Controle sus fobias

Y no deje que ellas lo controlen a usted

Libérese, mediante la fe en Cristo, de ansiedades y temores que lo impiden gozar del plan de Dios para usted.

Por William Backus

Los griegos antiguos hicieron del miedo una divinidad a la que llamaron Phobos. Nuestro término fobia proviene del nombre de esta atemorizada deidad. Quizás aquellos antiguos griegos habían captado algo profundo acerca de la psicología y la espiritualidad humana: cuando nos sometemos absolutamente a nuestros temores, al punto de que sean estos lo que determinen nuestra conducta, los transformamos en diosecillos que ocupan el lugar del verdadero Dios.

Podemos decir con exactitud que la fobia es un temor concreto, persistente e irracional, del cual el sujeto es muy consciente. Es decir, que si usted siente un miedo inespecífico no importa en qué situación se encuentre, no se trata de una fobia, porque no sabe con precisión de qué está atemorizado y no puede hacer casi nada por evitarlo. Si tiene miedo de jugar a la ruleta rusa con un arma cargada, su temor tampoco es una fobia, porque tiene fundamento racional y el peligro es real. Por lo general, las personas que tienen fobias saben exactamente qué es lo que temen y planifican sus vidas de tal forma que pueden evitar objetos de temor.

Casi cualquier cosa puede llegar a ser objeto de una fobia ansiosa, aunque solo alguna determinada parece ser la fuente más frecuente de temor que otras. Viajar en avión, ver sangre, heridas abiertas, hablar en público, los gatos, los espacios cerrados… casi cualquier cosa objeto o situación puede ser parte de un cuadro de fobia.

Debiéramos tener presente que, si bien la definición de fobia es correcta, podría ser un tanto arbitraria. A menudo aquellos a quienes se les diagnostica una ansiedad generalizada y no una fobia, en realidad son bastante conscientes de algunos de sus temores. Los perfeccionistas temen ser evaluados, cometer errores y lograr desempeños un poco inferiores a la perfección y con frecuencia saben con exactitud qué es lo que los atemoriza. A veces un cuadro de ansiedad generalizada se remite al temor de las evaluaciones u opiniones negativas que pudieran manifestar otras personas y la víctima es por lo general bien consciente de ese temor. De modo que lo que podemos decir acerca de las fobias, bien puede aplicarse a otras ansiedades irracionales.

Raíces espirituales

Las fobias no se presentan así en los libros de texto de medicina. Sin embargo, casi todas las personas que acceden a la fe han descubierto que una vida espiritual plena les imparte coraje y fortaleza, un reemplazo de anteriores ansiedades y temores. Una fe vital y activa, produce, en quienes padecen fobias, el deseo de superar las ansiedades.

Las personas fóbicas controlan sus ansiedades recurriendo a estrategias de su propia selección ¾concretamente mediante evasión¾, en lugar de desarrollar confianza, fe y actuar con responsabilidad. En un sentido, no es difícil vivir con personas de este tipo, porque han concentrado su ansiedad en un temor determinado, de tal manera que todo lo que tienen que hacer es mantenerse lejos del objeto temido. Basta no usar el ascensor, para que la fobia a los ascensores no lo moleste. Manténgase alejado de los balcones y la fobia a las alturas no lo molestará demasiado. Dígale a sus amigos que tiene alergia a los gatos (cuando en realidad lo que tiene es miedo) y retirarán sus mascotas felinas de la sala cuando usted lo visite.

Pero este recurso es un engaño. La evasión refuerza el temor y esto incrementa la evasión, lo que a su vez preserva e incrementa el temor. De todo que usted termina planificando su vida en torno a sus temores, evitando lo que teme, además de lo que su fe sabe que es su responsabilidad hacer.

Cuando accede a la fe, esta lo motiva a llevar a cabo aquello que ha estado evitando. La fe lo guiará a hacer lo que Dios lo ha llamado a realizar. Más aún, la fe creará en usted el deseo de hacer lo que debe. La fe le impide gozar de la aparente tranquilidad que le permite la evasión; pero si le da la oportunidad, en lugar de tranquilidad aparente, le dará confianza, toda la que necesita para moverse hacia aquello que teme.

Vencer los temores fóbicos

¿Qué puede hacerse para vencer las fobias? Primero, reconocer las ventajas que tiene al superar sus temores. A menudo la gente que padece fobias tiene tanto éxito en planificar sus vidas en torno a la evasión, que pierde de vista las concesiones que han hecho en nombre del temor.

En segundo lugar, debe reconocer las falsas creencias que subyacen a su ansiedad y conducta evasiva. ¿Está convencido de que nunca debería sentirse intranquilo? ¿Qué nunca debería sentir ansiedad? ¿Piensa que está en sus manos protegerse de todo aquello que podría ponerlo inquieto? Es hora de que se detenga y piense en estos temas. Pregúntese cuáles son las reflexiones respecto a la fobia que insiste en mantener. Ponga por escrito sus reflexiones cuando se descubra eludiendo la realidad y con toda intención imagínese en la situación de la que su fobia lo mantiene apartado.

En tercer lugar, debe entender la verdadera seguridad que le ofrece la fe. No es la seguridad ficticia que obtiene al precio de la evasión, sino una seguridad que lo libera para ir donde el Espíritu lo conduzca. La seguridad que da la fe dice lo siguiente: “Deja de evadir, deja de perder la bendición de los dones de Dios, deja de esconder la cabeza ante las responsabilidades. En cambio, aventúrate en respuesta al llamamiento de Dios dondequiera que te lleve, aun si eso significa exponerte a las cosas que temes. ¡El premio será la salud y la libertad!

Por William Backus
Tomado del libro:Adiós a la ansiedad
Betania

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