Atraemos lo que irradiamos

¿Qué es lo que sale de nosotros?

Es una ley que se cumple, y por eso debemos revisarnos a nosotros mismos.

Por Ed Delph

Comencemos con un concepto que algunos le atribuyen a la Madre Teresa. Su actitud, compasión, su trabajo ético y su inmensa fe en Dios ha inspirado al mundo entero.

“La vida es un desafío, enfrentémoslo. La vida es una promesa, realicémosla. La vida es un deber, cumplámoslo. La vida es sufrimiento, superémoslo. La vida es una aventura, tomemos coraje. La vida es problemática, aceptémoslo. La vida es tragedia, confrontémosla. La vida es hermosa, tomemos tiempo para admirarla”. Un nuevo amigo, Don Kraft, agregó dos nuevos pensamientos a esto: “La vida es una oportunidad, aprovechémosla. La vida es un caos, organicémoslo”.

Me gusta este desafío. Es auténtico e inspirador. Es algo real que sucede hoy pero que marca un camino hacia el futuro. Dice que esta puerta quizá se cierre pero que hay otra puerta que se abrirá en el momento en el que la otra se cierre. Esta “filosofía” ajusta nuestra actitud y nuestra visión. Nos asegura que nos caeremos pero que también nos levantaremos.

Hoy en día mucha gente se siente decepcionada y desilusionada de la vida. Algunos que son mayores quizá estén “endurecido” por ciertas experiencias que les tocó vivir. Mucha gente de mediana edad puso su esperanza en los sueños mágicos que ofrece la sociedad y ahora viven una pesadilla. A los jóvenes se les enseñó que el mundo gira en torno a ellos y que “tienen el derecho” de que todo suceda a su manera. No quieren solo pastos verdes. Quieren pastos verdes, una alfombra de flores, un unicornio brillante y un sombrero especial puesto en su cabeza. Ellos irradian: “Espera que el mundo vea lo asombroso que soy… Soy especial. Yo no quiero vivir el sueño que otros desean, yo quiero mi propio sueño”.

¿Qué sucede cuando existe una cultura que demanda “Quiero hacerlo a mi manera” o “Quiero tomar mi propio camino”, pero después es imposible lograrlo? Frustración, apatía, descontento, lastima propia, aislamiento, odio… usted sabe. Tener expectativas ilusorias afecta a las personas, su visión, su semblante, su felicidad y su actitud. El problema es que la miseria atrae compañía. Conseguimos lo que irradiamos. Pero, afortunada e inversamente, funciona de un modo positivo también. Déjame explicarme.

El autor DaveGrant explica la ley de la radiación. “La ley de la radiación simplemente significa que la clase de gente que atraemos está determinada por lo que irradiamos a través de nuestra actitud, valores y personalidad”. Un ejemplo con el que todos estamos familiarizados es el siguiente: Pedro llama a María y dice: “Probablemente tú no quieras salir conmigo, ¿verdad?”. Nueve veces de diez, María dirá que no. Pedroirradia rechazo y es lo que justamente recibe.

En otras palabras, cuando la gente irradia amargura, atrae gente amarga. Cuando la gente irradia egoísmo, atrae gente egoísta. Si irradiamos actitudes negativas, atraeremos gente negativa. Pero si irradiamos amor, atraeremos gente amorosa. Cuando irradiamos un genuino interés en los demás, atraeremos gente a la que le pareceremos interesante. Cuando irradiamos una preocupación verdadera por otros, atraeremos personas que estén verdaderamente preocupados por nosotros (mi padre es un ejemplo perfecto de esto).

¿Qué clase de gente queremos atraer? ¿Cómo deseamos que la gente nos trate? Cuando hayamos determinados esas cuestiones, seremos tratados por los demás de esa manera. Atraemos lo que irradiamos.

Por Ed Delph
Autor, escritor y columnista de varios diarios estadounidenses.Presidente de NationStrategy, organización sin fines de lucro que trabaja en pos de la transformación de comunidades y su desarrollo.www.nationstrategy.com

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