meramente de inmoralidad. Esta se ha convertido en una sociedad amoral o sin moral. El poder que los discípulos tenían era un buen poder, y podíanhacer un buen trabajo en sacar los demonios débiles, pero no era suficiente en el caso de ese chico.

Para hacerlo sencillo, Jesús dice: el demonio es demasiado abismal para el modo ordinario de ministrar. Es sugestivo que Lloyd-Jones dijera esto un tiempo antes de que LesslieNewbigin comenzara a proponer la tesis de que la sociedad occidental era nuevamente un campo misionero. En efecto, quizás es el campo misionero más desafiante, porque todavía nunca nadie ha evangelizado, a gran escala, una sociedad que solía ser cristiana. Seguramente, en el pasado muchas veces la Iglesia estuvo en serio declive, y un avivamiento revitalizó la fe y la sociedad. Pero en aquellos tiempos la sociedad seguía siendo nominalmente cristiana. No se habían erosionado completamente los conceptos de Dios y la verdad, y de la básica confiabilidad y sabiduría de La Biblia. Las cosas, ahora, son diferentes.

La vacuna introduce una forma suave de cierta enfermedad en un cuerpo, con lo cual estimula el proceso de desarrollo de anticuerpos y hace a la persona inmune para resistir la versióncompleta de la enfermedad. De igual modo, la sociedad cristiana posmoderna tiene una resistencia única y “anticuerpos” contra la versión completa del cristianismo. Por ejemplo, recordar la sustancial injusticia que floreció en la mayoría de las sociedades cristianasoccidentales se convirtió en un anticuerpo contra el Evangelio.

El cristianismo ya estaba desarrollado cuando los negros tenían que sentarse en la parte trasera del autobús y cuando las mujeres eran golpeadas por los hombres sin consecuencias. Se comprobó que la sociedad cristiana no era muy apasionada para modificar eso. Pero en una sociedad como la nuestra, la mayoría de la gente solo conoce un cristianismo nominal y tibio, o un cristianismo separatista, legalista. Podríamos decir que ninguno de estos “es el verdadero”. Pero exponerlos crea anticuerpos espirituales, lograr que un oyente sea extremadamente resistente al Evangelio. Estos anticuerpos ahora están por todas partes en nuestra sociedad. Durante el resto de su sermón sobre Marcos 9, Lloyd-Jones concluye que los métodos de evangelismo y crecimiento de los dos últimos siglos, aunque fueron perfectos para su tiempo, no funcionarán. Lo que ahora se necesita es algo más integral y de largo alcance, más que un conjunto de programas evangelísticos.

Comprensión del Evangelio

Cuando Dios llamó a Jonás para ir a Nínive la primera vez, Jonás corrió en la otra dirección. ¿Por qué? El lector presume que era solo temor, pero el capítulo 4 revela que hubo también mucha hostilidad hacia los asirios y ninivitas. Creo que la razón por la cual no tenía lástima de ellos se debía a que no era lo suficientemente consciente de que él mismo era solo un pecador salvado absolutamente por gracia. Por lo tanto, se alejó de Dios, y usted conoce el resto de la historia. En el segundo capítulo vemos a Jonás orando, y su oración termina con la frase “¡La salvación viene del Señor!” (2:9). Mi  maestro Ed Clowney solía decir que este es el versículo central de La Biblia. Es una expresión del Evangelio.

La salvación es por y a partir del Señor, y nadie más. Punto. Pero como profeta, ¿Jonás, no sabe esto? Lo sabe y también no lo sabe. Durante dieciocho años viví en edificios de departamentos con máquinas expendedoras. Muy a menudo usted coloca las monedas pero no sale nada. Tiene que sacudir o golpear la máquina en el costado hasta que finalmente caen las monedas y luego sale la bebida. Mi esposa cree que esa es una parábola para todo el ministerio. Martín Lutero dijo que el propósito del ministerio no era solamente hacer claro el Evangelio, sino golpear en la cabeza de su gente (¡y la suya propia!).

