Eleva tu temperatura espiritual

Reaviva el calor espiritual en ti

Que el invierno no se traslade al mundo espiritual. Reaviva tu conexión con el Señor.

 Por J. Lee Grady

No soy un tipo del frío. Vivo en el medio del estado de Florida (Estados Unidos), una tierra de ojotas, shorts y parques de diversiones acuáticos con carteles que anuncian que están abiertos los 365 días del año. Nuestra temperatura promedio en Orlando en enero, es decir, en pleno invierno allí, son 22˚. En el verano, unos húmedos 30˚ me sientan bien a mí.

Pero tengo amigos que viven en lugares que soportan verdaderas “olas polares”, especialmente las del 2014. No hemos visto temperaturas como esas en más de dos décadas.

Cuando aquellas temperaturas record se hicieron sentir, yo estaba leyendo el libro de Romanos hasta que el 12:11 saltó de la página. El apóstol Pablo le dijo a sus seguidores que para agradar al Señor necesitaban servir con fervor. La palabra griega para “fervor”, zeo, significa “hervir con calor”. Nosotros tenemos la responsabilidad de estar en llamas para Dios no importa cuán frío esté nuestro ambiente espiritual.

¿Pero cómo podemos estar ardientes para el Señor? ¿Cómo podemos elevar nuestra temperatura espiritual en un momento en que la fe de muchos ha pasado de tibia a helada? Aquí hay algunos pasos que puedes tomar para alcanzar el punto de ebullición.

  1. Vuelve a La Palabra: El celo espiritual es encendido en tu corazón cuando escuchas al Señor hablando a través de las páginas de La Biblia. No estoy hablando de leer remotamente devocionales diarios con tus ojos entreabiertos. Cuando desesperadamente indagas en Las Escrituras para hallar la verdad, puedes decir, tal como lo hicieron los discípulos que caminaron con Jesús camino a Emaús: ¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?”(Lucas 24:32). La Palabra pondrá tu corazón en llamas.
  2. Pon leña al horno de la oración privada. El fuego no dura para siempre si regularmente no le echamos una pila de leña. Debes preservar tu tiempo con el Señor como si tu vida dependiera de eso. No puedes sobrevivir espiritualmente sin una comunión regular con Dios. OswaldChamber lo dijo de este modo: “La oración es el respiro vital del cristiano; no aquello que lo hace estar vivo, sino la evidencia de que lo está”.
  3. Alaba al Señor despojadamente. A veces el desaliento, el temor y la ansiedad pueden congelar nuestra alma. La única manera de derretir ese hielo es regocijándonos en el Señor. ¿Estás atravesando un largo periodo de cansancio o decepción? ¡Necesitas cantar y gritar! Cuando alabas a Dios con exuberancia, nuevas fuerzas crecerán en ti. Toma la decisión de adorar al Señor de una forma más “vocal” y desinhibida como nunca antes. Si necesitas ayuda para hacerlo, pon la música de tu cantante cristiano favorito y canta.
  4. Rompe con los hábitosmalos. Pablo le dijo a los tesalónicos: “No apaguen el Espíritu” (1 Tesalonicenses 5:19). ¿Estás haciendo algo que apague las llamas del Espíritu en tu vida? Muchos cristianos permanecen perpetuamente inmaduros, incapaces de crecer espiritualmente porque no sueltan sus malos hábitos sexuales o adicciones. Si tú eliges vivir en esclavitud, no podrás nunca estar apasionado por Dios.
  5. Deshazte de tus resentimientos. Jesús dijo en sus último días: Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará”(Mateo 24:12). No seas parte de esa tendencia al enfriamiento. Nada apaga las llamas del amor de Dios tan rápido como la amargura. No permitas que la falta de perdón congele tu alma. Guarda tu corazón y deja de lado las ofensas rápidamente.
  6. Mantente cerca en comunidad. El fuego se apaga cuando las llamas se alejan. Pero cuando pones todos los carbones juntos, el fuego regresa. Esto es por lo que nunca debemos vivir la vida cristiana en reclusión. Dios nos llama a estar en comunidad. Pero asegúrate de estar en una iglesia que esté en fuego por el Señor, porque una iglesia muerta puede extinguir lo que queda de tu fuego. Si tu congregación no se guía por La Palabra de Dios o ignora la Gran Comisión, entonces deberás encontrar una nueva iglesia.
  7. Comienza a usar tus dones espirituales. La verdadera pasión se enciende cuando servimos a otros. Todo cristiano tiene un don espiritual, y tú no eres la excepción. Debes enfrentar tus miedos y fortalecer tu fe a medida que das los primeros pasos; pronto hallarás que no hay mayor gozo que ser un instrumento del Espíritu Santo para bendecir a otros. Y cuando el aceite de su unción fluya a través tuyo, tu temperatura espiritual aumentará.
  8. Encuentra un mentor. Amo pasar tiempo con cristianos celosos y apasionados por Dios ya que su calor afecta directamente al mío. A veces les pido a estos fervientes hermanos a que extiendan sus manos y oren por mí. Otras veces arreglo citas con ellos para aprender de su sabiduría y experiencia. Puedes estar seguro de que cuando Eliseo vio a Elías irse al cielo en un carro de fuego, fue afectado por su calor. Acércate lo más que puedas a aquellos que están en llamas por el Señor, y tú también serás encendido.
  9. Comparte tu fe. No hay nada más emocionante, en mi opinión, que guiar a una persona hacia la fe en Cristo. Aun así, las estadísticas muestran que el 95 % de los cristianos nunca han llevado a nadie a la salvación. Te garantizo que si puedes vencer tu timidez y compartes el Evangelio a un vecino, a un compañero de trabajo, al mozo de un restaurant o a algún extraño en el tren, tu temperatura espiritual subirá instantáneamente treinta grados, y lo querrás compartir con muchos más.

Te animo a que saques tu llama de debajo de la cama y dejes que resplandezca delante de los hombres. Este mundo frío y oscuro necesita cristianos fervientes que alcancen el punto de ebullición de pasión espiritual.

 Por J. Lee Grady
Editor de la revista Charisma
Puedes encontrarlo en su sitio web www.themordecaiproject.com

 

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