Podría lograr un 10 en el examen de justificación por fe, pero si no hubiera crecimiento radical y concreto en humilde amor hacia todos (aun a sus enemigos), usted no sabría verdaderamente que es un pecador salvado por gracia. Y si no hay crecimiento radical y concreto en gozo y confianza (aun en las dificultades), usted no sabe verdaderamente que es un pecador salvado por gracia. ¿Qué debe hacer si le falta la humildad, el amor, el gozo y la confianza que necesita para enfrentar los asuntos que se presentan en la vida? No debería intentar ir al pasado del Evangelio para alcanzar principios “más avanzados”. Más bien usted debería sacudirse hasta que más “monedas” del Evangelio caigan y sean visibles los frutos del Espíritu en su vida. Hasta que no lo haga, a pesar de su sonora doctrina, será tan egoísta, temeroso, hipersensible, insensible e indisciplinado como cualquier otro. Esos eran los atributos que caracterizaban a Jonás. Si hubiera conocido el Evangelio tan profundamente como debía conocerlo, no hubiese reaccionado con tal hostilidad y superioridad hacia Nínive. Pero laexperiencia en la tormenta y en el pez le hizo volver a los fundamentos y redescubrir la maravilla del Evangelio. Cuando dijo: “¡La salvación viene del Señor!”, no estaba aprendiendo algo nuevo sino que estaba redescubriendo y tomando profunda conciencia de la verdad y la maravilla del Evangelio.

Si piensa que realmente comprende el Evangelio, no es así. Si piensa que ni siquiera ha comenzado a entender el Evangelio, así es. Aunque nuestra “teologización del Evangelio” sea muy importante, sola no alcanzará nuestro mundo. Hoy, la gente es increíblemente sensible a la incoherencia y a lo engañoso. Escuchan las enseñanzas del Evangelio y luego miran nuestras vidas y ven la brecha. ¿Por qué deberían creer? Tenemos que reconocer que el Evangelio es algo transformador, pero sencillamente no somos verdaderamente transformados por él. No es suficiente decir a las personas de esta sociedad posmoderna: “¿No te agrada la verdad absoluta? ¡Bien, entonces, te daremos aún más de ella!”. La gente que rebate tanto la verdad absoluta necesitará ver mayor santidad en la vida, mayor gracia practicada, carácter evangélico y virtud, si es que van a creer. Tradicionalmente, este proceso de “Evangelio-comprensión”, especialmente cuando se produce corporativamente, se llama “avivamiento”.

La religión obra sobre este principio: Obedezco; por lo tanto, soy aceptado por Dios. El Evangelio obra sobre este principio: Soy aceptado a través de la costosa gracia de Dios; por lo tanto, obedezco.

Dos personas en las que obran estos dos principios pueden sentarse juntas el domingo en la iglesia e intentar hacer muchas cosas: leer La Biblia, obedecer los Diez Mandamientos, ser activas en la iglesia y orar, pero con dos motivaciones enteramente diferentes. La religión lo mueve a hacer lo que hace por temor, inseguridad y justicia propia, pero el Evangelio lo mueve hacer lo que hace, más y más por gozo y agradecimiento a Dios mismo por lo que Él es. Los tiempos de avivamiento son temporadas en las que muchos cristianos nominales y  espiritualmente dormidos, salen del semifariseísmo de la religión, y se despiertan a las maravillas y ramificaciones del Evangelio. Los avivamientos son erupciones masivas de nuevo poder espiritual en la Iglesia mediante una recuperación del Evangelio.

La encarnación del Evangelio

Creo que Jonás es una preparación hacia la sorprendente carta de Dios a los exiliados de Babilonia en Jeremías 29. Los judíos habían vivido en su estado-nación en el cual todos eran creyentes, pero al llegar a Babilonia Dios les habla de mudarse a una ciudad pagana,llena de no creyentes impuros, deberían trabajar para su paz y prosperidad, su shalom. Los desafió a usar sus recursos para hacer una gran ciudad para que vivan todos: creyentes y no creyentes. No se supone que solo sea una cosa calculada o un mero deber.

Los llamó a orar por la ciudad, lo cual significaba amarla. ¡Esta era la ciudad que había destruido su hogar! Aun así, ese es el llamado. Dios planea una relación con una cultura pagana. Su pueblo no es quitado de ella ni asimilado a ella. Deben permanecer distintos pero comprometidos. Deben ser diferentes, pero más allá de esa diferencia deben servir sacrificadamente y amar la ciudad donde están exiliados. Y si la ciudad prospera, entonces ellos también prosperarán.

Es realmente sorprendente, pero el libro de Jonás nos prepara para todo esto. Él es llamado a ir a una ciudad pagana para ayudar a evitar la destrucción, pero es demasiado hostil haciaellos como para ir. Se aleja, pero Dios de todas maneras lo coloca en un bote repleto de paganos. Allí se encuentra Jonás durmiendo en el bote durante la tormenta. Los marineros lo despiertan, y le piden que ruegue a su Dios para impedir que el bote naufrague.Le piden que use su relación con Dios para beneficio público. El escritor escocés Hugh Martin escribió un comentario sobre este texto y llamó a este capítulo “El mundo reprende a la Iglesia”.

Finalmente Jonás va a Nínive; pero, cuando Dios se arrepiente de destruirlos, Jonás se enfurece. Esta vez Dios lo reprende por no cuidar de toda la ciudad y de su bienestar. El Señor le dijo: “Tú te compadeces de una planta que, sin ningún esfuerzo de tu parte, creció en una noche y en la otra pereció. Y de Nínive, una gran ciudad donde hay más de ciento veinte mil personas que no distinguen su derecha de su izquierda, y tanto ganado, ¿no habría yo de compadecerme? (Jonás 4:10-11).

Este es un cuadro del problema de la Iglesia en un mundo posmoderno. Simplemente no nos gustan los impuros paganos. Jonás fue a la ciudad pero no la amaba. De igual modo no amamos al mundo posmoderno del modo que deberíamos. Desdeñamos a estas personas que no creen en la verdad. Generamos nuestra subcultura e invitamos a la gente a unirse a nosotros,pero no tomamos nuestro tiempo, dones y dinero, y no nos derramamos en obras de amor y servicio por nuestra ciudad. ¿Reconoce el mundo nuestro amor por ellos? Somos la clase de Iglesia de la cual el mundo dice: “No compartimos muchas de sus creencias, pero nos estremece pensar en esta ciudad sin ellos. Son una parte importante de la comunidad”. “Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación”; “Haganbrillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo” (1 Pedro 2:12; Mateo 5:16).

¿De dónde tomamos el valor y poder para vivir así? Bien. Siglos después de Jonás, hubo otro que durmió en una tormenta: Jesucristo (Marcos 4). Y fue rodeado por sus discípulos quienes,como los marineros, estaban aterrorizados. Y exactamente del mismo modo lo despertaron y le dijeron: “¡No tienes cuidado, haz algo o nos ahogaremos!”. Así que Jesús levantó su mano, calmó el mar y todos fueron salvados. A pesar de todas las similitudes, al final las historias de Jesús y Jonás son muy diferentes. Mientras Jonás fue sacrificado y arrojado en la tormenta de ira para que los marineros pudieran ser salvados, Jesús no fue sacrificado. Pero espere. Él cayó bajo la ira de Dios y ahogado, para que pudiéramos se salvos.

¿Usted se da cuenta de eso? Si se da cuenta, usted tiene la fuerza y la debilidad, el poder y la pauta para derramarse por su ciudad. Finalmente, el Evangelio no es un conjunto de principiossino Jesucristo mismo. Mírelo, y si ve que en aquella última tormenta Él inclina su cabeza también por nosotros, entonces podremos ser lo que debemos ser.

Por John Piper
Tomado del libro:La supremacía de Cristo en un mundo posmoderno
Peniel

La Supremacia de Cristo

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